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DIARIO TRAPO I E ü DE IN- DIARIO TRAD 0 I L U S DE I NN I. F OR MA CI ON GENE R Á L F 0 R M A C 1 0 G E N É R A Redacción y Administración: Calle Cardenal Ilundam número 9 Sevilla, 23 de abril de 1969. Número 20.476 S E me acercó ei S é n e c a Le bailaba en los ojos, tras sus gafas de alambre, esa lucecilla especial que en él revela malicia y anticipa alfileres. -Don J o s é usted siempre me había dicho que su familia era corta; que existían pocos Pemanes. -M i abuelo y mí padre fueron hijos únicos. Y o tengo un solo hermano. E l plural, pues- -los Pemanidas que hubiera dicho un griego- empieza de mi generación para abajo: hijos, nietos. E l S é n e c a d o g m a t i z ó cachazudamente: -Hay otro... -Y a te entiendo. Cuando mi nombre modestísimo e m p e z ó a sonar un poco, surgieron otros pemanes por esas tierras de Dios. -Por cualquier tierra, entonces: porque todas las tierras son de Dios- -Pero éstos surgían, sobre todo, por Aragón, que es donde se instalaron los primeros Pemanes, o P é k m a n e s que así tz llamaban porque eran flamencos. ¿Como Lola Flores? -Quiero decir que vinieron de Flandes cuando vino Carlos V Poco a poco se me fueron apareciendo o identificando. Uno era alcalde de B i e l pueblo arag o n é s donde se domiciliaron los primeros arribados. Otro creo que era peluquero. Otro recientemente me m a n d ó una foto, actuando como locutor de una emisora, no sé si parroquial o estudiantil. Este se llamaba ya J o s é María. Como era muy joven, había llegado a tiempo de aprovechar esa oportunidad o n o m á s tica. (A ese le d i g o cuidado, tocayo; que el nombrecito tiene también sus inconvenientes. -Hay otro, don J o s é- -volvió a sentenciar el S é n e c a y a n a d i ó -E s natural... Usted es popular, ¿n o? -L o supongo. P o r lo menos me dio hace años ese título E m i l i o R o m e r o t í tulo que comparto con E l C o r d o b é s Analía G a d é el m a r q u é s de la V a l d a v i a y el obispo de Cádiz. T a m b i é n me f i r m ó certificado de. popularidad l a casa R o l e s que, en una cena de gala, me r e g a l ó u n riquísimo reloj de oro, así como a Santana, Antonio Bienvenida, A n t o n i o el bailarín, y otros. V i n o a entregarlos u n solemne jefazo suizo que, acabado de bajar del tren, creía que A n t o n i o Bienvenida era el b a i l a r í n y A n t o n i o el bailarín era el torero. L a popularidad es u n a nebulosa que limita por todas partes, c o n! a generalización, el error, el bulo o el e q u í v o c o A mí e l m a n d a m á s h e l v é t i c o me felicitó por el é x i t o de ¿D ó n d e vas Alfonso X I I? y por L a m u r a l l a porque, por lo visto, J u a n Ignacio y C a l vo Eotelo pertenecen conmigo a esa en- 231987 (seis líneas) -Télex 72040. -Apartado número 49. -Suscripciones y anuncios: Yelázquez, 12. -Teléfono 223524. i n t e n c i ó n que acomp a ñ a a toda popularidad política o. l i teraria. -Y que esa ley de d e v a l u a c i ó n que usted, d o n J o s é me ha puntualizado algunas veces en las palabras y modismos s cumple t a m b i é n en el pensamiento que en ellos, se expresa. A u n q u e la palabra y el d i á l o g o son nada m á s que las herramientas de la c o m u n i c a c i ó n humana, t u vieron unas palabras quiere decir que se pelearon; corrió dar que h a b l a r presupone que es malo l o que se habla. D e una mujer se dice que tiene h i s t o r i a cuando tiene antecedentes pecaminosos. Ciertamente, A g r i p i n a o M e s a l i n a t u v i e- r o n historia. P e r o t a m b i é n l a t u v i e r o n Isabel la C a t ó l i c a o Santa Teresa de Jesús. -Y sin embargo, S é n e c a me gustaría conocer a l creador del