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Y como telón de fondo, el trabajo. E l trabajo incesante, ilusionado, tenaz, afrontando cada salida del sol con renovado optimismo. Porque el ubriqueño es recio, laborioso, dinámico, largo por igual en la labor y en la fiesta. Se precia tanto de trabajar catorce horas al día como de gozar a pleno desahogo cuantas oportum dades testeras se le tercien... U n censo laboral de seis m i l manos, que conocen los más recónditos secretos del cuero, ha hecho de Ubrique una gigantesca colmena. Y el pueblo es como un panal inmenso, excitado, en el que la artesanía rigurosa de otros tiempos viene aliviada por las modernas máquinas eléctricas de rebajar y de planchar, por las etecas bruñidoras, por las patas de cabra que eniustran y abrillantan las pieles. Y las muchachas cantan mientras bordan sobre el cuero la incopiable orfebrería, transmitida de padres a hijos... (Ojo, don Manuel Janeiro y cabezas responsables de Ubrique, con la maquinaria y la posible tentación de producir en serie. Eso, como usted bien dice, ya lo hace mucha gente en muchos sitios, y con notoria ventaja. Que las máquinas colaboren en lo que no es esencialmente artesano, bien. Pero que los ubriquenses pierdan, por manos del demonio, esa gloria iónica que tienen en las manos, no tendría perdón de Dios. Y el descrédito sería tan irreparable que se hace necesaria la más tozuda sordera ante todos los cantos de sirena. Aunque no hay temores, estamos seguros, porque la de Ubrique es gente que sabe mantener el tipo... Como ha sabido encajar intacto su intimidad y su tipismo- -u n tipismo con sabor añejo de vino ensolerado, que inspiró los mejores óleos de ese enamorado de los rincones de Ubrique que fue Pedro de Matheu- -en el proceso urbanizador, que levanta aires de modernidad y renovación a lo largo de las vías centrales. Todo lo noble del ayer viviendo en el presente hacia el futuro. Un futuro en luna creciente, porque, aunque las competencias existan, Ubrique no tiene parigual ni competencia. Un futuro que exige el más ardoroso esfuerzo para que esa Feria de Muestras, de alcance nacional, sea una realidad pronta. H a de serlo. Tiene que serlo. Se la merece clamorosamente un pueblo que trabaja y que canta. Eduardo DOMÍNGUEZ LOBATO
 // Cambio Nodo4-Sevilla