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1 A Macaren en Madrid? Mejor, 1 J I j ¡Esperanza como nostalgia y eomo l deseo. Como humilde peregrinar por las calles madrileñas, en un status viatoris del espíritu sevillano que está en camino hada la felicidad de otro mundo. Tal es el estado del cristianismo en esta vida para no caer en la muerte como final o en la nada racionalista, que, m este caso, tiene aún más profunda determinación y más dramático sentido. Cuando e! sevillano acompaña a las sagradas imágenes de su cofradía por las calles. de Sevilla, ese estado del ser que está en camino, ese ardiente pare mandad de Nuestro Padre Jesús del Oran cuanto a BU recorrido, se limita a las o grinar entre oros y claveles, entre lnclen Poder y Nuestra Señora de la Esperanza lies de este barrio- -uno de los más beso y saetas, le resulta más cercano al (Macarena) Los hermanos fundadores rilos de Madrid- que aun posee mistelogro de la felicidad infinita. Es su estado fueron el conde de Colombi, el maestro riosos reflejos de otros tiempos, con sus de peregrino en la tierra como una intima Joaquín Turina, el escultor José Fernáncalles estrechas y sus edificios nobles y afirmación de que el aún no como vlr dez Andes, Alfredo Aleix Beata, Emilio castizos. Consta la cofradía de unos dos tud paralela a la esperanza, está más pró- Vilorla Muñoz, Agustín Moreno Berna! mil hermanos. Celebra los cultos anualximo al deseado si de la visión beatifica Jorge de la Cueva, Juan Pérez Calvo, Ramente con fervoroso entusiasmo. Y el dia de Dios, Pero ocurre- -centrando el tema fael Aleix Mateo- Guerrero, Antonio Gude su salida por las típicas callejas madrien la entrañable comunión espiritual del tiérrez Ballesteros, Faustino Leopoldo leñas- -según me cuentan- -es motivo de sevillano con la Semana Santa hispaPombo y José María G. Contreras. Las emociones hondas, no sólo para los sevilense- -que la vida obliga a ese peregriimágenes fueron realizadas por el esculllanos f andaluces residentes en Madrid, nar con más dramatismo a unos seres que tor Fernández Andes, ya fallecido, quien sino para muchos, centenares dé madrilea otros, Y entonces surge la Esperanza con fervorosa piedad supo dar al Gran ños, que acuden con alegría y respeto a como alivio menor de otras esperanzas Poder y a la Esperanza una expresión que presenciar el paso de la cofradía, entre mejores. Tal el caso de la Esperanaa de recuerda a las originales sevillanas. reíos y saetas espontáneas. Madrid, que alivia el status viatoris siLa cofradía madrileña está establecida Como dato curioso diremos que es la quiera sea como el consuelo entre dos en 1 a parroquia de Santa Cruz, situada única cofradía de la Semana Santa manostalgias: la sevillana y la celestial. en él barrio antiguo madrileño que rodea drileña cuyos pasos son llevados por casPara menguar este dramatismo espiri a la Plaza Mayor. Y las imágenes titulares taleros. Los primeros años estos costalese veneran en la primera capilla a la deros vinieron de Sevilla, con sus capataces tual entre dos felicidades, se fundo en recha, según se entra en la iglesia. En al frente. Hoy los sacan hombres resiMadrid, el día 16 de julio de 1940, la Herdentes en Madrid que, poco a poco, se han ido incorporando a ios duendes de los más expertos y ágiles pateros sevillanos y saben ya de las voces y del ritmo de este acontecimiento. Para mi- -y creo que para cuantos sevillanos asisten al desfile de esta cofradía- -esto supone un peregrinar tremendamente dramático. No quiero pecar de localista en asuntos de tal trascendencia y universalidad como son estos de la Semana Santa. Porque, en verdad, aquí o allá, se acompaña con ánimo penitencial al Señor y a la Virgen, y esto es todo, ni más ni menos. Pero es que el sentido íntimo v trascendente, perfecto en el fondo y en la forma, a que en estos años ha llegado la Semana Santa sevillano no admite, en puridad, más que una nostalgia: la del logro celestial. Si estuviera bien hablar- -que no lo cree- -de un progresismo religioso, Sevilla ha alcanzado metas de asombrosa perfección. De ahí que yo tenga los mayores respetos por esta cofradía sevilláno- madrilefta, por lo que tiene de intenso dramatismo entre dos nostalgias: la sevillana y la celestial. LA M A C A R E N A EN MADRID lm 0 n da tiuetira tañera da U Itsaranta, de ta Macaran obra d PemAnda Andéis, qu vanara n la parroquia de Santa Cruz, de Madrid. He aquí un peregrinar bajo la luna grande del Jueves Santo, que tiene ecos de soledad y de llanto, de esperanza entre Esperanzas, de limitaciones dé poderes, ai no asistir a la cita sevillana, y de complacencia ante un nuevo Gran Poder. Sirva esta fecha gloriosa para Sevilla del dia de la coronación canónica de la Esperanza Macarena como destello celestial para todos los que por las calles de Sevilla o por lal de Madrid buscamos esa esmeralda de la Stella matutina como consuelo para nuestro peregrinar. A todas partes llegan en pura ortodoxia sus reflejos. Porque, como dijo en su pregón de la coronación canónica Antonio Rodríguez Buzón, no se trata de una expresión de idolatría, desprovista de sentido cristiano. La Macarena, sobre sevillana, es universal en la inmensidad de sus devociones. Así vemos su mediación desde todas las latitudes. Y asi las. diversas imágenes de su devoción vienen a ser pétalos del mismo clavel, de los mismos oros y de la misma gracia. Es María con ojos de esperanza para todos. Manuel DIEZ- CRESPO
 // Cambio Nodo4-Sevilla