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ABC. N. -20.504. D O M I N G O 25 C E M A Y O D E 1963. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. F A G I N A 72. de comprensión, de auténtica fraternidad, de resoeto mutuo, de justicia y de caridad. Para eilo habrá que renunciar al egoísmo, a la soberbia, a la avaricia, que si son incompatibles con el Reino de Dios, son también la raíz de los desórdenes sociales, de la injusticia, de la violencia o de cualquier opresión. -Europa Press. tálgica, con un lugar que aliviara mi exilio. Más aún: con un lugar donde poder inventar cada día m i propia realidad sevillana. Algo ya imposible dentro de la mismísima Sevilla. E n este sentido, creo con Valle- Inclán que la realidad no es lo que vemos, sino lo que recordamos. Y así yo recuerdo de nuestra ciudad cosas y acontecimientos que, a lo mejor, no he visto nunca. E n todas las épocas de crisis lo que flota es la barbarie. Y uno de los lugares del planeta- -de este puñetero planeta, cada vez m á s confuso y difícil- -en que los signos de esa barbarie se hacen m á s evidentes es en Sevilla. Precisamente por ser una ciudad en la que toda vulgaridad y alteración se hacen m á s evidentemente trágicos. H a sido una verdadera pena que una ciudad tan honda, tan llena de señales eternas, como Sevilla, se haya sentido progresista No sé qué demonio ha sido el autor de tal tentación. Porque el progresismo viene a ser sinónimo de retraso y destrucción. Es una palabra que llevaba dentro de unos espejos sin límites mucha carga de dinamita. Está pasando con el progresismo como con esa albóndiga que se le echaba a los perros, elaborada con carne y estricnina. E l animal, alterado, la devoraba sin sospechar lo que había en su interior. Y o v i durante mi niñez echar a los canes sospechosos de rabia muchas bolillas Y a en m i madurez- he visto arrojar esas bolillas a la propia ciudad. E n lugar de carne llevaban progresismo. Y en lugar de estricnina, esencias de barbarie. Y como desde hace bastantes años creo que la única y esencial Sevilla, su verdadera realidad, es su recuerdo, es por lo que yo empiezo a encontrarme feliz con este ligero apunte de Sevilla que me han traído al- parque del Retiro madrileño. Son ya muchas las tardes y las mañanas que llevo paseadas por la glorieta de Sevilla. No veo ninguna cosa alrededor. Tan sólo árboles. A veces me siento en uno de los bancos. A veces paseo. A veces hablo solo. A veces sueño. Y siempre voy creando esa realidad casi increada que es Sevilla, a fuerza de nostalgia y de pasado. Unas calles sobre ese apunte de calle que me indica que estoy en la glorieta de Sevilla. U n rumor de l a fuente que me hace pensar que estoy en un patio sevillano. Esa reja abierta al infinito q- 3 me invita a creer que estoy en el centi j del universo sin necesidad de sentirme progresista sino eterno, que es mucho más. Y por encima de todo, verme ante ese espejo de imaginaciones puras y contemplar que sigo siendo yo mismo y no otro. Ese otro que todos estamos a punto de ser para convertirnos en nada. Sólo lo inseguro es cierto, dijo alguien del Renacimiento. De esta suerte, los apuntes, tan leves, de esta glorieta de Sevilla en el parque del Retiro me ofrecen una inseguridad tan segura como ya Sevilla no me la. puede dar. No puede dármela, por. oue ya se han cometido miles de atropellos seguros. Y asimismo porque yo, en estos paseos solitarios, me siento dios de una nueva creación p, m á s bien, re- creaCÍÓÉ. Todo ello no como regalo paradisíaco, sino como esfuerzo feliz. Una adquisición laboriosa, en fin. Y en esta rueda de creaciones gratas estoy metido. E n cuanto puedo me escapo a mi Sevilla ideal. Cantan para mí ruiseñores y inírlós. Cantan mis soledades con mis- recuerdos. Canta todo lo que quise ser entre asares y azahares- -juguemos- un poco con el destino y las palabras- para encontrarme dentro de mí mismo con una realidad absoluta: una Sevilla inexis tente, imagen fiel de lojsternp... M D. -G, h EN EL L ANIVERSARIO DE LA CONSAGRACIÓN DE ESPAÑA AL CORAZÓN DE JESÚS Excoriación colectiva del Episcopado Madrid 24. Nuestra patria conmemora el L aniversario de su consagración al Sagrado Corazón de Jesús, hecha el 30 de mayo de 1919 por el Rey Alfonso X I I I en ei Cerro de los Angeles con la participación de las autoridades y del pueblo español. L a consagración de España en 1919 fue una de las numerosas respuestas de fieles, familias, asociaciones y pueblos al llamamiento de la Iglesia, deseosa de unir al