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ENCRUCIJADAS DEL CINE ACTUAL endémico. LASSecrisis del cineseson un mal Hollywood suceden y superan. sube y baja, disfruta de esplendores y se sume en colapsos. Hoy, Europa produce y hace cine sin necesidad de América, pero a la hora de la economía- -lo afirmaba recientemente un realizador de Estados Unidos, emigrado a Londres, el célebre Joseph Losey- -la dependencia es de las compañías hollywoodenses. E l cine, azacaneado por! a TV, está buscando nuevos caminos en el mundo entero, más angustiosamente que nunca. Y trata de ponerse al paso de las nuevas generaciones y recoger los fenómenos que brinda el clima moral, o no moral, social, político y de sentimientos, de este tiempo. Pero todo ello, ese pretendido panorama, lo contempla, para reproducirlo d e s d e determinados ángulos, olvidando otros. E l resultado es un cine explosivo, que se sale, quizá, de los ámbitos de una visión equilibrada, de una ecuánime interpretación, para captar y desarrollar sólo ciertos aspectos. E n una reciente conferencia que dictamos en la Universidad de Verano de Santander, hicimos sonar el timbre de alarma ante el peligro de las dominantes cinematográficas de esta hora, que precipitan al llamado Séptimo Arte hacia oscuras encrucijadas. Las dos más amenazantes son las del desencadenamiento del erotismo y la violencia. Robert Chazal, agudo comentarista cinematográfico de Frarice Soir periódico nada dudoso en cuanto a su amplitud de aceptación y comprensión de audacias de. toda índole, acaba de denunciar las deformantes corrientes aludidas. En electo, dijérase que las invariantes cinematográficas en la actualidad son: la violencia, el sadismo, el erotismo, etc. Si ayer, y hasta ayer, el cine fue una fuente de amable distracción, una fábrica de sueños de noble estirpe, una cantera de solazadora comicidad, hoy es como una cámara de historias negras con personajes fuera de lo normal, con hechos estremecedores, con crueldades llevadas al extremo. Dijérase que el cine, nuestro cine del mundo entero, es un muestrario de enormidades de todo tipo, de perversiones, de exaltaciones de la droga, el crimen y la deformidad mental. E l westerns -denuncia Chazal- -se ha convertido en salvajismo, y en el campo de las relaciones humanas. el cine es un deprimente espectáculo cuando no de amoralidades, de p u r a s perversidades, que, naturalmente, causan mayor impacto, por ser visibles y audibles, que las que en el transcurso de las épocas pudieran servir los cultivadores de ellas en los libros. Hasta ahora, la producción norteamericana pecaba, acaso, de pudibundez, de puritanismo. Pero el giro en ella ha sido violento, radical, al extremo de ofrecer imágenes de una crudeza estremecedora. Si el erotismo, que apuntado hábilmente puede ser aliciente de un film, se convierte en pornografía disfrazada con ese nombre, y la fuerza se trueca en violencia injustificable, entonces lo que se hace es fomentar en el espectador las más oscuras y torcidas pasiones. Podríamos dar una larga serie de títulos de películas escandalosas, con los da- iva escena de L americain de Maree! Bozzuffi. tos de primera mano que poseernos, o, simplemente, con la sola lista que Chazal brinda en su artículo. Pero, como hemos apuntado, la lista seria larga, y en éste comentario innecesaria, ya que hablamos en términos generales. No obstante, habremos de señalar que en esos, digamos nuevos, caminos, se da cabida a la droga, que está apareciendo en no pocos films de los ahora producidos en Estados Unidos. Señalaremos únicamente un título: Easy Rider Y lo peor es el contagio a Europa, el cual ya se ha operado. Todo esto se hace a título de intelect. ualismo, un intelectualismo falso, que, en realidad, no es otra cosa que la explotación de los más turbios instintos. Lo más vituperable, a nuestro juicio, es que realizadores con técnicas sabias y con talento acreditado se presten al cultivo de un cine cuyas encrucijadas, consciente o inconscientemente, han implantado ellos mismos. Lo que el cine tenía de espectáculo deleitante, se está perdiendo. E l género cómico de la mejor raigambre es pura historia, el dramático se desvía de sus grandes causas para ofrecer historias de tarados, de drogados, de obsesos sexuales, de criminales, y el clásico western con la intromisión del spaghetti- western exaltación de la barbarie y la matanza, por la matanza y la barbarie, marcan ls dominantes de la cinematografía de la hora en que vivimos. Hay excepciones, pero las excepciones no hacen la regla. Y la regla es la de unas encrucijadas de las que es urgente salir. DONALD.
 // Cambio Nodo4-Sevilla