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ABC. N. 203 S 8. D O M I N G O 27 DE J U L I O DE 1969. EDICIÓN DE ANDALUCÍA PAGINA 58. J mité lograr un sí y obtener algo de la que anhelábamos; pero luego hay que procurar empujar el expediente de secel cigarro y el periódico y se encamina ción en sección, de departamento en deMorir en Madrid, vivir en Madrid, eta una; púertá, ante, la cual suaviza 1 ex- partamento, si no queremos qué sé atrasen cétera, etcétera, son títulos de películas y, libros, a los que podemos añadir este presión, se pone servil, golpea; abre, dice: y olvide en cualquier flamante archiva- otro de Esperar en Madrid pues, al ¿Da su permiso? y entra, entregando dor. Nada- digamos cuando se nos cita fin y al cabo, esperar es vivir y morir. nuestra tarjeta o dando nuestro nombre. y él alto jefe -que se olvidó de la cita- Porque, ¿qué español no ha tenido que Si se nos hace esperar- -lo más nor- no comparece tras haberlo uno esperado ¡j ir a Madrid a pedir algo. o resolver algo? mal- vuelve con el aire de superioridad una hora. Casi todos. Y todos han sentido el terror, a decirnos que esperemos en una lauta, Lo peor es cuando hay que volver a el respeto por el mundo burocrático de donde ya hay otros señores, mustios, con llamar por teléfono para saber de cierto policías en los portales, chóferes de ter- ese silencio propio del pasaje de aviones la respuesta que no se nos pudo dar tulia en los zaguanes, bedeles leyendo el cuando van a despegar. Pero si se nos porque nó estaba tal o cuál funcionario, periódico, secretarias limándose las uñas hace pasar inmediatamente, adivina que porque los papeles andaban en la firma... y comentando la última obra de teatro o hay por medio. una amistad entre el funj a última película, secretarios o funcio- cionario y nosotros, o un cargo (el nues- El llame usted mañana xbmo eí vuelnarios discutiendo de fútbol o haciendo tro) y vuelve solícito y rápido a llevar- va usted mañana de Larra es terrible. Desde provincias las conferencias cuesnos ante su jefe. quinielas y altos funcionarios, muy atiltan dinero, y con harta frecuencia la dados- -Madrid cambia el ropaje de la Dentro de la amable, lista, eficiente, diligente secregente de provincias a los tres meses de que entremos- en habitación no importa seguida que al cabo de taria (es una especie de mozo de estoestar allí- con c a r t e r a muy made una hora; lo mismo puede estar un señor ques o de compañero de cuadrilla) nos in USA amable que malhumorado; lo mismo un grupo de febriles secretarias que un co- tlice, amparando maternalmente al jefe: Con cierto respeto, el provinciano se Ahora mismo no se encuentra en eí des j acerca al bedel, casi siempre atrinche- rrillo de chicas charlando con Hola o pacho, pero está en la casa Debe estar j Elle sobre la mesa; lo... Lo mismo se al llegar Se ha ido, está ya en el as- rado tras una mesa y un periódico en un rincón del pasillo. E l sabe que quien nos puede despachar rápido que se nos censor E s t á con el subsecretario pregunta en el laberinto de ascensores puede decir que el asunto está m otra Está con una visita Está hablando sección; que se nos puede rogar que y pasillos del edificio por tal o cuál ofivolvamos otro día- -como el extranjero por el otro teléfono Está en la firma ciña, por tal o cuál señor, es un náufrago, un pobre diablo. E l de la casa el de Larra- que se nos pueden dar bue- Está con el ministro Lo ha llamado; que todas se las sabe y brujulea por nas palabras o, durante una hora- -por- el director general Está en una inau- í despachos y Direcciones Generales como que el funcionario estaba muy ocupado- guración oficial... Y nosotros, que habíamos regresado se nos explica hasta con ayuda de dibüpor su casa, ño pregunta. Incluso le da tranquilos a nuestra capital de provinjitos, todos los proyectos que tiene entre un cigarro y hasta le pregunta por los cia, nos acordamos de fray Luis de León! chicos o por los callos. Porque estos be- manos para poner las infraestructuras y pensamos que Madrid sería una ciudad! jurídicas de... Lo que le falta, termina deles suelen padecer muchos de callos, muy agradable para vivir y gozar en ella! cosa que se les nota en la lentitud y di- diciéndonos, es el dinero. Lo mismo que a nosotros, que para eso hemos ido a si tuviera, me lo decía un amigo el títroj ficultad con que caminan al dejar su día, seiscientos mil coches y veinticinca! reducto. Por eso ante el provinciano o Madrid a pedirlo. Normalmente el saldo extraño contesta con displicencia, perdo- de nuestra gestión es negativo, aunque mil funcionarios menos. hándole la vida, pero acaba por dejar sucede a veces que la amistad nos perFrancisco M ALÉ rPÁDRG ¿I ESPERANDO EN MADRID ROXIMAS EDICIONES ESPECIALES DE HUE LVA GANADERÍA PARA ANUNCIOS, CONSULTEN EN LAS AGENCIAS DE PUBLICIDAD
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