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U 11 8 G N. ni i 8 30.557. S Á B A D O 26 DE J U L I O DE 1389. EDICIÓN DE ANDALUCÍA. PAGINA 15. i 11111.1,1.11 n tJ i. ABC en Washington El viaje de Nixon tiene por objeto establecer ana nueva política asiática VIETNAM CONTINUA SIENDO EL PROBLEMA NUMERO, UNO DE NORTEAMÉRICA La conferencia de París no sale del estancamiento. Está convencido el gensral Wheeler de que el Vieícong reanudará su ofensiva en agosto Washington 25. (Crónica de nuestro corresponsal, por télex. E l propósito del presente viaje del presidente Richard Nixon al Extremo Oriente es, según la versión oficial, establecer una nueva política asiática, dar seguridades a los países amigos de Estados Unidos de que esta na ción no abandonará en ningún caso Asia a su suerte cuando termine, si termina alguna vez, la guerra de Vietnam. No queremos otros Vietnam en Asia- -han dicho estos días los portavoces oficiosos de la Casa Blanca- pero el presidente quiere que nuestros amigos en aquel continente sepan que Estados Unidos, si ellos cooperan con Washington en su propia defensa, mantendrá sus alianzas y sus amistades con todos ellos El importante viaje presidencial se desarrollará en los próximos días, en la periferia de la China roja, Filipinas, Indonesia, Thailandia, India, Pakistán- -ambas neutralistas- acaso Vietnam, para rematarlo en Rumania y regresar desde allí, la primera República del bloque comunista visitada por un presidente norteamericano desde la segunda guerra mundial, a Estados Unidos. Es evidente que, además del vago propósito diplomático del viaje, míster Nixon trata de capitalizar políticamente en el vasto e inquieto mundo asiático el épico viaje del equipo Armstrong a la Luna. Ayer, en el Pacífico central, a bordo del portaviones Hornet que rescató a los astronautas, el presidente era el hombre más feliz y exultante de la Tierra. La expedición ha escalado verticalmente, sin duda, el gastado prestigio de esta poderosa nación en los cinco continentes de la Tierra. La nación, que ha vivido jubilosos días de entusiasmo patriótico al contemplar a sus hombres y su bandera en la superficie Manca de la Luna, y que sigue hoy con apenada ansiedad las repercusiones del accidente automovilístico de Edward Kennedy el viernes pasado- -en la noche de hoy, hora americana, el joven senador habla ante la TV alpaís, en medio de lo que se está convirtiendo en un escándalo nacional- no entiende bien la necesidad del viaje de Nixon al Extremo Oriente, a menos que la jornada nixoniana tenga algo muy positivo que ver con el problema número uno de Norteamérica, que sigue siendo. Luna o no Luna, Kennedy o no Kennedy, la guerra de Vietnam. En ella han muerto esta semana de relativa caima 183 soldados americanos. E i total de bajas desde que empezó ha sido de 37.000 muertos, más que en la guerra de Corea de hace dieciocho años. Para el mes de agosto habrán sido evacuados 25.000 combatientes americanos, soldados de línea, por decisión del presidente. Si éste esperaba con semejante diente por parte de Hanoi o el Vietcong, ésta no se ha producido. En los frentes hay, en las últimas cinco semanas, una clara disminución de las hostilidades, pero las negociaciones diplomáticas de París, semana tras semana, siguen estancadas. Todos los intentos de la delegación americana, que dirige Henry Cabot Lodge, en busca de diálogo efectivo, no han llevado hasta ahora a ninguna parte. La decisión de Nixon parece haber convencido a Ho Chi Minh y sus ministros que su mejor política consiste en paralizar las conversaciones de París y mantener en Vietnam del Sur una situación militar en la cual perezcan cada semana doscientos soldados americanos. Los generales americanos son pesimistas. La semana pasada el jefe del Estado Mayor del