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A B C. N. 18.469. VIERNES 9 D E NOVIEMBRE D E 1962. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAGINA 37. I A A B S U L U M DE L A SEÑORA V A N D E P I i r CREARÍA UN TERRIBLE PKECEUÉNFE, DICE EL FISCAL Todo París, pendiente del desarrollo de la causa Sí kN- CIMM ÜE LA ACUSADA Y LAS MUHibH JÍÜ HfUJES LA PMNSA UN HECHO SIN PRECEDENTES W LA ACADEMIA FRANCESA París 8. (De nuestro enviado especial, por teléfono. Esta noche ha ocurrido algo inusitado, insólito, en la Academia Francesa. Para ocupar el sillón de Albert Bulsson, industrial y filántropo, ya fallecido, se ha elegido por diecisiete votos al pastor Boegher, la más relevante figura de la Iglesia reformada. No es escritor. Ha ganado la partida a su contrincante, el marqués de Luppe, historiador muy conocido, hijo de la Princesa de Broglie. El patrocinador de la candidatura del pastor protestante ha sido Wladlmir D Ormesson. El pastor Boegher tiene dos hijos: uno de ellos, agregado al Gabinete del general De Gaulle, y otro, que se llama Felipe, periodista conocido. Esta es la primera vez, desde que Richelieu fundó la Academia, en que un pastor protestante ingresa en ella. Ha habido y hay protestantes en la Academia, aunque pocos. Nunca hasta ahora hubo un pastor. -L. C. petuosa acusación el fiscal. Requisitoria dura y tajante. Se ha cometido un crimen; se ha suprimido una vida humana. Lo que dicen los periódicos tiene muy poca relación con los hechos ue fisura n en el atestado. La muerte infringida a a niña Corinne no es un acto de valor, aunque piedad merezcan los que lo han cometido; es un acto cobarde. No es verdad que la niña estuviese definitivamente i n validada, aunque ello tampoco sería atenuante. Carecía de brazos: esto es todo. Muchos niños aue han sid o normalmente gestados, nscen inválidos, o. como se ha. dicho en este caso, monstruosos v viven. La madre y la, abuela y la tía carnal de la niña pensaron, ante todo, en una i n yección aue Ta suprimiera del mundo. H u bo discusiones en la familia, ñero esas discusiones nunca se refirieron a si la n i ña debía morir o vivir. Estaba la. niña condenada. Las discusiones pe refiriera nada más aue al modo me. ior de nroducirle la muerte sin dolor. E l doctor Castres ha condenado a una criatura a la aue ni Siquiera había visto. Todos los acusados son, no va cómplices, sino coautores del crimen. Todos ellcs se han hecho aouí solidarios de ese crimen. Y pide al juradoi aue se pronuncie por la condenación r i gurosa contra los cinco acusados. E l mundo entero espera vuestro s í y la condena Luego empezó la defensa de Susana, y, como el día de mañana, todos los defen. sores informairán. aauí se cierran las no ticias. -Iiuis CALVO. Hq ingresado en ella un pastor protestante Paris G. (Crónica üe nuestro enviada especial, por teléfono. El proceso de Lieja apasiona a todos, a los de arriba y a los de abajo, con esta particularidad: que si la clemencia domina en las clases ue llamaríamos, por seguir la costumbrs, pudientes, se nota alguna saña entre las clases que llamaríamos humildes. Me ranero a ias mujeres en ambos casos. Los varanes parteen más indecisos en sus juicios. IT me refiero concretamente a esas comadres que, de vuelta del mercado, en medio de las aceras, con su capacho de verduras colgando de la mano, se paran a refunfuñar en voz alia, coano debió suceder en los buenos tiempos revolucionarios, gesticulando convulsivamente el rostro, el busto y las manos isócronos. Me refiero a las damas espesas de pitillo y de pantalón que frecuentan esos bistres tiznados, pintorescos y humildes de Montmarire, que son como la prolongación de sus hogares, donde la charla promiscua, animada de vinillo tinto, ¡o mismo se ceba sobr la última obra de teatro que sobre las mudas del otoño. Y las exposiciones de pintura. El tema del infanticidio prevalece ahora, y les arrebata. Es un crimen epOüvaníabic Pero ni siquiera tocó el pasado la madre a la criatura. Elle ne l a méme ipas touchée Ni le dio un beso. Es un mostnio. (Yo, que soy propicio a la ceno eión, cuando me encuentro en un bistro cualquiera de la bohemia de Faris con esos residuos de la vieja y pura moral católica francesa, yo, la verdad, perdonó a París todas sus extravagancias, ostentativas y ecasicnales, pienso que Francoie Villon y Paul Verlaine eran dechados poéticos de Muestra doctrina. t a reacción sentimental es aquí hostil en ei pueblo. En los periódicos también son hostiles los razonamientos. Esta mañana el paára Niyuet. el mejor rador sagrado de la iglesia actual