mundo moderno en el Corazón de Cristo comienza una exhortación colectiva del episcopado español hecha pública en el cincuentenario de la consagración de España al Sagrado Corazón. Al disponemos a celebrar el cincuentenario- -continúa- los obispos españoles queremos hacer llegar a nuestros hermanos los hijos de la Iglesia de España una invitación de renovar aquella consagración solemne y unas palabras de orientación sobre el sentido y las exigencias de la misma El mundo necesita un vertedero amor. Más que nunca nos acecha e ¿peligro de una desesperanza radical, al ver que el progreso de la técnica y la abundancia de bienes materiales no hacen feliz al mundo, ya que es irmurnerable el número de los pobres o insatisfechos, el de los hastiados y desilusionados, el de los que viven sin saber para qué viven. Sólo volviendo el hombre a Dios puede aspirar a la paz consigo mismo y con los demás hombres, a un progreso humano auténtico y a l a felicidad, fundada en la cooperación fraterna y en la esperanza de una perfecta comunión con Dios Se señala después en la exhortación el valor esencial y actual de la devoción al Corazón de Jesús para nuestra vida reli- jriosa, para la renovación y unidad de la íp- lesia y para la ordenación cristiana de la vida social. Con relación a este último extremo se afirma en la exhortación: En numerosas ocasiones el episcopado español ha exhortado a una progresiva restauración cristiana del orden social como una de las m á s urgentes obligaciones de cada uno y de toda l a comunidad patria. Esa renovación. no podrá hacerse con la generosidad, la profundidad y la integridad requerida si no está inspirada por el amor que brota del Corazón de Cristo. Desde E l procuraremos renovar a las pertonas y las estructuras sociales con amor, eme es decir con fecunda eficacia, y no con irritada y disolvente violencia; podremos defender la justicia sin convertir esa di tensa en la máxima injusticia; impulsáramos el desarrollo en todas sus dimensiones sin truncar el crecimiento de los valores eternos dsl hombre. Finaliza l a exhortación- justificando el- eatjdo de la consagración, Más aue ranea neqesita e l mundo ei testimonia vivo de nuestra í e en Cristo resucitado, 5 -i ese testimonio requiere neeesariameB 3 las obras, incluye también la pública y omunitaria profesión de nuestra fe. Esta renovación jubilar de l a consagración de España al Corazón de Cristo nos compromete a todos a realizar l a renovación que exige de nosotros la- fidelidad al Señor. Renovación por la que nuestras vicias, nuestras familias, nuestras c o r a u n i u a d e s eelesiales, nuestras instituciones civiles, nuestras leyes v nuestras costumbres se ajusten cada día mejor a la norma suprema del Evangelio. Para ello hemos de fomentar en mies- tra sftcieclad- g a ñ o l a- u a l! a Sevilla desde Madrid NUESTRA GiOBIEXA E l EL BETIEO Sucede que ya he encontrado, dentro de la permanente a l t e r a c i ó n en que he vivido en este Madrid- -ciudad alterada en grado superlativo- sucede que ya he dado con un chez moi donde poder recogerme dentro de m i pasado y reposar un poco. Y a decía el. m á g i c o Ortega- -hoy fuera de moda por no haber sido tremendista, sino serenamente elegante en su ensimismamiento- -que el poder sustrarse del mundo no es un don que se le da al hombre. Nada que sea sustantivo ha sido regalado al hombre. Todo tiene que hacérselo él. Pues bien, yo puedo sustraerme, a partir de estas fechas primaverales, gracias a la nueva glorieta de Sevilla que se ha instalado en el parque del Retiro. Un lugar apacible, con bancos ele azulejos, un trozo encalado donde campea con letras típicamente sevillanas el nombre dé ese apunte de calle, una fuente, unas farolas, una reja conió invitación a una infinita clausura, muchos árboles con pájaros y poca gente. A l Retiro suele ir poca gente. E l pueblo de Madrid necesita el veneno de la alteración. Debo, pues, a mis queridos amigos Félix Moreno de la Cova y Abel Hernández Ruiz, autores de la idea y de la realización de esa glorieta de Sevilla, este regalo. Un regalo que no es un don que he recibido para m i ensimismamiento y reposo. Y o también he tenido que trabajar lo mío para poder gozar de ese privilegio. Por lo pronto, el río haber roto con m i pasado. E l haber sufrido, gracias a ese pasado. Y sobra todo, el no haber perdido nunca ¡a esperanza de poder encontrarme, a través de esa creación nos- árate v- ANUNCÍESE E N TODO E L MUIDO POR MEDIO D E LA EDICIÓN A E R E A DE
 // Cambio Nodo4-Sevilla