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ABC. N. 1.8.473. M A R C Ó L E S 14 D E NOVIEMBRE D E 1962. EDICIÓN DE ANDALUCÍA. PAGINA 4, LUCES Y SOMBRAS SOBRE LIEJA Ciudad, del Vaticano 13. JVo se permite matar. Cortar una vida es Siempre un crimen, tiingtma circunstancia, excepto la legitima defensa, puede justificar a cualquiera que ha suprimido una vida, escribe VOsservatOre Romano a propósito del veredicto de Lieja. Haciendo alusión a las manifestaciones que han acompañado al anuncio del veredicto, el periódico vaticano escribe; ¿Quizá se creía celebrar la inocencia substancial, perseguida por no se sabe cuál coerción de la leu formal? Se ha confundido la piedad hacia lis acusados con ta verdad, sobre el propio hecho, una verdad que no permite confundir el bies con el mal, la responsabilidad con ta irresponsabilidad, los Mandamientos de la Ley de Dios con lo arbitrario... Frente a este infanticidio que ha levantado y que levanta tan vastas pasiones, es preciso declarar qué este hecho es el fruto de una desviación de convicción moral sobre el valor y el fin de la vida que trastorna ¡a conciencia de. tantos hombres esclarecidos Tras afirmar que si la exaltación popular de Lieja sé generalízase una confusión con. tasiosa se crearía entre lo que está permitido y lo que no lo está, el periódico prosigue; ¿Cuántos padres desgiaciados podrían ser tentados actualmente a confundir la coba Cía con la piedad? Bajo esta piedad, que pone en peligro a millares de criaturas, que nacieron imperfectos, se ocultan, sin duda, los principios Ampios de un racismo del cual hemos experimentado sus efectos horribles, iodo ser; aunque sea imperfecto tísicamente, tiene un alma capaz de. elevación y dé perfeccionamiento tnórál, y que puede así transformar en tesoro espiritual la enfermedad material Jí, superándola, convertirse- en útil en el mismo orden social -EFE. SE CONSTITUYE UH TRISUKíÁL PARA JUZGAR EL CASO VASALL Londres 13. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal. El dossier del espía yassa! l sigue siendo fuente de zozobra para el Gobierno. Esta farde en Los Comunes el primer ministro se ha vuelto atrás de sus anteriores decisiones, y anunció la constitución de un tribunal de encuestas que investigará los pormenores del caso; Hace poco días et jefe de! Gobierno había ordenado la formación de un Comité integrado por tres altes funcionarios públicos, con la misión de aclarar los hechos y de elevar un informe reservado al premier Ahora Macmillan ha prometido también para mañana la publicación de nuevos detalles de! vidrioso asunto que llegaron a su conocimiento este fin de semana. Ei tema Vasall se ha convertido en una hicíoria hecha a la medida de la Prensa. Cada día hay sorpresas y cada día entran en la trama nuevo personajes. Es tin auténtico thrilier que supera los relatos más palpitantes de las novelas de intriga. Primero fue la detención y el proceso cíe John Vasall, un modesto funcionario del Almirantazgo que entregaba informaciones do vital interés a los rusos, durante siete años, sin ser molestado por los servicios británicos de Información. El culpable había sido distinguido con la confianza de sus superiores. Para añadir más picante a la historia, Vasall era un homosexual de fama pública. La oposición parlamentaria aprovechó él escándalo para exigir responsabilidades a los ministros más directamente relacionados con el Almirantazgo. Míster Thorneycroft, titular cíe la cartera de Defensa, aguantó la marejada en el Parlamento con buen humor y procurando restar importancia a los hechos. Esa táctica Soliviantó los ánimos más aún, y muy pronto se hablaba por los pasillos de la Cámara de unas cartas comprometedoras cogidas por la Policía en el piso de Vaiall. Los documentos obraban en poder de aquel Comité dé Investigación. En vista de que la murmuración iba a más, Macmillan ordenó, inesperadamente, la publicación de un libro blanco con las cartas. Esto ocurría en la tarde, del miércoles último. Se trataba de veintidós cartas, notas y telegramas dirigidas por el lord civil del Almiranfazgo, míster Gaibraith, al empleado John Vasall. En esos textos, de carácter amistoso y privado, queda patente, por ló menos, la imprudencia de míster Gaibraith. El lord civil encargaba al espía el transporte, por tren, de documentos secretos. Visitaba con su esposa a Vasall en el piso de éste. Informaba sobre las posibilidades para que el espía encontrara empleo en el número 10 dé Dewning Street, residencia oficial del primer ministro. Míster Gaibraith escribe a Vasall una carta muy amable durante un viaje por avión, mientras vuela sobre el Polo Norte, para describir el espectáculo del cielo iluminado por la Luna; En otra, el jefe invita al subordinado a un almuerzo en familia. La correspondencia no revela nada siniestro, pero deja en entredicho la cautela que debe tener un ¡efe del Almirantazgo. La respuesta dé míster Gaibraith al libro blanco fue presentar inmediatamente la dimisión como subsecretario del Ministerio de Asuntos Escoceses, único cargo que desempeñaba en la actualidad. Pero el cese de un político no ha bastado para calmar la formenta. ¿Per qué no dimite el primer lord del Almirantazgo, máximo responsable de ta seguridad de su departamento? Un sector de la oposición iba más lejos aún: ¿A qué espera el ministro de Defensa para presentar la re. nuneia? Gartskell resumió todas esas inferro- gantes formulando un voto de censura contra el propio primer ministro. ¿Qué misteriosos personajes hay comprometidos para que Mac muían se niegue, como pide la oposición, a constituir un tribunal de encuesta independiente del