de Francia, hablando en Le Fígaro decía, con el título de La piedad homicida E l jiroesso ds Lieja pone rudamente a prueba los cimientos mismos de la moralidad humana. Toda vida humana debe ser íncondieiona? mente respetada, porque siendo ella, el principio y la condición de todo, exig- e un respeto incondicional. No sabemos a qué aberraciones llegaríamos si empezásemos a discutir acerca de! valor relativo de la vida del hombre o si fríamente nos enfrentásemos con la idea de suprimir a los menos útiles o a los más enojosos. Seamos misericordiosos con los que en un memento de aberración han olvidado su deber, pero no aprobemos su actitud, no las alentemos. Eso equivaldría a traicionar ál nombre y a ofender a Hirts, único dueño de la vida y de la muerte. Un médico famoso de Francia, el hijo Bel médico y escritor Duihamcl, -acusa violentamente a sus colegas helaras que S R han convertido en acusadores, y dice que todos, acusados y acusadores, son delincuentes. El doctor Weerts y el pedíatra que denunció a la familia Vandeput no supieron preparar a la madre para que aceptase a la criatura deforme. Conocían sus intenciones y no hicieron nada para impedir la muerte dé Corinrie. Además, no respetaron ip. l sagrado secreto profesional, puesto que denunciaron el hecho a la iustícia. Su conducta es incalificablí e indigna de la profesión médica. Como ven ustedes, el asunto apasiona it todo el mundo. Esta tarde, desde Lisia- dicen que los abogados defensores- stá- n furiosos por un comentario, muy divulgado en Francia, de Radio Vaticano, donde se habla del infanticidio nomo una rebelión contra la- ley de Dios, SoE ics. n les abe 1 1 gados que eso puede influir en el fallo del Jurado de Lieja. Era inevitable. Pues ¿y los periódicos? No son precisamente los periodistas profesionales los que se muerden la lengua, y su juicio es también bastante duro. Se ha reaccionado, de súbito, mucho, y mucho antes de que hablasa Eadio Vaticano contra el sentimentalismo. La hermana Filomena (que dijo: Sólo Dios da la vida y sólo Dios lá quita sin darse cuenta, ha pensado más en el criterio de las personas sencillas, como por ejemplo las damas de los bistros espesos de Munímartre, que cualquier comentario periodístico. Porque lo que siempre pesa es lo informativo. Si hubiese sido yo el único en conoce! la verdad- -ha dicho el doctor Hernin. el médico forense -no hubiera tenido i n conveniente en firmar el certificado de muerte natural Lo cual también es bastante grave. Como ustedes ven. el raoceso se complica. El forense, aue no advirtió signo alguno de violencia en el cadáver de Corinne, preguntó al señor Vandenut: ¿Qué ha pasado aquí? -rMj mujer dto anoche a la niña un mezclado con miel. -Déjeme usted pensarlo mucho antes fie firmar el certificado dé defunción. El doctor Herpin consultó con algún méd co de más edad v llegó a esta conclusión: Creo aue un médico no debe aparecer nunca en el riaren de un asunto judicial, sobre todo en un caso como éste. Pero me he dado cuenta de aue hay otras personas enteradas v tensro que decir la verdad Y firmó en el certificado ds defunción: muerte violenta. En la mañana de hoy, -por pura fórmula, han ido desfilando los testigos inocuos, amigos de los procesados. Pura fórmula. Luego, por lá tarde, lanzó su im- PRÓXIMA ENTREGA, en AVENIDA DE MIRAFLORES pesetas, desde 225.000 menos hipoteca, a 15 años 5- 6 habitaciones, terrazas FACILIDADES Venta en exclusiva MIGUEL ÁNGEL BERMÜDO Plaza Nueva, 19- 20 MATERIAL FOTOGRÁFICO L E UERALTP ÓPTICO B. ABOR T 83 Í 38 E) -entregas en el día hado o el domingQ, wEE Lieja 8. Numerosas personas que asís tían al proceso, e incluso ta propia madre desde su banquillo de acusada, no h- an podido reprimir las. lágrimas cuando el abogado defensor de la f a i n i l i a l Vandteput describió dramáticamente Sac. que calificó de calvario de la señora Su- sanne Coipel- Vandeput Oreo que quería a su hija- ¡dijo el defensor- -y su acción se ha debido, precisamente, a que la quería Por su parte, el acusador publico. Leorí Cappuyns, advirtió a los miembros del jurado que- la absolución de la acusada, tendría irreparabSe consecuencias em la sociedad, cuyo principio básico- -d i jo- -es no matarás ¿Están dispuestas sus señarías aerear un terrible precedente? -a ñ a d i ó- -T e n gan en cuenta que millares de madres, víctimas ellas y sus hijos de la t ¡halido- v mida, tienen centrada toda su atención en el veredicto Se cree que el proceso termin -ea í Millares de madres centran su atención en el veredicto
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