Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
pK i cumulo de ideas y pensami ntos fotos Muñoz y Tabón, rcíinéncW a e- ns c Uf ocurren a ffsi w r i t f con ocasión tomón: enfos, escribió sus crónicas de la code tm grata y fervorosa efemérides de la TOS -ion con su brillante estilo; Cuando ex. onación de la imasen de la Virgen del qutjp el Océano en una concha, cabrá Pe- jo, ehjo algunos, rmiartíos que, por ev u ias cuartillas ei momento de la cosu devoción y semimenfalismo. no st han rona ion de la Virgen del Bocio y en el tío rado de nü memoria, s pfc sr del ir. Rocín dit siglo transcurrido ór atinéis. c l a r í n terminaba su último articulo rooiero sa y bendita ceremonia, que conmovió 01 cen este hermoso acorde: ¡Hijos de! Condado de Niebla, al Aljarafe sevillano Aljarafe de Sevilla, coronados de espigas y. sin faltar a la verdad, a toda la Espade oro y de pámpanos de esmeralda que ña mañana, con Sevilla a su frente. bendice la Virgen riel Bocio; hombres do Le faltaba, por aquellos años del glorio- mi Condado de mi alma, fuertes como so pontificado del cardenal arzobispo don. nuestros pinos, pródigos como nuestros Enrique Aimaras? algo a la devoción- fer- olivares, agradecidos como nuestros oa vorosa y popular de la Virgen de las Ma- rros. sobrios como nuestras bellotas y rismas, la Reina y Madre de las Rocinas, alegres y palabreros como nuestros mos tos! Andaluces de este cachito de tierra la Blanca Paloma, que tiene su trono en rociana, que huele a almoradux y a basu santuario de Almonte y su nido en e! yuncos, a rpmeros y a jara, donde descorazón de sus innúmeros devotos. Le pués de Dios no hay más que esa Blanca faltaba a sus hijos algo, y este algo era coronar canónicamente a la bendita ima- Paloma, cuya estampa, pega con un pan mascao, está a la cabecera de la cama gen, como felizmente se llevó a cabo en de tos los pobres, pa jacernos creé míenel año de gracia de 1919 por- el mentado tras vivimos y jacernos recibi to lo güecardenal. no a la hora de la muerte! ¡Con cuanta alegría y fervor cantaba ta multitud enardecida, ebria de alegre orRefiriéndose al acto de la coronación, gullo, las coplas que, apenas salidas de añade estos dos párrafos inspiradísimos: la pluma de su poeta, entonaba ante tan Y amaneció el domingo de Pentecostés, dichosa realidad! y, o yo andaba mal de la cabeza, o aquel dia hubo dos soles. Uno que salsa por Desde Sevilla a Huelva, s Oriente y otro que salía por ia puerta Madre y Patrona, do ¡a ermita del Rocío. E l primero avanA traerte venirnos zan- io por la azul esfera con derechura Una coronel. ai cénit, y e! otro caminando en hombros de sus almonteños por la verde ex ¿Que un sol parece planada de la marisma, a lo alto de un ¡Pues, aunque más no cabe. tablado, donde, de allí a unas horas, haMás te mereces! bía de ser ungida su realeza Como a 3 a Virgen del Bocio- -esto es De un lado ei Aljarafe. dogma por a q u í- -se le niña la roló en De otro el Condado aquella m a ñ a n a memorable, a mañana, Reina de sus amores más augusta- de los siglos roderos, la VirTe han coronado. gen estaba pálida: Míala, mujé, que amaAy, Madre mía. rilla se ha puesto decían las mujeres a l Tus ojos oscurecen mirarla al través de las gotas de su llanLa pedrería! to, ¡Viva- eza Blanca Paloma! vociferaban los hombres, algunos metiéndose ios Esta dicha de la coronación de ta Virdedos índicos- en ias extremidades de ios gen del Rocío tuvo insignes valedora: labios p a r a más abrir la boca y que el no diré pregoneros porque es palabra viva tuviese más espacio de salida que no me gusta; entre ellos merecen des- -iv- íf- de una boca vi