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SBC N. mSñt. SÁBADO 26 DE J U L I O DE 1 S 6 S EDICIÓN B E ANDALUCÍA, F A G I N A TU ABC EDITORIAL SERRANO. SI MADRID aBOACClOW ADMINISTRACIÓN V TALLERES: CARDENAL SLUNDaíN. S APARTADO nüm. 49 TELEFONO 231987 (seis Lineas) SEVILLA PRENSA ESPAÑOLA, S. A. ALGO URGENTE E N E L DESARROLLO Acostumbrados- -pues ya lo estamos todos- -a la funcionalidad y limpieza, al mobiliario impecable y la perfecta dotación materia! de cualquier oficina moderna, nada sorprende ni deprime m á s el- ánimo que el aspecto de bastantes, quizás muchas, oficinas públicas. N o es preciso describirlo. Se diría que exceptuados los gastos de su primer establecimiento, en año ya lejano, no volvieron jamás a recibir para su conservación, y menos su mejora, una sola peseta. Por la constante afluencia de público, seguramente el caso más conocido de oficina en estas deplorables condiciones es el de los Juzgados municipales. Y ellos, precisamente, nos sugieren este comentario, sobre todo como símbolos de esas oficinas públicas que son, aún, lamentable evidencia de l o c a l e s inadecuados, muebles viejos, pobreza de medios y descuido material. Naturalmente, puede parecer extraña en, principio, la relación que pueda establecerse entre los objetivos socioeconómicos del desarrollo y la necesidad y conveniencia de mejorar, modernizar, poner a nivel del tiempo las oficinas donde se realizan funciones de administración. Pero cualquier duda a este respecto ue disipa mucho si se mensa que las malas condiciones de estos locales las padecen los ciudadanos obligados a acudir a elloo y los funcionarios que en los mismos trabajan. Y además, repercuten también, de modo muy notable, en el propio trabajo administrativo, en su comodidad, en su eficiencia, en su rapidez, en su buen créén. ¿Quién escribe, de buen talante, en una máquina Sonde fallan letras y se traban teces? ¿Quién buscará, con servicia! diligencia, un expediente si para alcanzarlo tiene que hacer equilibrios sobre u n a silla desvencijada, y hurgar en un caótico amontonamiento de legajos o carpetas polvorientas? ¿Cómo n o irritarse esperando a ser atendido durante media hora p más, de pie, en un pasillo estrecho, estrujándose contra la pared cada vea que alguien pasa? ¿Quién rinde un trabajo a gusto con frío en invierno, sudando en verano y mal acomodado en todo tiempo? Conscientes de esta realidad- -que tanto tiene de escena costumbrista decimonónica- ios redactores tiei I I l íaa de Desarrollo han previsto en una rúbrica muy amplia s. 14. Otros secreíes tina inversión de 2.833 millones de pesetas nata edificios oficíales, tales como Embajadas, Juzgados y otras dependencias de la Administración de justicia. Delegaciones de Hacienda, Aduanas, Gobiernos Civiles y de los afectos a los Servicios de Seguridad, estaciones da vehículos... Ciertamente, no es mucha cantidad para tantos y tan diversas atenciones. Qui- y Juzgados, hecha con amplitud de miras, con exacta previsión del futuro, aunque sin excesos, consumiría la casi totalidad de la cifra citada. Cifra que, comparada con. otras inversiones previstas para promocionar otros servicios y funciones, con los que puede establecerse algún parangón, no resulta, en verdad, muy considerable. Esto aparte la necesidad a que nos referimos debe ser estimada de carácter urgente, pese a no estar subrayada la nota de urgencia en la planificación. Y debe serlo, po. que resultará grande incongruencia que el país crezca y mejore en muchísimas parcelas de la actividad económica y la promoción social y, al mismo tiempo, sean cada vez en sí mismas y comparativamente más inadecuadas, más retrasadas, más subdesarrolladas muchas oficinas públicas en las cuales se realizan funciones de administración de gran importancia. No dejaría de ser chocante qne, concluido el cuadrienio correspondiente a! II Plan de Desarrollo, contásemos, por ejemplo, con muchas más y mejores instalaciones deportivas, más y mejor dotados museos, más y muy modernos mercados, etc. etc. objetivos todos de indiscutible necesidad, por otra parte, y continuase nada menos que la Administración de la Justicia- -función social principalísima- -y otras Administraciones de rango indudable realizándose en escenarios deprimentes, que