Gobierno? Se preguntaba la gente, llavada por el vuelo de la fantasía popular. Ahora Macmillan acaba de acceder a la formación de ese tribunal especial. Mañana hará nuevas revelaciones sobre el caso. Las linotipias de los periódicos trepidan, y cada lector es un poco el juez qué acusa, aunque los aes El espía era víctima de un chaniaío soviético Sobre el affaire de Lieja ha caído ya una doble sentencia: la que se ha llamado flel sentimiento, protagonizada por el Jurado popular, que ha sentado un singular precedente de jurisprudencia, y la que se dice sentencia de la razón, en desacuerdo radical con aquélla. El caso Lieja, aun siendo de ayer, ya es pasado. A pesar de la absolución pronunciada, quizás haya contribuido mejor que nadie y que nada, por la ley del contraste, a esclarecer ante el mundo la ilicitud, de la acción llevada a cabo por la familia Vandeput. Sin embargo, por poco que observemos la vida, veremos cómo e l caso Lieja se eterniza, lo renovamos nosotros cada día, sin que se produzcan los justos aspavientos de- la hora presente. En todas las reuniones de estos días, cuando. se ha abori dado el problema, ha habido alguien que ha, comulgado sinceramente con el Jurado. Hay que reconocer que a estas personas ha llegado muy debilitada la fuerza del sentimiento. E l sentimiento es una herida producida por ló. inmediato, por lo tangible, por lo que de cerca toca a los sentidos. Aquí no hemos percibido la angustia de la madre, n i el rictus del padre, ni. e l triste rebullir de la niña deforme. Todo es leja- no. Es justo reconocer, por lo tanto, que algún principio, algún postulado de razón late tras el primer plano de lo sentimental, como un rodrigón que lo apuntala. Y. esto es lo que puede agudizar más el problema. Se ha dicho- -con razón- -que no sabemos si el último móvil que llevó a decretar la muerte para la niña a aquella familia fue el deseo sincero de evitarle la infelicidad a la criatura o más bien el deseo subconsciente de evitarse la infelicidad a sí misma. Se ha dicho- -con razón- -que nadie puede a priori dictar l a felicidad o la infelicidad para una criatura racional. Porque la felicidad tiene sus raíces en el interior de la persona y el hombre es portador de contenidos ideológicos tales, que le permiten superar plenamente las dificultades corporales que se le oponen en el camino de la felicidad. Así, la grande y Iá pequeña historia humana están hartas de atestiguarlo. Pero demos por supuesto que con toda certeza se pudiera profetizar el toedium vitaé para aquella pobre niña de Lieja. Aceptemos también que los móviles más ocultos de la familia Vandeput. fueron, en consecuencia, totalmente honrados, sin la más mínima mezcla de intereses personales (no costaría mucho aceptar esto del médico Casters, que. de nada se liberaba y a mucho se arriesgaba) Henos, aquí de cara frente a un interrogante moral que ha dado lugar a la más grave crisis de l a ética moderna. Cuando las intenciones aparecen como perversas y la acción emprenJMBW. dida para lograr ese fin es igualmente malas ñádié duda en pronunciar un veredicto de inmoralidad. Cuando la intención es perversa, aunque en la acción externa se revista de bondad, nadie duda en señalar que esto es fariseísmo es decir, inmoralidad también. Pero el encandilamientó surge cuando a una acción intrínsecamente mala responde una intención noble. L a moderna m o r a l de situación maravillosamente desenmascarada por Von Hildebrahd en su libro Moral auténtica ha lanzado al mundo la idea de que lo único importante en moral es el espíritu, l a intención, el móvil; qué la letra de un precepto, aunque sea de ley natural, no tiene por qué servir de dique a un motivo noble; que el fin, en definitiva, sí justifica a los medios. Pecador es el hombre dé sórdidas intenciones, el fariseo. Pero el hombre que salta la letra de un precepto impulsado. por unos ideales nobles, lejos de ser un pecador, es un modelo. Ha habido algo más que mera influencia del sentimiento en Lieja. La moral de situación se abre camino. Por eso aquí mismo, entre nosotros, hay quien de buena fe, lejos de influencias sentimentales, comulgué con el Jurado belga. Luces y sombras sobre Lieja. Sí; acaso haya algo de luz en una familia, en un médico, que no quieren ver sufrir a uña criatura. Querer evitar el sufrimiento no tiene nada d é malo: es un nobilísimo ideal. Luz sobre Lieja. Pero esto se ha querido lograr por medio de una acción intrínsecamente mala. Sombra en Lieja. Lo peor es que e l Jurado nos ha dado el pésimo ejemplo de confundirlo todo, de querer canonizar la sombra por l a luz, cuando en realidad la sombra sigue siendo sombra, A pesar de que exista la luz. Es posible que! la familia Vandeput y su médico puedan ofrecer al mundo la luz de un deseo noble. Pero si constituyen un grupo humano noble no és, precisamente por haber matado a la pequeña Corinne, sino, en el mejor de los casos, a pesar de ello. Tristes destellos dé luz, que se vieron apresados por la sombra de una acción injustificable. Lieja se eterniza. Diariamente justificamos muchas acciones malas, porqué van apoyadas en una buena intención. Diariamente mentimos, defraudamos, sobornamos, impedimos derechos de la persona y dormimos tranquilos, nos autojustificamos, porque nuestras intenciones son buenas. Sí: hay que llegar; al bien, a ese bien que buscamos; -pero nunca atravesando la barrera del mal. Luces y sombras sobre Lieja. Quién dice estar en la luz y aborrece a su hermano, en las tinieblas está (I Ep. de San Juan, 2 9) FRANCISCO GIL DELGADO (Canónigo de la Santa Iglesia Catedral)
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