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CURRO ROMERO SE HA RETIRADO DE LOS TOROS Por Luis B O L L A I N mi bucólico y de desA canso me llegaaislado orincón relativala n t i c i a mente inesperada, del adiós del diestro de Camas a l toreo activo; Curre R o m e r o -han dicho los periódicos, lar- emisoras de radio, la televisión- -se ha r e t i r a d o de los toros ¿Más retirado aún de lo que estaba cuando se vestía de luces? ya Asi, con esta pregunta hecha por los graciosos que se creen h u m o r i s t a s sin otra razón que la de jugar facilonamente con las palabras y con el cacareado mié do de C u r r o han apostillado muchos la decisión del camero. N o han s t b i d o perc i b i r esos... graciosos. que. de qujenes. el gran artista estuvo retirado de ver dad antes de... retirarse no fue de los toros que toreó, sino de, los toreros que altern a r o n con él. Y conste que las palabras que acabo de e s c r i b i r valen p a r a el Curro R o m e r o dé las tardes felices... y p a r í el de las actuaciones desgraciadas. Conozco personalmente a casi rodos los toreros; soy amigo de varios, pero es m u y raro que, antes o después de l a c o r r i d a les visite en el hotel. C u r r o R o mero no podía ser la excepción. P o r eso, aunque trato a C u r r o desde los tiempos ya lejanos en los que el chico de la far macia de d o n Pedro Fernández, el de Camas, acudía a m i despacho con los ojos muy abiertos a la ilusión para d e c i r m a LA VERÓNICA B E CURRO ROMERO. -Sentimiento, gusto, brazos sueltos, capote dormilón, escultura viviente, y riesgo efectivo. Ahí está probándolo, esa pierna de salida que se adelanta y que se interpone en el camino de muerte del pitón izquierdo. que él tenía que ser torero grande porque llevaba m u y dentro de sí el arte de torear, sólo en contadas ocasiones acudí al hotel donde él paraba los días de toros. Sin embargo... Hace poco estuve en Málaga viendo la c o r r i d a cuyos carteles a n u n c i a b a n a Curro R o m e r o c o m o único matador, i Pintaron bastos! Y o u n poco por el b a r r u n t o de que aquella v i d a p r o f e s i o n a l estaba tocando a su fin y u n m u c h o porque los lazos que me unen a l amigo me i m p u l saban a estar y sentir con el que había tenido una tarde i n f o r t u n a d a el caso es que, alterando m i costumbre, me llegué al hotel nada más t e r m i n a r la c o r r i d a Un abrazo fuerte, u n silencio lf. rgo... E l silencio lo rompió C u r r o diciendo, con a b r u m a d o r a pesadumbre, estas escuetas palabras: -L o s toros no h a n sido malos; pero eran toros más que para torearlos como a mí me gusta, para ratonear con ellos. Creo que estas palabras explican muchas cosas. E x p l i c a n sobre todo, lo que antes dije: que de quien de verdad estaba retirado C u r r o R o m e r o antes de retirarse era... de los toreros que se vi tieron de luces con él. El léxico taurino tiene m u c h a fuerza expresiva, y este verbo ratonear pro- nunciado por C u r r o R o m e r o en la habí tación de u n hotel de Málaga, a ¡os pocos m i n u t o s de haber sufrido su gran d e r r o t a sobre el redondel de la plaza de la Malagueta, descorre el velo y mete luz en la o s c u r i d a d y en las negras s o m b r a s de h injusticia. Ratonear ¿Cuántos toreros triunfan ratoneramente y cortan ratoneras orejas ratoneando? Hoy, en este artículo que dedico a la retirada de C u r r o R o m e r o en este artículo que escribo cuando parece resuelto que C u r r o no vestirá más el traje de luces, puedo decir lo que tenía que guard a r m e en silencio mientras el torero de Camas estaba en activo. (E n todo lo activo que e r a capaz de estar el pasivo torero de Camas. Habrán sido pocos los diestros que hayan escuchado más broncas a lo largo de su vida profesional. L a palabra sinvergüenza era c o n t r a p u n t o reiterativo y atosigante en el noventa p o r ciento de las tarde en las que C u r r o Romero desfilaba al frente de las c u a d r i l l a s por cualquier plaza. ¿Y sabéis por qué se le dedicaba ese piropo Pues, porque eran contadisimas las veces que C u r r o 6. i S f LA M E D I A VERÓNICA D E CURRO R O M E R O -L a pierna- -como siempre, como es norma inderogable del buen arte de torear- -ha sido adelantada, pero con sencillez, sin violencia; el cuerpo del torero- ¡qué lejos la odiosa y rigidota verticalidad: -aparece armoniosamente inclinado hacia el toro; la tela del capote revuela suave, mecida por los torerísimos brazos que, al cerrarse en giro lento, hacen do War al toro que la sigue. Y el público todo, fijo en el lance; fijo en el toreo. ¡T. s m reírse! Porque el toreo no es cosa de risa.
 // Cambio Nodo4-Sevilla