Pentágono, general Wheeler, estuvo en viaje de inspección en Vietnam, y ha regresado a Washington diciendo que está convencido de que el enemigo reanudará enérgicamente su ofensiva en los meses próximos, a partir de agosto. Todo esto coloca a Richard Nixon en un dilema dramático. A juzgar por la actitud de Hanoi en París, Ho Chi Minh cree que lo que hay que hacer es persistir, enfrentar al presidente americano con una derrota militar humillante una rendición disfrazada o una nueva escalación de la guerra, en busca de una victoria militar I EDWARD KENNEDY; SE DECLARA CULPARLE Fue condenado a dos meses da prisión condicional Nueva York 25. El senador Edward Kennedy s e ha declarado, ¿hoy culpable de haber abandonado el pasado viernes el lugar de un accidente automovilístico, en el que perdió la vida la que. fue secretaria de su desaparecido hermano Robert, Mary Jo. Kopechne. Kennedy compareció ante, el tribunal del condado de Dulce, en Edgartown (Massachusetts) El juez que ha juzgado a Kennedy le ha condenado ¡a dos meses de prisión, con la seiitencia en suspenso. Kennedy se arriesgaba a una condena que podía oécilar entre los dos meses y dos años de cárcel. -Efe. i NO DIMITIRÁ El secretario de Prensa de Edward Kennedy ha desmentido hoy formalmente los rumores de que e senador demócrta por Massachusetts anunciará esta noche la dimisión de su puesto en el Senado. Sencillamente, no es verdad ha dicho el secretario de Prensa, Richard Drayne, respecto a los rumores que circulan por el Congreso de que el senador Kennedy lo anunciará en la televisión al explicar, el accidenté en que ha muerto Mary Jo Kopechne; Richard Drayne, sin embargo, ha dicho a un redactor de. la agencia Reuter, en conversación. telefónica mantenida desde la oficina del senador Kennedy en Boston, que no había leído las declaraciones del senador. t: nn; iiniit: iii: ii; iliii ¡iui ¡i: ii: ii ii: nii i! ii: illiin I REPRESENTANTE I I TEXTIL ¡f i 5 rumtWrimran! i! inmm: iiirminmtnjiini! i! ininiininnirauaiunmu i iiiHmmímmU i Importante fábrica de Confección necesita representante introducído en esta zona. Disponemos de amplia clientela. Dirigirse al número 5.482. Apartado 1.264. Bilbao. f 1 I gesta encontrar m concesión correspoti. decisiva, que le eche encima a la opinión pública. Esta tercera alternativa colocaría políticamente a Nixon- -y Hanoi parece saberlo a la perfección- -en la misma desesperada posición en que se encontró Lyndon Johnson el año pasado, es decir, ante una rebelión masiva de la opinión contra su presidente, cosa que Nixon, presidente minoritario en el Congreso, sabe de sobras que no puede permitirse. Semejante estrategia llevó a Ho Chi Minh en 1955 a la conferencia de paz de Ginebra y al colapso de Francia en Indochina. Hanoi parece seguir creyendo que toda negocia- i ción es una estafa, y que el único camino a la victoria final se encuentra en el man- tenimiento implacable de una guerra pa- triótíca que le cuesta a Norteamérica centenares de bajas semanales y un gasto colosal en dólares, provocando en la retaguardia una acelerada inflación económica y un creciente estado de protesta popular. Si Nixon va, como se espera aquí, a Saigón, se encontrará enfrentado con una situación política exasperada, que estriba en mantener o abandonar al régimen dsl presidente Thieu, suceda lo que suced j dejar que se produzca una revuelta de los generales que defienden la guerra a todo trance hasta la victoria final sobre el enemigo comunista, o la. formación de un Gobierno de capitulación, con todas sus trágicas e inevitables consecuencia en la vida de Vietnam del Sur. Como dice un cronista hoy, en su viajfc por Asia, irá con Nixon, sin darle respiro ni tregua, la pesadilla americaaa d. e Vlefe nam- Jqsé Maríj, MASSIP.
 // Cambio Nodo4-Sevilla