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Los (ios picaros: Pedro (Paul Frankeud) y Pablo (Laurent Terrieff) que recorren el mundo jr, la historia de las herejías en La Vía Láctea fÜm paradójico y ambiguo, de Luis Buñuel de ingeniero y posteriormente los de Filosofía y Letras. Se licenció en 1924. Fueron años movidos, de grandes vaivenes interiores que modelaron y acrisolaron su vocación artística, al parecer orientatía primeramente al teatro. Por eso marcha a Paris y vive la fascinación de una época fecunda en movimientos literarios y pictóricos. Amplía no demasiado su círculo de amistades madrileñas, donde se encontraban hombres de la talla de Lorca, Alberti, Gómez de la Serna y Dalí. Pero permanece fiel a su solera española y asi su primera escenificación es El retablo de maese Pedro de Manuel de Falla, en Amsterdam (1926) Sin embargo, el teatro le viene pequeño para expresar su mundo interior, que se encuentra obsesionado por las. corrientes surrealistas. E l cine, mudo aún, se le presenta como un mundo nuevo y tentador desde que conoce la producción de Fritz Lang. El primer contacto personal cinematográfico importante lo realiza Buñuel en Farís con un polaco, arraigado en la capital francesa, que lleva una vida similar a la suya: es Jean Epstein (1897- 1953) maestro desconocido, del que aprenderá algo tan esencial como una puesta en imagen austera y funcional y un ágil sentido de narración. En dos filmes de Epstein: Mauprat (1926) y La caída de la casa TJsher (1927) esta última una verdadera obra de arte, Buñuel asiste a la dirección y descubre una técnica para expresar su revuelto mundo interior. Al año siguiente, Luis Buñuel realiza su primera película: Un chien andalou (Un perro andaluz) financiada por 25: 000 pesetas que le deja su madre. Son tan sólo 430 metros de celuloide, pero donde se acumula y explota un mundo interior hasta entonces reprimido. Salvador Dalí colaboró en el guión, que es una su cesión diabólica de imágenes surrealistas, llenas de vigor y fantasía, con. el deliberado propósito de chocar al espectador. Se ha producido tal vez el primer film negro de la historia del cine, y con él una auténtica revolución, puesto que se trata de un subitáneo cambio en la estructura de la puesta en imágenes. La misma aventura y el mismo escándalo se producen al año siguiente con L Age d Or (la edad de oro) de la que ha dicho un crítico que es una obra maestra por su violencia, su pureza, su frenesí lírico y su absoluta sinceridad Dalí también colaboró en el guión, pero se distanció de la obra por tratarse, según afirmó, de una caricatura, en que el catolicismo era atacado de forma primitiva y sin ninguna poesía Buñuel había dado rienda suelta a sus obsesiones. Luego vino su época española, muy en contacto con la institución libre y su constelación de intelectuales, la fundación del cine- club de Madrid y una sali da de la capital a Las Hurdes con unos miles de pesetas en el bolsillo que le dejó un amigo. De aquella visita cámara en puño salió Tierra sin pan un mediometraje de índole profundamente critica y social, documental impresionante que constituye de nuevo una obra de vanguardia, pero que por su violencia óptica fue prohibida por el Gobierno republicano. Era el tercer escándalo. Tras la supervisión de unas producciones sin importancia, donde intenta révitalizar la veta popular, durante la guerra civil realiza por encargo del Gobierno de Madrid un documental político: España, 1936 bastante difundido en los Estados Unidos. Allí emigró j a antes de terminar la contienda. Fueron tres años difíciles pero donde profundizó sus conocimientos cinematográficos como empleado en la Film Librery del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Luego vinieron unos ofrecimientos de la Warner para doblaje y el viaje a Hollywood, donde evidentemente no podía encajar. 1947. Nueva emigración. Esta vez a Méjico. Allí se encontraba más en casa De la República azteca hizo Buñuel su segunda patria. Varios amigos le introdujeron en el mundo del cine y en largos años de trabajo él dio a la cinematografía mejicana un vigor nuevo. Su producción de esta época es muy irregular. Junto a obras intrascendentes donde sólo alguna ráfaga, suelta indicaba el talento en proceso de madurez, aparecen varias obras maestras como Los olvidados (1950) en que sigue su tendencia de crítica social; El (1953) donde vuelve a empalmar con La edad de oro y finalmente Nazarín (1959) una de sus obras preferidas, p a r a d ó j i c a exaltación del sacerdote evangélico al margen de la institución eclesial, fenómeno del que afirma: Está por completo en mi línea moral Poco después vuelve a España, donde filma Víridiana (1961) aguafuerte casi goyesco, donde se mezclan el erotismo y la mística en medio de una crítica brutal de algunos aspectos del catolicismo rural español. Nuevo escándalo cuándo el film es premiado en Cannes y proscrito en la Península Ibérica. A partir de aquel momento, toda su producción ulterior es de primera calidad, evidenciando el salto del talento al genio. Entre Méjico y Francia se suceden con regularidad cintas de aliento creador y estilo personalísimo que le mantienen en vanguardia a pesar de la invasión del cine joven. De El ángel exterminador (1962) que es una descripción apocalíptica e infernal de una sociedad burguesa en trance de desintegración, pasa a Diario de una camarera (1964) prodigiosa narración en humor negro del ambiente rural francés de los años 3 u. En 1965 filma apresuradamente en Méjico Simón del Desierto tal vez su película más hondamente religiosa, aunque ambigua como su propia vida. Dos años
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