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DIARIO TRADO ILUSD E l ¡N- F O I T C I ÓN Redacción y Administración: Calle Cardenal Ilundain número Teléfono 23198? (seis lineas) -Télex 72040. -Apartada número 49. Sevilla. II de marzo de 1969. Número 20.440. Suscripciones y anuncios; Velázquez, 12. -Teléfono 223524. ABC G E N E R A L DIARIO I L tí S- j A b a j a de la predicadera; ya el pr e c e p t o r p u e d e consentirse que su pluma misma, de salto en salto, nos lo presente y descubra tal como es: un tremendo fervor para la oratoria y, pues, ¡qué amargura! L a amargura secreta de diez años escribiendo sermones, y diez años perdidos: n i aun provecho de otros; hablar, hablar... fruto incierto. Para ejemplo de una figura retórica, algo más que promediado el penúltimo de ios Seis libros, en este paréntesis: Qué diremos de Cicerón- -se pregunta- Padre de la elocuencia, ¿qué paga le dio ella? ¿Acaso fue otra que la de una muerte amarga y miserable? Anda ahora, y con tantos desvelos esfuérzate a llegar a la cumbre de la mayor elocuencia, que tan funesta fue a los varones más i n signes. E s queja reiterada. Cicerón había oído el grito de Demóstenes: Pero (cómo! ¿te crees en el deber de afrontar por la gloría tantos peligros, tantos trabajos, tantas fatigas... a Cicerón le llegó a ser prohibida la palabra; Cortes del siglo X I X votaron la no concesión de la palabra a Castelar: eran más benévolos tiempos; la cabeza de Cicerón acabó clavada en la tribuna de las arengas. Pero s u b i d o orgullo, contento el de sentirse uno con la oratoria: en fray Luis, desde las primeras palabras; desde su Prólogo de autor, cuando exclama: H a blaron muy artificiosamente, esto es, elocuentísimamente (que no es el identificarse con l o s que gastan una ridicula retórica y se deleitan en un estilo pomposo y redundante hasta la página de la Peroración con que, para remate de los Seis libros, declara la excelencia del oficio y no sabe si es mayor su provecho o su dificultad, según el cortísimo número de predicadores en todas las edades. E n u mera Cicerón la muchedumbre de filósofos, y de científicos, y poetas, y capitanes y artistas de la vieja Roma, y dice: apenas en cada siglo hubo un orador tolerable. Quizá los párrafos de mayor encanto en la Retórica del padre Granada, sean aquellos de excusa, que muestran la sencillez adorable del autor. Por su estructura, creo que indeliberada, la obra participa de una composición de discurso; toman esas excusas el tono de precauciones oratorias. M a s explicar en particular todas estas cosas no es obra de un libro, sino de muchos. Y en puntos sucesivos: Basta haber advertido esto brevemente. LAS CIRCUNSTANCIAS Y nada privativo del granatense. Nada, en este apartado, es original; escribe obra porque el cabal conocimiento de esta ma- didáctica: transmite unos conocimientos. teria se adquiere con el estudió de toda la Antiguos, como la escuela aristotélica. Tan desconocidos, que deslumhran a los vida... Esto tuve que decir, amigo lector... Mucho más que me iba ocurriendo seguidores de la novedad, como si, tales hubiera dicho... O para confesión de l i- seguidores, se hallaran testigos de la inmitaciones: N o puede darse un ejemplo vención y no asistentes a la originalidad idóneo; a la manera de la sangre, está es- de la ignorancia. H a expuesto fray Luis parcido por todo el cuerpo del sermón. las circunstancias que Cicerón atribuye a Si de los casos varios, traídos de la Escri- las personas. Y ha continuado por l o s otros siete atributos de las cosas. Inmetura, antes proclamará su insuficiencia, diatamente ha pasado a dar una lección, porque de ninguna suerte podré expreque es... la lección magistral de las essar con la pluma las diferentes inflexiocuelas norteamericanas de periodismo. H a nes lo que no le impide i r una por una sometido el negocio, la noticia, a prueba no todas, que fuera materia de una obra de cumplimiento según estas perfecciocasi infinita viéndolas y sorprendiendo nes: What. W h o Wlten, Wlieré, H o w en las voces su pronunciación. W l i y Las seis W. Tres o cuatro capítulos antes del final Naturalmente, fray Luis p e n s a b a un se resuelve: Hemos concluido dice. ¿Y T r a t a d o de las circunstancias. Y esas cómo? Veo ahí uno de los signos de la voces iba poniéndolas en u n idioma nocomposición en discurso, de esta obra. E n ble; por su o r d e n Quis. Quid. Cur, vez de Epílogo, torna al Libro I recaQuando, U b i Quomodo... E n la versión pitula, porque ya tiene a la vista el mocastellana de 1770, Quién, Qué, P o r qué, mento de la peroración. Y el aprendiz de Cuándo, Dónde, Cómo. Seis preguntas caorador, ¿qué ley, cuáles conclusiones depitales, a juicio de los criminalistas, y los duciría? N o apruebo a los que siguen teólogos, nacidos- -i casualidad! -unos sitan solamente una forma de predicar, d i glos antes que las escuelas de periodismo suerte que, lo que una vez hacen, juzgan y aún que la existencia misma de ese inque siempre se ha de hacer. Tampoco, gente p a í s de la sigla- -en b á r b a r o- -mucho menos, impone criterios de validez U S. Á. universal: lo que decimos no son leyes Hay, para tema tal, naturales variantes: grabadas en bronce, advirtió. N o hay repropio, el tema, de una prosa que se mide glas no las hay comunes, inalterables: y por ciceros- -vocablo que algo quizá le desólo ha de tenerse por invariable el que ba a un viejo llamado Cicerón- y se ornada se haga invariablemente. dena a cuerda negra de imprenta, apta He leído y releído este epílogo- En l u para su corte por donde sobre, pues que gar de Epílogo donde se anuncia la se precia de redactar en pirámide inverterminación de los Seis libros de la Retótida proyección de un lead es decir, rica. Con qué ironía íntima, de vivir hoy, una síntesis, que en las menos palabras e! padre Granada contemplaría a los bocomprenda los elementos, las circunstanquiabiertos del progreso, descubridores de cias precisas, de la información: Quién, las circunstancias Para epilogo, remiCómo, Dónde, Cuándo, P o r qué... (E s te al Libro I Quién, Cuándo, Con qué... uno de los sistemas. E n otro, análogo, en el de las Cinco VV s. falta How. o Quomodo, Cómo; excluye el de la pirámide, What. Quid, el Qué. Seguro estoy de que en la Escuela de Periodismo, donde profesé doce años con una cierta voluntad de estilo, al tratar de las seis W, o de las Cinco W s, o de ia grafía N E W S Noticias, que inicial tras inicial junta las de los cuatro puntos cardinales, dedicarán unos minutos a estos antecedentes: la estirpe honrosa de todo tratado de las circunstancias. Y acaso hoy pueda, con interés, con cariño, ser citada la Retórica de fray Luis. Pedro de L O R E N Z O Abra mercados a sus producios en iodo el mundo anunciándose en la Edición A é r e a de ABC
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