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PRODUCCIÓN 1298 1929 1932 1938 1947 1949 1950 1951 1952 1953 1954 1955 1956 1958 1959 1960 1961 1962 1964 1967 1968 CINEMATO- GRÁFICA DE LUIS BUÑUEL Un chien andalou L Age d Or Tierra sin pan España 1936 Gran Casino E l gran calavera Los olvidados Susana la perversa La hija del engaño Subida al cielo Una mujer sin amor E l bruto Robinson Crusoe El Cumbres borrascosas La ilusión viaja en tranvía E l río y la muerte. Ensayo de un crimen Esto se llama aurora La muerte en este jardín Nazarín La fiebre sube al Pao La chica Viridiana E l ángel exterminador Diario de una camarera Simón del desierto Belle de jour La Voie Lactée 1965 marcha, pero nunca repentiza porque el guión es de puño de hierro. Asi la tarea del montaje, que es una de sus maestrías, fluye con facilidad y rapidez. Buñuel es un cineasta completo. AUTENTICIDAD OBSESIVA Se ha dicho que los grandes artistas tienen una tendencia a volver constantemente sobre unos pocos temas funda mentales en su expresión poética. Sea lo que fuere de esta afirmación, tal vez discutible, Buñuel es un ejemplo admirable de constancia. Si las constantes de su estilo son el surrealismo formal y el realismo tradicional español, el humor acre y la postura revolucionaria, el contenido de su temática es reflejo de las preocupaciones de su vida. Hay. dos obsesiones características en Buñuel: la sociológica y la religiosa. La critica de una sociedad ordenadamente desordenada i n c i d e constantemente en sus filmes y es objeto áe una incesante fustigación desde El perro andaluz hasta Bella de día De ahí su analogía con Pérez Galdós, cuya novela Tristana va a filmar próximamente en Portugal. Su postura podrá ser discutida. pero es transparente y auténtica, como propia de un hombre cabal. Su segunda obsesión, terrible por cierto, es la religiosa. Buñuel, por confesión propia, es ateo por la gracia de Dios La frase no es un retruécano de dudoso gusto, sino un reflejo de una fe violentamente perdida, pero tan omnipresente en su vida interior que no queda otro recurso que combatirla incesantemente. Buñuel es, a pesar de su exterior pacífico y bonachón, un constante boxeador contra un contrincante cuya existencia niega, porque no encaja en la cosmovisión propia. De ahí su constante y sincera ambigüedad, hecha paroxismo en La Vía Láctea E n esto, Buñuel empalma con toda una tradición de intelectuales españoles de La Vía Láctea con B e r n a r d Verlay y Edith Scob. En la foto inferior, Buñuel preparando una escena principios de siglo, que se rebelaron contra una peculiar imagen de Dios, pero que no se han recuperado del traumatismo. A un amigo confesó Buñuel que piensa llamar a un cura a su lecho de muerte. Alguien ha interpretado esta frase como un chiste más del humor negro que le caracteriza. Tal vez haya algo mucho m á s serio en un hombre que ha repetido varias veces, de palabra y por escrito, que aun perdida la religión, siempre he seguido los dictados de mi conciencia. Tengo sesenta y seis años (escribía en 1966) y espero seguir escuchándolos hasta mi muerte ¿Ño habría que decirle a este gran ateo que el Reino de Dios no está tan lejos de él? E n todo caso, su obra cinematográfica quedará como el m á s asombroso te imonio de un problema religioso auténtico, con maestría. expuesto Esta es la vida y obra de Luis Buñuel, a quien acaba de declarársele por voz autorizada. Maestro del cine E n este momento, que muchos señalan como critico en la cultura española, encontrar a un hombre absolutamente español a pesar de su pasaporte mejicano, cuya valía artística es reconocida universalmente, constituye un legítimo orgullo. Se podra no estar de acuerdo ideológica, política o religiosamente con Buñuel, pero es de justicia reconocer que hasta hoy ha sido la figura más importante que el cine español puede ofrecer al mundo. M. A.
 // Cambio Nodo4-Sevilla