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A fí C N. 20.408. SÁBADO I D E FEBRERO D E 1969. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAGIMA 29. ABC. EN BRUSELAS Profundas divergencias entre Alemania y Francia sobre el contenido de los arreglos comerciales ofrecidos a Inglaterra LOS ESPAÑOLES PODRÍAMOS CORRER E L PELIGRO DE VERNOS MEZCLADOS E N UNA NEGOCIACIÓN INTERMINABLE Y A J E N A A NUESTROS INTERESES Bruselas 31. (Crónica telefónica de nuestro enviado especial. El problema de la. ampliación de la Comunidad, es decir, la admisión de nuevos miembros al hermético club de los Seis viene arrastrando desde hace seis años, con diversas presentaciones, el mismo balance negativo que abrió con su famoso veto de enero de 1963 el general De Gaulle, y que no se desmontará mientras el palacio presidencial francés no cambie de inquilino. Todos los intentos de armonizar los puntos de, vista de los cinco miembros partidarios del ingreso de Inglaterra con los del solitario país opuesto a su admisión no han tenido mejor suerte que la vieja pretensión inglesa de ingreso directo. Las habilidades han tenido tan mala fortuna como los antiguos choques frontales. Como nadie cree en Bruselas que el general De Gaulle pretenda reclamar de los electores en 1972 la renovación de su mandato septenal, todos los cálculos se hacen con la vista puesta en dicha fecha, que, sin duda alguna, modificará el clima de malestar existente actualmente en una Comunidad nada comunitaria, donde cinco países están en desacuerdo casi permanente con uno solo. Por eso, los arreglos comerciales con los países solicitantes, que los alemanes propusieron como fórmula intermedia entre el ingreso y la ruptura, tenían la intención de cubrir esta fase de tiempo sin perderlo enteramente. Los acuerdos comerciales debían cubrir el período 1969- 1972 con su modesto contenido, pero también con la esperanza de su transformación, asegurada en un ingreso posterior con todos los honores. Pero ni siquiera eso parece posible. Francia acepta, naturalmente, que se pacten determinados arreglos comerciales con los cuatro países aspirantes al ingresa- -Inglaterra, Dinamarca, Irlanda y Noruega- pero se niega a admitir que puedan constituir una fase inicial del proceso de la definitiva integración. Para el gaullismo, el acuerdo comercial debe constituir un fin en sí mismo, sin complicarlo con promesas ulteriores que destilen sobre él el menor contenido político; la negativa a la ampliación de la. Comunidad sigue siendo tan enérgica como eñ 1963. Todo esto en el sector político. Pero tampoco en el comercial la posición francesa se acerca a la alemana, aunque los arreglos se presentasen de aparente acuerdo entre los dos países, puesto que los alemanes desean alcanzar una rebaja aduanera muy superior a la que avanzan los franceses, con lo cual se pone en evidencia, una vez más, que las relaciones entre Francia y Alemania, unidas teóricamente por un pacto especial, tienen muy poco de confiadas en los momentos presentes. La diferencia es importante, y los españoles, como veremos desvués, tenemos tlti orm interés cm conocerla, parque podrían darse ciertas malas influencias de estos acuerdos sobre nuestras negociaciones. Eñ principio, los alemanes quieren que las rebajas aduaneras de un treinta por ciento que los miembros del Mercado Común concediesen a los ingleses, noruegos, daneses e irlandeses se contasen a partir de los derechos actualmente en vigor, mientras que los franceses pretenden que la misma rebaja del 30 por ciento se considere a partir de los derechos aduaneros resultantes de las rebajas concedidas en la Kennedy round con lo cual y siendo la base menor, también la incidencia del porcentaje de beneficio será más pequeña. El 30 por ciento de una cosa chica tiene que ser, lógicamente, menor que el de una cosa grande, diría con toda. razón nuestro cazurro Pero Grullo. En la práctica, con la fórmula alemana todos los productos industriales originarios de los cuatro países solicitantes que han sido objeto de una rebaja en la negociación Kennedy sufrirían una disminución del 60 por ciento