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GENIO Y DRAMATISMO EN CELSO LAGAR años, el nombre de Celso Lagar y su pintura alcanzarán metas universales. A pesar de la frialdad de las fechas, son en este caso algunas de ellas indispensables para centrar en el tiempo la figura del pintor. Celso nace en una ciudad castellana, en Ciudad Rodrigo, en 1891. Después de pasar por Madrid y por la Escuela de Bellas Artes, en 1920 expone en el Café de Montparnasse, junto con la escultora Hortensia Begué, que más tarde habría de ser su mujer. En 195 S, después de una intensa vida de trabajo y exposiciones, un día, que para el pintor habría de ser terrible, muere en París Hortensia Begué, y Celso, loco por la muerte de su esposa, ingresa en una clínica. Ultima fecha de su vida; Celso muere en Sevilla el 6 de septiembre de 1966. Lagar reside en París desde 1914, en que hace a esta ciudad su primer viaje, hasta 1965, fecha en que regresa a Sevilla. Allí, en París, intima con lo más granado de la pintura de la época, formando parte del grupo de pintores malditos Con Mddigliani, Max Jacob, Picasso, Rouault, Chagall, Matisse, etcétera, convive en las tortuosas calles de Montmartre en este periodo punta en el arte pictórico universal. No puede decirse exactamente que Lagar sea el último maldito Vive aún, por fortuna, Chagall, y en plena producción, puesto que actualmente y por encargo del ministro de Cultura francés, André Malraux, se halla pintando los techos de la Opera de París. Como anécdota diremos que en la citada decoración, una de las figuras reproduce la cara del ministro francés, viniendo así a coincidir, aunque de forma distinta, con Miguel Ángel, cuando al pintar en la Capilla Sixtina el Juicio Final, puso en el infierno la figura del cardenal Biaggio di Cesana como venganza por cierta crítica que hizo el prelado de la obra. Volviendo a Lagar, no obstante el tiempo que vive fuera de España, puede decirse que es uno de los pocos pintores que conserva siempre en su obra toda la influencia temática de España. Siempre seguirá siendo un pintor español, no sólo por el motivo de sus cuadros, sino por la forma y personalidad que imprime a sus lienzos. Es un arte directo, sin participación de ninguna escuela, evocando a través de sus clonws y de sus farándulas todo el dinamismo de la patria. Celso Lagar tiene la fácil adaptación propia del genio. Que su pintura por influencia de la raza aporte lo que pudiéramos llamar personalidad española tiene un valor extraordinario, pero es hasta cierto punto relativamente normal. Lo que ya no es ian normal es que cuando Lagar, olvidándose de los temas españoles, lleva a su saleta temas franceses, demuestra una vez más que por encima de las fronteras el que es verdaderamente genio capta siempre la íntima realidad de las cosas. En prueba de esto, está su pintura sobre La BocHelle, dónde lo mismo que otros pintores anteriores, Corot, Othón, Marquet, comprende la poesía, la belleza profeta, SIN entrar en olor dedentro deme atrevo a vaticinar que, algunos Poces lias titee de w muerte, I pintor, ya enfermo, en compañía de tu hermana. y la luz de esta ciudad y pinta una de sus mejores tablas: El Puerto de La Rochelle Max Jacob, en un texto consagrado a Lagar, escribió sintetizando el carácter nacional de la pintura de éste: Sí, Lagar es un español! Y una voz bastante más autorizada que la mía, la de Jean Cassou, en un prefacio corto y delicioso editado con motivo de la exposición de las obras de Lagar en el Museo D Orbigny de La Rochelle, en 1965, y que yo conservo por estar dedicado a Celso, corrobora la opinión de Max Jacob y dice: En efecto; Lagar, innegablemente español y proclamándolo en cada una de sus pinceladas y en todas sus imágenes, no solamente por el exterior de éstas y por su pintoresquismo, sino más profunda y esencialmente por el espíritu. Si Lagar ha preferido representar corridas y danzas no es porque ello corresponda a la españolería de la cual hablo, sino porque son las dos formas de expresión más naturales e irreductibles de su raza. Es también por estas características por las cuales ha pintado escenas de circo y saltimbanquis. Éso, se dirá, es (menos específicamente español, menos exótico. Pero esto nos hace sentir exactamente que las corridas y las danzas responden a un sentimiento más general que el que vulgarmente se complace en gustar de los colores populares españoles. Es necesario, por tanto, superar este estadio de pintoresquismo y reconocer en todas estas escenas de un artista español- -ya sean corridas, danzas, ferias o circosuna necesidad orgánica de expresión, de gesto, de riesgo y de drama Cualquier escena que de este pintor se represente, sigue diciendo Jean Cassou, aunque viva y colorista, es profundamente triste. Esta resonancia y este humanismo que se desprende de España es lo que aporta la pintura de Lagar. Se advierte en la pintura de Celso, un poco desequilibrada, el presagio de su triste fin mental. Porque la muerte de su mujer habría de causarle tal impacto, que, a partir de ella, termina no sólo su vida artística, sino que incluso físicamente este pintor es un hombre acabado después del drama. Recuerdo siempre la impresión que me produjo cuando lo visité en Sevilla, recién llegado de París, y las palabras que entonces me dijo uno de sus familiares: Celso, después de la muerte de Hortensia, acabó para todo; perdió entonces la cabeza y continúa con la idea obsesiva del drama. No es frecuente que por la muerte de un ser querido una persona pierda la cabeza para siempre, con olvido total de su profesión y de su arte. Pero es que un mismo hecho produce consecuencias distintas entre las personas normales y los genios. Porque el organismo de éstos soporta constantemente una carga de tensión al máximo y este estado, ideal para la producción artística, es muy expuesto para resistir un trauma espiritual. Porque una de dos, o bien el artista se concentra aún más y produce una obra excepcional, fruto de su estado de ánimo último, o bien acaba para siempre. Es más; aun en los genios, el mismo hecho produce situaciones diferentes. Machado, a la muerte de su esposa, Leonor Izquierdo, escribe una de sus más bellas poesías: Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería... Amado Ñervo, en parecidas circunstancias escribe su Amada inmóvil Celso Lagar, a la muerte de su esposa, no puede pintar nada porque es él mismo el que muere artísticamente. Para terminar dejo flotando una interrogante: SI Celso Lagar hubiera logrado salir de ese bache de locura, ¿cómo sería su pintura? José GOMEZ- SALVAGO
 // Cambio Nodo4-Sevilla