rota por ese procetacarse dos insignes poetas del Aljarafe: dimiento- y mujeres y hombre. n i ñ o s don Juan Francisco Muñoz y Pabon, que y ancianos, en número de treinta mil, corrigió mis primeros versillos, y mí am empezaron a coger sitín para ver a pie go y compañero de colegio Pedro A. Melíir- ne y a pleno sol, sin sombrero los gado. Estos dos insignes escritores vomachos y sin sombrilla las mujeres, el cearon desde El Debate y El Correo instante durante un año acariciado m i de Andalucía la romería del Rocío y nuto por minuto; el instante que los hael amor del pueblo a la Blanca Paloma. bía hecho salir de sus respectivas casas y soportar las muchas andanzas del caLos artículos de esos literatos. fueron mino: el instante que no sé voiverá a republicados por sus autores en sendos petir nunca jamás y que recordarán con opúsculos, que constituyen hoy las más lágrimas en los ojos todos ios que tuviebrillantes aportaciones a. la literatura roron la dicha de vivirlo. ¡Fue mucho insmera. tante! Quiero recordar que la alegría y el entusiasmo y el delirio fueron indescriptiY aquel instante indescriptible llegó. w cardenal Almaraz, seguido tie s u p r o v i s o í v vicario general, vestido con r o í a magnificencia principesca de su púrpura cardenalicia... entre salvas de cohete y estrepitosísimos repiques de las campanas locas, a los solemnes acordes de nuestra M a r c h a R e a l y el ensordecedor tableteo de un formidable aplauso, salió el señor cardenal de su hospedaje- -l a humilde s a n t e r í a de la ermita- -y e d i rigió a l tablado donde aguardaba la imagen de l a Virgen Él p u r p u r a d o visiblemente c o n m o v í do. r e c i b i ó de manos d e l presidente do la Junta de la C o r o n a c i ó n aquel congio merado de anhelos y de esperanzas, de gratitudes y recuerdos, -de dolores aliviados y de penas no aliviadas t o d a v í a Fue a manera de colosal procusto! i. i- i y amores y... la d e j ó caer para, siempre sobre aquella cabeza, por mor nuestro bautizada c o n sangre cié s u Hijo en el Calvario. ¡M a d r e mía! No creo que c o r o n a c i ó n c e alguna imagen de l a V i r g e n haya tenido m e j o r cronista que den J u a n M u ñ o z y F a b d n Lloraban todos, y m u y hondamente el cardinal Almaraz, tan c o n m o v i d o que p a r e c í a iba a darle u n soponcio. ¡T a n t a e r a m aquella esplendorosa cristalización tic fe emoción! o c u p a r o n el a u t o m ó v i l que a grandes trabajos l o g r ó hacerse c a m i n o por entre la enardecida- multitud, que llevaba ÁS tie ocho horas aclamando a l a Virgen del R o c í o E i coche se detuvo, pues la xrmebeá u m b r e no cesaba en sus a c í a u s o s al prelado... Y va p o r vía de anéodot; verdadera: Oa grupo de r o d e r o s r o d e ó el carruaje, e x p r e s á n d o l e a l cardenal su gratitud p o r los trabajos que h i c i e r a para c o r o n a r a la Berna de ias M a r i s m a s Todo era júbilo- -no en i a i m p e r i a l Toledo, sino en ios- a m p o s almonteños. E l cardenal se asomó a una de ¡as ventanillas deí trepidante a u t o m ó v i l Tin grupo de gente tftos s empezó a cantar: at Del Roció venimos Cadie se pique, Que se lleva la palcru ViWarosarique. brican. E i cardenal y sus acomrsoSarittíS A l u m b r a b a n las p r i m e r a s luces c? d ru- E l e m i n e n t í s i m o A i m a r a s a l a r g ó el brazo cuanto pudo, como p a r a bendecir; a su seseo cesaron ios clamores y e l purpurado terminó ta p o p u l a r seguidilla di- ciendo: Callad, hermanos, que ss llevan la palma los sevillanos. Santlaeo MONTOTÜ C. de la Real Academia Espartóla
 // Cambio Nodo4-Sevilla