al entrar en el Mercado Común, mientras con la fórmula francesa apenas alcanzarían la mitad de este beneficio. Se comprende que no resulte fácil poner de acuerdo dos posturas destinadas a llegar a situaciones tan distintas. Naturalmente, nadie sabe todavía qué fórmula podrá reunir el acuerdo de todos los miembros del Mercado Común, teniendo en cuenta, además, que el capítulo agrícola de los proyectados arreglos es una empresa de extremada dificultad, como lo es siempre cualquier operación de comercio agrícola, y que, lógicament- el nivel de beneficios arancelarios concts didos a los productos industriales estará en función de las ventajas que consigan los campesinos europeos sobre los mercados consumidores de Inglaterra. Po eso, resulta muy difícil calcular el nivel de desarme aduanero que encerrarán los arreglos, cuando se firmen algún dia, y ahora es cuando conviene hablar de España. r A nosotros lo que nos interesa es liquidar nuestra negociación lo antes posible en sus términos actuales o ligeramente variados, resolviendo nuestro propio problema al margen de la complicadísima, negociación que reclamarán los arreglos con ingleses y compañeros de aventuras. Esta recomendación de prisa que el visitante español recibe en casi todos los despachos de Bruselas me parece enteramente razonable y hecha en nuestro propio interés, porque nada sería tan lamentable como vernos incluidos en el torbellino de la negociación multinacional con los países aspirantes y destinados a recibir el arreglo comercial, sobre todo teniendo en cuenta que nuestro problema es enteramente distinto y mucho más fácil de resolver que el planteado por cuatro países con un desarrollo económico mucho más alto y que suscitan, por tanto, dificultades infinitamente mayores que las modestas pretensiones españolas de salvar nuestras naranjas, nuestros aceites y darles una oportunidad a nuestras reducidas exportaciones industriales, en ningún caso inquietantes para la pro ducción comunitaria. Perderse en detalles menores, caer en un ingenuo y vano perfeccionismo que vaya a heredar al, por fortuna, enterrado maximalismo anterior, que tanto daño nos ha hecho en la negociación, sería cometer un error imperdonable. Aunque nadie piense incurrir en él, toda advertencia parece necesaria en los actuales y confusos momentos de la Comunidad. -S a l v a d o r L Ó P E Z D E L A TORRE ACTIVIDAD CREDITICIA DE LAS CAJAS DE AHORRO ESPAÑOLAS -En los diez primeros meses de 1968 se superaron los 148.900 millones de pesetas. -El incremento registrado en el pasado año es el más elevado del cuadrienio -Los créditos al sector privado aumentaron en un 33 por ciento. Madrid 31. (De nuestra Redacción. Durante el mes de octubre del pasado año 1368, y según los datos hechos públicos por el Banco de E s p a ñ a en su Boletín Estadístico HJíiMm ífUHíija a ha continuado la tendencia al incremento presentada por los créditos concedidos por las Cajas de Ahorro, que alcanzaron la cifra de 146.47 S millones de pesetas. Esta cifra representa, frente a los 142.827 millones de pesetas correspondientes al 30 de septiembre del! mismo año, un aumento de 3.851 millones de pesetas, es decir, del 2,5 fr por ciento. Durante el mes de octubre de 1967, estos créditos experimentaron un aumento de 2.129 millones de pesetas, o sea, el 1,96 por ciento. Durante cada uno de los meses de 18 GS estos créditos han experimentado unos aumentos que oscilan alrededor de los 3.000 millones de pesetas, mientras que durante 1967 los incrementos mensuales fueron de tinos 2.000 millones de pesetas por término medio. Los créditos de las Cajas se distribuyen así: otorgados al sector privado, conoeáidos a las Corporaciones locales y otorgados a las entidades oficiales de crédito. E l 30 de octubre, los concedidos al sector Drsvado age alcanzaban u n jolumen tSs Por haber renovado su parque Empresa minera 1 DISPONE PARA LA VENTA m ¡f I U n t r a c t o r sobre orugas y u n a m á- g ¡f m o n t a d a sobre orugas. TELEFONO S E V I L L A 221671. q u i n a p a l a autocargadora, t a m b i é n
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