bulo. -E s u n bulillo p e q u e ñ o -E n ese tema, para m í todo tiene el t a m a ñ o de m i dolor y m i vacío. ¿P o r q u é no moviliza usted en ia pesquisa la D i r e c c i ó n de Seguridad? -Porque, ahora, al principio de temporada, tiene harto trabajo con vigilar para que no se afeiten los toros n i se l i dien faltos de a ñ o s y de kilos. A u n a m i go m í o extranjero no le cabía en la cabeza que al ó r g a n o supremo de la Seguridad le interesara tanto que los. toreros estuvieran inseguros. E s la exigencia ibérica. ¿C ó m o no vamos a estar inseguros los que tenemos que lidiar la opin i ó n y la popularidad? Y a hace tiempo que yo notaba que cuando iba a l teatro con mis hijas, que son muchas, j ó venes y guapas, algunas me decían casi a g r i t o s P a p á estafes t u butaca. M i yo estoy sordo n i me h a b í a equivocado de localidad. H a s t a que c o m p r e n d í que lo decían para que se oyera bien el p a p á y se interceptase cualquier imaginación... Pero para que no te vayas, S é neca con ¡as manos vacías, te voy a presentar a u n P e m á n que no conoces. T ú me conoces b u r l ó n transigente y casi frivolo. P u e s vas a conocer ahora u n P e m á n iracundo. S i logras dar con el inventor o cooperador intencionado de la e s t ú p i d a p a t r a ñ a dile de m i parte que soy tolerante por viejo, pero que todavía soy lo suficientemente joven- -porque la ira es una manera de juventud- -para, si lo encuentras, tener mucho gusto en romperle la cara. E n fin, no toda la c a r a pero sí amoratarle, estilo Oeste, u n ojo y u n labio, para que su cara grotesca haga juego con su alma. M e m i r ó con ternura el S é n e c a M u sitó ¡E s e sí que es otro P e m á n! José María P E M A N v ÑECA Y El O R TO s a l a d a poético- católico- monárquica de dif- isas fronteras interiores. -Le digo que hay otro. -Quizá aquel a que se refería por una calle de Elche una señorita cargada de libros y carpetas, que venía seguramente de algún Instituto, y que, apretando el paso para verme la cara, cuchicheaba con sus c o m p a ñ e r a s Ese es P e m á n No, mujer. P e m á n se ha muerto, ¿n o ves que viene en el texto de Literatura? Se rascó otra vez el S é n e c a la cabeza. Insistió i- -Le digo que hay otro. ¿Y éste otro q u é ha hecho? -Se ha casao d o n J o s é ¡A c a b á r a m o s! Y a sé que l a nebulosa popular linda t a m b i é n c o n el bulo y a ú n no s é si con 3 a calumnia. Y a sé que a los dos meses del mayor dolor de m i vida gustan algunos de adornarme con imaginaciones hasta me han adjudicado concretas novias o esposas: s e ñ o r a s s e ñ o r i tas, cocineras, actrices, secretarias. D e estas ú l t i m a s he tenido unas cuantas; y todas se han casado, pero cada una por su cuenta. L a actual a ú n es soltera; pero por el sosiego c o n que e s t á mecanografiando esto que le dicto, veo que se ríe como yo de tanta estupidez. (I n c l u so hagamos u n test D i c t o S c h o penhauer ácido oxifenipropenítico M i r o N i una errata. P u l s o tranquilo. ¿Y d ó n d e e s t a r á la r a í z de la inmensa estupidez? -P r i m e r o se me o c u r r i ó atribuirlo a la chunga de m i tierra, que siempre r o n da los bordes de lo amoroso. H e r e n c i a mora. D e l p r í n c i p e A d i n a g r a me dijeron que s ó l o t e n í a siete mujeres de las setenta que le p e r m i t í a l a ley de la Costa de M a r f i l donde r e i n a b a y a l g ú n coter r á n e o comentaba: es u n s o l t e r ó n empedernido L u e g o a l g ú n amigo creía descubrir la r a í z del bulo en la torcida TC OCC ANUNCÍESE EN TODO EL MUNDO POR MEDIO DE LA EDICIÓN AEREA DE De la Real Academia Española
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