rebajan, por sus solas condiciones materiales negativas, la dignidad del alto servicio cumplido en ellos. Quede claro, en fin, que no propugnamos, para estas oficinas públicas, faraonismos arquitectónicos, grandiosidades impropias 0 lujos indebidos. Pero sí subrayamos que todas deben quedar montadas según las exigencias y adelantos normales a los cuales se ajusta ahora cualquier oficina o despacho abierto al público. Instaladas como pide nuestro tiempo. De tal modo, cabría decir que en cualquiera de ellas, y en jornada cualquiera, pudiera la televisión fumar, sin previo aviso, una emisión de nivel de vida grata de ver. SOCIALISMO S i l CARETA L a crisis de la izquierda europea en tra por unos derroteros que eran escasamente previsibles hace unes meses. A l desgajamiento del partido socialista, cuya unidad lograra laboriosamente Ptetro ¡Nenni, sucede ahora la revisión de medios y fines del socialismo francés, acordada, en el reciente congreso de Issy- lesMolineaux, por una abrumadora mayoría de votos. U n signo común a los cambios operados en estos dos movimientos so- cialistas ha sido el desplazamiento hacigfc un extremismo político mayor; concre- j tamente, a una franca y decidida apertura al partido comunista. L a maniobra! aperturista, si en el caso italiano provocó la crisis de la coalición que Nenní había aglutinado, abandonándole los so cialdemócratas de Ferri, en el socialismo francés no ha provocado, de momento, resquebrajamiento alguno. Circunstancia común a ambos partidos ha sido la de su experiencia política en el centro- ís ha significado l a participación en e l po derrota permanente y el largo exilio de las tareas de gobierno. las presentes alturas de l a segunda re volución industrial, es capaz de u n comportamiento político genuina y limpiamente democrático. Tanto en F r a n c i a como en Italia, el signo común de c- ita más vigorosa antidemocrática y antiparlamentaria vigente en el mundo l i b r e el partido comunista. E n un caso, por despecho hacia las u r n a s en otro, por u n a involución del proceso histórico d e l socialismo, retornando a la cepa revolucionaria y marxista, de l a que se desgajara como vastago herético d e l bolchevismo. Este fenómeno resulta tanto más notable cuanto que coincide con un endurecimiento doctrinal comunista y con ¡ai aproximación que parece fraguarse e n tre la Unión Soviética y E s t a d o s U n i d o s de las que la izquierda de F r a n c i a y la de Italia basculan, hacia e l comunismo, p a izquierda es la apertura a la oposición L o que ahora se plantea, s i n embargo, es la cuestión de si este socialismo, en der, en el de F r a n c i a h a expresado la quierda, que si en e l socialismo de Italia Ante la disparidad de situaciones des- AHORA mantenga limpia su es sólo respuesta a sus respectivos p r o blemas concretos, sino que viene m o t i nado, en no se sabe cuál ocasión, de l a Internacional Socialista, acaso empeñada en la quimera de resucitar en E u r o p a la periclitada democracia del frente- populismo. E n Italia, paradójicamente, quizá haya sido la TrúHfr) a fi asíHd d ubernarnenta! producto del multipart disrao la que, al fundir! o s hilos de k continuidad, c o mo en los plomos de lina instalación eléctrica, h a evitado el cortocircuito revolucionario, c u y a posibilidad alimentaba la aproximación al partido comunista de rece obligado pensar que tal maniobra n o vada por u n apríorismo ideológico ema- Líame 2 1 1 8 73 los socialistas radicales de D e M a r t i n o auspiciada- -hay que recordarlo- -por sectores de la Democracia Cristiana. E l plante espectacular de l o s saragatianos ha evitado ahora lo que quizá en tm f u t u r o m á s b i P i i pro simo, hubiera sido inevitable; es decir, u n a coherencia peli- o avísenos an calle- -c o m o últimamente, en Turín y antes en S i c i l i a- -y algunos de quienes se encontraban instalados en- los circuitos formales u oficiales del Poder. nado momento, pueden adueñarse de ia grosísima entre Quienes, en u n determi- imagen, 6 Sevilla T A M B I É N aepuraoQre aséalas) tra. mpoüñaa- y oíros ásesserios E n el terreno de l a práctica, la posibilidad frentepopulista aparece como m u escenario político- francés. Derrotada i a cho más remota, en cambio, dentro del
 // Cambio Nodo4-Sevilla