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Vista de frente occidental del Peñón de Gibraltar desde la bahía de Algeciras. de gusto y erudición que sabe penetrar en las rendijas de todo asunto y mezclarse en el m á s razonado análisis. La personalidad de Luis Bravo, autor del manuscrito hallado, es motivo de laboriosas investigaciones del profesor Calderón Quijano, que permiten no sólo identificarle con don Luis Bravo de Acuña, consejero de Guerra, sino seguirle en una serie de trabajos de defensas que realiza en Cádiz, Gibraltar, Tarifa y otros puntos. E l manuscrito presenta el sistema de fortificaciones existentes en la Roca en 1627, así como las que don Luís Bravo proyectó que debían hacerse en los frentes Norte, de la Bahía, Sur y Le vante, estando ilustrado con una serie de planos, plantas y perspectivas de gran interés. E l profesor Calderón Quijano, al dar cuenta de estos proyectos, comenta que no bastante lo dicho y proyectado sobre las defensas del Peñón por Luis Bravo, nada eficaz debió hacerse fuertes y ninguna preyención, con ciná cuenta hombres viejos para sostenerla, más enseñados a pedir limosna que a manejar las armas (Archivo de Simancas, Estado. Legajo 1038. Abandono terrible había en Cataluña, donde los puertos de Cadaqués, Palamós, Tarragona y San Juan de los Alfaques quedaron muy aventurados a perderse sin ningún remedio (A. de S. Estado. Legajo 1038. Por otra parte, el Reino de Valencia era victima constante de los ataques de los corsarios y los habitantes del litoral se ven tan atemorizados que apenas hay pescador que se atreva a salir a la mar por no comprometer su libertad Inútil es decir que en ias Baleares ocurría otro tanto, encontrándose Ibíza con pobres medios de defensa, artillería poco manejable y escasa munición La costa de Andalucía se hallaba en el mismo estado. Todo el puerto de Málaga- -dice un documento de la época- -está a la discreción y voluntad de En efecto r el abandono en que se enenemigo, que puede tomar de su mano lo contraban nuestras fronteras y plazas que pide y lo que quiera, saquear la ciufuertes a fines de la tercera década del Vdad y muchas leguas de su contorno siglo X V I I era lamentable. Por entonces, (Biblioteca Nacional. Ms. M m 459. el gobernador de Fuenterrabía participaba el mal estado en que se encontraba Transcurrida la mitad del siglo X V I I el almacén. de pólvora de la plaza, a tiro el abandono de nuestras fortalezas sff de bomba fiel fuerte de Hendaya, expueshará más patente. E l gobernador de Gita a volar, y con él, la parte de muralla braltar, marqués de Leganés, manifiesta que dejaba a la. ciudad a discreción del que el Estrecho se halla infestado de enemigo. E n Navarra, el virrey se expre- corsarios que imposibilitan el comercio, saba en términos angustiosos, indicando y que a la vista de la plaza pueden verse que si las plazas se fortificasen conforsus embarcaciones (A. de S. Estado. me su necesidad, podrían defenderse Je Legajo 1.040. E l duque de Medinaceli, cualquier invasión, pero como actualgobernador de la costa de Andalucía, remente se encuentran sólo cabe una débil firiéndose a la desprevención de los puerdefensa Y el gobernador de Jaca clamatos desde Gibraltar a Ayamonte, dice ba porque la ciudad se encuentra sin que tiene la obligación de manifestar cuan aventurados estamos, pues por falta de dinero no se han puesto en perfección la fortificación que necesitan las costas para no perderse (A. de S. Estado. Legajo 1.040. Y cuando se ordena al duque de Medina Sidonia que agasaje sin hacer gasto al embajador de Inglaterra, se apresura a contestar (A. de S. Estado. Legajo 1.038) que eso no cabe pueda ejecutarse pidiendo qué se lleven al embajador a Granada o Sevilla, lugares más a propósito que el Puerto de Santa María, donde la artillería está desmontada y sin poder hacer honores Volviendo al libro del profesor Calderón Quijano, diremos que el autor se manifiesta como investigador profundo y ameno, admirándose en él, con la corrección de forma, una claridad, concisión y belleza del lenguaje. Resumiendo, la obra tiene un triple atractivo: el de la belleza literaria, para el que se deleita con los aciertos de una dicción castiza y de un estilo elegante; el de la verdad histórica para el que busque afanoso quien resucite ante su. vista sucesos nuevos en tiem pos que fueron; y e l d e su presentación artística y tipográfica, para el bibliófilo que goza enriqueciendo su biblioteca con libros nuevos. Presentado Las fortificaciones de G i braltar en 1627 en una edición cuidada con esmero y con planos y croquis que avaloran la importancia de la obra, hay que felicitar al autor por haber fijado su talento y actividad en asuntos que, pareciendo m á s bien vinculados a los militares de profesión, con tanta maestría y honradez se desenvuelve el docto profesor, investigador y académico. B. G.