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las fuerzas mentadas, con voz y boto en el Cabildo Como buen cristiano, no le envanecían los puestos y los triunfos. Al pensar en la otra vida, mandó testamentaria y humildemente: Quiero sea llevado mi cuerpo en las andas del Ospital de nuestra señora de la Caridad y, llevado en ellas a la dicha iglesia (S. Francisco) sea puesto en el suelo sobre un paño negro sin túmulo ni caxa, y las andas vayan cubiertas con el paño de la dicha Caridad, de que soy hermano, y suplico con la umtldad que puedo al P. Guardián se sirva de que... mi cuerpo sea llevado por sus rreligiosos. Su hijo y continuador de batallas y glorias fue el capitán José de Vega Garrocho, el cual, por espacio de nueve años, siguió el corso con la célebre Galeota de Huelva, dos barcos y doscientos hombres. E l año de 1675 peleó sobre el Cabo de Santa María con una fragata de turcos, a quien rindió con 139 turcos y su Arráez Mahamet. E l año de 1673 había acometido a dos embarcaciones de moros que pyrateaban en la Barra, de las que rindió una que mandaba el moro Solimán Negro, y en ella 145 turcos con muerte de 13 y 21 heridos. Í 2) Tal bizarría y crédito mereció las felicitaciones del duque don Juan Claros Alonso Pérez de Guzmán, que había nacido en esta tierra, y la reiteración de su confianza para que siguiese al frente de la guerra contra los moros Después de ostentar algunos cargos, como el de administrador de la Aduana de la villa, además de los castrenses, que son los relacionados con todo el generoso heroísmo de esta ínclita generación, pasó a me jor vida nuestro capitán el 30 de mayo de 1701. Hasta aquí, el tema de la defensa de nuestras costas, que nos resulta tan inédito como interesante en esa época en que los turcos se enseñoreaban de ellas, nos ha venido tentando con oportunas ampliaciones. Pero éstas, con otras que dilaten la hoja de servicios de las figuras comentadas, aguardan el momento de otra publicación. Sólo nos resta pedir a la conciencia histórica el titulo de Excombatientes Predilectos para los Garrocho, de Huelva, habitantes y dueños de la casa palacio que vamos a historiar E L VIEJO PALACIO. HABITACIÓN DF LOS CARROCHO La casa originaria era propiedad, desde el siglo XVI, del notable presbítero onubense don Diego Muñiz de León, visitador del Arzobispado, erector de la capilla de San Roque, dentro de la iglesia de la Merced nuestra, a la que dotó espléndidamente de bello retablo y ricos ornamentos, y célebre en la historia de Huelva por haber bautizado en ia parroquia mayor de San Pedro a doña Luisa Francisca Pérez de Guzmán, aquí nacida y no en otra parte, que llegó a ser Reina de Portugal. En su testamento, otorgado el 27 de agosto de 1620, mandó don Diego, por una de sus cláusulas, que a su muerte la heredase su. sobrino Isidro Ortiz de León, que llegó a ser fraile profeso en el convento de Nuestra Señora de los Santos Reyes, que los Descalzos de la Merced tenían en el desierto del Almoraima, término de la villa de Castellar. Muerto el memorable sacerdote alrededor de 1624, y siendo su sobrino todavía secu ar, arrendó éste la casa, por determinado tiempo, a don Juan de Vega Garrocho, quien la empezó habitar, con toda su familia el 24 de junio del refe- Mosaico de San Antonio do Padua. Do la antigua Industria coríntica do Huolva. Con la particularidad do ¡uo ol santo tion lá tánica gris, como las primitivas do la Orden seráfica. (Poto Rodrl. rido 1624. ¿Había vivido en ella con inmediata anterioridad el llamado almirante Carrocho? Aunque no descartamos la posibilidad de que aquí- -trasladado desde ia calle de Hernando Vicente, donde antes vivía este noble familia- -expirase al menos don Andrés de Vega, es más seguro afirmar, a la vista de los documentos, que a partir de la fecha expresada los Garrocho habitaron la casa, que, tras peregrinas vicisitudes y esporádicas ausencias originadas por fray Isidro del Santísimo Sacramento y su Orden, pasó al dominio definitivo del linaje referido. La más antigua descripción documental que de esta casa hemos visto data de 1636: Unas casas principales en esta villa, en ia calle que llaman de la Plaza de San Pedro (Fuente) con un jardín bien extenso) junto a ellas, linda con casas que agora son de Juan Sánchez de la Cruz y con la calle que llaman de Gonzalo Delgado t a m b i é n de Madre Ana, y desde el 28 de marzo de 1919 dei almirante Garrocho, por estar próxima ai histórico edificio y como homenaje de la ciudad a una de sus más preclaras familias de los pasados siglos. El capitán De Vega Garrocho hizo una excelente restauración del edificio, tal vez con algunas mejoras, y es de suponer que, al ser la casa suya, colocase el escudo nobiliario de su familia, que aún aparece como cosa singular, abrumado de cales, presidiendo la puerta principal bajo el agraciado balcón, que, entre sendas amplias y enrejadas ventanas, ostenta la casa en su parte superior. Más tarde, con los demoledores efectos del terremoto de 1755, que tanto afectó ai aspecto urbano de Huelva, como lo expusimos en otro trabajo, hubo necesidad de restaurarse por la madre de don Juan Agustín, doña Ana María de Negro, viuda ya del sargento mayor don Juan Bautista de Mora, como se indica en escritura otorgada el 14 de enero de 1756 ante el escribano onubense Francisco Camero, teniendo desde entonces la estructura arquitectónica de la actualidad y las rejas salientes de las ventanas bajas, que fueron arrancadas por disposición municipal, así como de todas las viviendas onubenses finales de la pasada centuria y a comienzos de la presente. Golpe fatal para nuestro estilo urbanístico, que aun no ha sido reparado. Es de destacar, como detalle de ornato, que el balcón queda abierto entre dos graciosas columnas de mármol, y como rasgo de la religiosidad de que-
 // Cambio Nodo4-Sevilla