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DIARIO TRAPO G IEüSi DE IN. AE m m U 1 AK 1 U 1 LUS IRADO GEN E DE R i rv A FORMACIÓN ENER F 0 RM A CI 0 N L Redacción y Administración: Calle Cardenal llundaln número 9. -Teléfonos 231987, 231986, 231985, 231984, 231983 y 231982. -Te! ex 0 S 40. 1 de Diciembre de 1966. Núm. 19.732. Suscripciones y anuncios: Velazquez, 12. -Teléfono 223524. -Apartado número 49. LA POBRE CENSURA U N T A B A yo hace días la anécdota, inventada a medias, de las dos cartas que me llegaron a la vez, protestando, la primera, por una decisión que al firmante le parecía, pongamos, blanca, y la segunda porque a su firmante la misma decisión le parecía, digamos, negra. Sin contestarlas, mandé cada una, como respuesta, al remitente de la otra. L o primero, lo de las dos cartas, ha sido el pan mío de cada día desde que t o m é posesión de la Dirección General de Cinematografía y Teatro; lo de devolverlas cruzadas es la parte inventada de la anécdota; pero no digo que no pueda llegar a ser real. Le agradezco a mi admirado amigo Edgar Neville que me lo haya facilitado; porque sospecho que su artículo L a maja desvestida donde protesta porque en determinada obra no se permitía desnudarse me va a ser muy útil para enviarlo como contestación a las protestas que recibí porque, eri vez de contentarnos con vetar esa palabra, no hayamos impuesto la de arroparse y donde hemos tolerado los bikinis no hayamos exigido el polisón. ¿N o será sencillamente que el articulista ha encontrado la oportunidad de escribir un artículo chispeante y no ha resistido a la tentación? Es el sino de la censura: dar y no recibir, en cambio, nada. N i siquiera el agradecimiento de tantos autores cuyas insuficiencias cubre tan oportunamente la invocación a la censura. Luego resulta que no era para tanto, como resulta que las horribles mutilaciones de la película tal ni siquiera llegaban al minuto y medio, pero el primer impacto se ha logrado. E l primero se lo ha apuntado esta vez el señor Neville. Pero aunque su indiscutible ingenio haga de él un verdadero lujo nacional y un regalo espiritual para sus compatriotas, su objetividad no tiene por q u é aer tan indiscutible. L o indiscutible es, en cambio, que la obra a que se refiere está ahí. E l no la cita, pero yo voy a hacerlo. Se titula Gravemente peligrosa Yo invito a los lectores del artículo que comento a que la vean. No les alarme el un tanto alarmista título. No van a salir ustedes llenos de las ideas pecaminosas que tatito obsesionan, según parece, a los censores, pero ustedes podrán decirme a la salida si los censores que la han autorizado son tan pacatos como se quiere hacer creer y si se justifica que el señor Neville se obsesione, a su vez, como se obsesiona con la pobre censuraJosé María G A R C Í A E S C U D E R O del concepto, o dirigirse a la esfera mental del auditorio, sino a actuar sobre el terreno de las emociones y de las pasúo. nes. Tampoco los romanos se quedaron atrás y sus Emperadores, resueltamente, iniciaron el rosario del slogan ordenando grabar en las monedas nonos y valor libertad pública segundad perpetua y retorno al bienestar Quiere decir todo esto, qué el arma psicológica m á s decisiva de la humanidad fue siempre la propaganda- -rudimentaria o inteligente- y hoy se ha llegado a tales ingeniosos recursos, que casi puede afirmarse que se están agotando, debido a que la imaginación humana se encuentra en evidente decadencia. Pero en el orden de la propaganda política han sido y son los Estados Unidos en nuestra época los mayores maestros- -casi siempre sin escrúpulos- -y sí acreditaron con fortuna a la inolvidable Maryiín Monroe, entre una gama infinita de spsllidos y rótulos famosos, en el terreno de las luchas o de la dialéctica políticas han creado una técnica monstruosa per su juego sucio. L a clave de esta degeneración del fair play -casi desaparecido- -se encuentra en los siete trucos de Clyde R. Miller para influir en la opinión da los individuos o de los grupos sociales. Tales trucos son los siguientes: Primero: Insulto y difamación del adversario. Segundo: Explotación de los tópicos o lugares comunes atrayentes, como ¡a. apelación a la verdad, a la justicia, a la libertad, etc. Tercero: Técnica del transferí o sea, transferir el sentimiento dfil sujeto de una situación ya aceptada a otra que interesa al propagandista. Cuarto: Referencia a la autoridad y al prestigio de determinados personajes. Quinto: Técnica de la llamada simplicidad, o sea, por ejemplo, él hombre político que ES muestra modesto o se coloca en el piano del pobre, etc. Sexto: Técnica de la mentira, de la falsedad y de la calumnia. Y. s é p t i m o Técnica que explota la frass lo hacen todos De esta técnica norteamericana- -aunque vieja en su esencia- -los primeros discípulos fueron primero los rusos soviéticos, comenzando por Lenin, y des- pues las quintas columnas comunistas extendidas por muchas naciones de va rios continentes. Sin embargo ahora, eri nuestros días, no es difícil ver en la tierra ibérica y en ciertos grupos, fáciles doi identificar, unos aventajados alumnos que! rayan a alturas insospechadas, sobre to- j do en la técnica de la mentira, de la dí -4 famación y de la calumnia. Alumnos d s! los que colotan la turbina en la cloaca para hacer su labor, como decía dore Antonio Maura, y que se empeñan en os- j curecer y en llenar el horizonte del futuro de España de miasmas venenosas y de dañinas confusiones. Julián C O R T E S- C A V A N I L L A S Aunque, quizá, lo que a propósito de la palabrita escribe Neville, sólo deba tomarse como demostración de su envidiable sentido del humor. E l sabe perfectamente que una palabra a secas apenas supone algo. Tampoco una coma Todo depende de donde la pongamos. L a palabra desnudarse por ejemplo, en sí es lo de menos; lo importante es si quien se desnuda es un jefe de negociado o una turista sueca; y para qué lo hace. De la censura de oíros tiempos yo no LA TÉCNICA DE LA PROPAGANDA puedo hablar; pero de la presente, puedo garantizar que tiene el suficiente sen- l POLÍTICA tido c o m ú n para que le importen tanto las palabras como lo que alrededor de P S cosa perfectamente sabida que la las palabras acontece. propaganda es tan vieja como el lenguaje, y que ya en la Antigüedad clásiY el caso es que, hace poco m á s de ca eran sus técnicos los sofistas griegos. dos años, el propio Neville escribía de Y lo demostraban al decir que el disemso esa censura, y bajo el título L a lucha termina palabras muy halagüeñas. Ahono debe tender a afirmar la racionalidad ra parece que la lucha sigue. ¿Q u é puede haber ocurrido para que los que entonces eran personas normales con disposiciones bien orientadas gracias a las cuales un autor tiene un ancho campo se hayan convertido en señores de una mentalidad, educación y sensibilidad totalmente distintas al resto de los españoAnuncíese en todo les Esos señores, que sólo en ínfima proporción pertenecen a la Administrael mundo por meción, son en abrumadora mayoría críticos, ensayistas y escritores, conocidos y prestigiosos; y gente de teatro; no los dio de la Edición siniestros covachuelistas que el autor del artículo parece suponer. Pero lo curioso es que son los mismos de hace dos años, Semanal Aérea de aplicando las mismas disposiciones y con el mismo espíritu. ¿Qué puede haber ABC provocado en ellos tan sorprendente mutación?
 // Cambio Nodo4-Sevilla