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MI RECUERDO COMANDANTE BEJARANO n ÚSENTE de Sevilla al ocurrir 1 falleaño 1938. E l avance sobre Cataluña era c i m i e n t o del general V í c t o r 3 e j a r a n o incontenible y la información del Ejército del que en vida fue amigo cuantos le conodel Sur acusaba una ofensiva roja de gran cieron, no pude dedicarle unas líneas de envergadura sobre nuestro frente, contradespedida, que bien se las merecía. golpe de la de Cataluña, como respuesta a las operaciones que allá se realizaban con Otros lo hicieron por mí de modo inmepleno éxito. E r a natural que los rojos elijorable, y poco podría añadirse a su valía gieran el sitio m á s lejano, d o n d e fuera como persona, como militar, como agrimás difícil el desplazamiento de las resercultor y en el mundo de los negocios. Pero vas. yo voy a referirme solamente a los dos primeros y a un hecho concreto, justaDe los dos planes en juego- -ataque al mente a los treinta años de la acción en sector de Granada, combinado con un desía que se ganó la Medalla Militar Indiviembarco en Motril, para apoderarse de l a dual. capital, y ataque al sector de Peñarroya, para apoderarse del complejo minero- inHombre sencillo, afable y de recia perdustrial, y con miras a ú n m á s ambiciosonalidad; austero, que hermanaba con su sas- los rojos optaron por el último, de elevada posición social; su clara inteligenmás posibilidades. Y al efecto, en la macia le permitía enfocar cualquier asunto drugada del 5 de enero de 1939, tras fuerte con juicios, que tenían la virtud de acertar. preparación de artillería y aviación y vioComo militar, poseía unas dotes de manlentos combates, rompieron el frente por do excepcionales, y con ellas supo infilel sector de Peñarroya, progresando con trar a sus subordinados todas las virtudes ímpetu arrollador. Las primeras jornadas castrenses, h a s t a llegar a l a obediencia fueron durísimas, y, ante la grave situaciega, como tuvo ocasión de demostrar ción creada, se organizó en la noche del de- de el momento en que se hizo cargo 6 al 7 de enero la defensa inmediata de del mando de la 5. -Bandera de Falange de Peñarroya, poniendo cañones antícarros Sevilla, más conocida por la Bandera de en las entradas del pueblo. Bejarano. La compenetración con su Bandera fue De la importancia de esta batalla defende tal naturaleza que la unidad rendía al siva de Peñarroya dan fe las fuerzas que máximo en c u a n t a s acciones intervino, intervinieron por ambos bandos, y que sinsiendo por esta razón recibida con alegría tetizaré. Por parte nacional, entre las rey muy solicitada siempre por los mandos servas que e n v i ó el Generalísimo y las superiores. nuestras, ocho divisiones. y una de Caballería completas, nuestra reserva general D i c e n nuestras sabias ordenanzas de Carlos III que el buen jefe debe hacerse do Artillería y dos agrupaciones más y hasta treinta y dos batallones, formando querer- y respetar. Y Víctor, que además agrupaciones e independientes. Y por parde ser muy humano tenía gracia y salero te roja, hasta doce divisiones, agrupadas para mandar, lo logró plenamente, estando conceptuado como un jefe extraordina- en cuatro Cuerpos de Ejército, y una columna motorizada de explotación de éxito. rio, muy querido, admirado y hasta idolatrado ie los suyos. Pues bien; en esta batalla, la más cruenEran) os últimos días de diciembre del ta librada en nuestro frente, que d u r ó exactamente un mes, hasta el 5 de febrero, en que se restableció la línea en su primitivo estado y que tuvo l a suerte de ganar el Ejército del Sur, mandado por el heroico general Queipo de Llano, hubo dos momentos críticos y peligrosos, uno de los cuales resolvió con habilidad y pericia el comandante Bejarano. En la noche citada anteriormente del 6 al 7 de enero, el X I Batallón de Pavía, que ocupaba la sierra del Perú, pierde esta posición después de haber sido muerto su jefe y dos capitanes y ser baja la mayor parte de la oficialidad. Y el comandante Bejarano, que ocupaba con su Bandera la loma Barrero, a su derecha, se da cuenta y extiende su unidad hacia la izquierda, cubriendo parte del hueco que habia deja do el Batallón de Pavía, especialmente el puerto de los Tres Mojones. De esta manera, al parecer, tan sencilla, c o r t ó la irrupción del enemigo, que hubiera hecho su aparición en Peñarroya sin la menor dificultad. L a ocupación de este pueblo y su continuación a Belmez hubiera supuesto el cerco de casi dos divisiones, la 22 y la 122. Esto fué lo que evitó Bejarano, que veía en el campo... hasta de noche. Y a los treinta años fecha de aquella acción, yo me honro y es muy justo recordar al comandante Bejarano de aquel entonces, que, tras los méritos acumulados en el curso de la guerra, tuvo la oportunidad de pre tar un gran servicio a España, recompensándosele por este hecho con la Medalla Militar Individual, segunda recompensa en importancia después de la Laureada, que pudo ostentar con legítimo orgullo sobre su uniforme. L Teniente General CUESTA M O N E R E O Coronel Jefe de Estado Mayor del Ejército del Sur durante la bruzaría
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