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BUSTER KEATON, rr EL HOMBRE QUE JAMAS RIO cómico está. presente en cine casi LOdesde sus comienzos. Losel historiado- res del cine nos dicen que la primera película cómica que jamás se haya rodado fue la célebre L Arroseur arrosé El regador regado (1895) presentada por los hermanos Lumiére en la famosa sesión ofrecida a los congresistas de la Misión Nacional de Sociedades Fotográficas en Lyon- Montplaisir. Lo cómico configura rápidamente un género muy caracterizado en el cine, al que da varias de sus épocas más brillantes. Los nombres de Max Linder, de Mack Sennett, de Charlot, entre ios primeros grandes del cine cómico, están en la memoria de todo aficionado. Buster Keaton, Pamplinas otro nombre famoso, llega al cine cómico en un momento particularmente interesante, en que se daba una serie de auténticas figuras y de producciones afortunadas. Como Charlot y otros grandes inició su carrera cinematográfica en las comedias de Mack Sennett. C o m o aquéllos, también procedía del circo y de las variedades. Su ficha personal nos da los siguientes datos: Su nombre verdadero es Joseph- Prancis. Nació en Pickway (Canadá) el 4 de octubre de 1896. Hijo de unos acróbatas de circo, trabajó con sus padres d u r a n t e varios años en interminables fttournées Atraído por el cine, debutó en éste en 1917, al lado del famoso cómico Roscoe Arbuckle Fatty con el que realizó una serie de films. Se separó más tarde, para producir sus propios films y hacerse rápidamente célebre. Crea entonces el famoso personaje impasible, tristemente cómico, conocido en numerosos países con diferentes apodos; en el nuestro, con el de Pamplinas Su filmografía recoge los siguientes t í tu 1 o s: Fatty asesino (1917) Out West (1918) Garage (1919) Pamplinas presidiario (1921) Pamplinas lobo de mar The Paleface (1922) La casa eléctrica (1923) Las tres edades El rey de la hospitalidad (1924) El moderno Sherlock Holmes y El navegante (1925) Las siete ocasiones y El rey de ios cow- boys (1926) El boxeador y El maquinista de la General (1927) El colegial (1928) El héroe del río El cameraman El c o m p a r s a (1930) De frente, marchen (1931) Pobre tenorio (1932) El amante improvisado (1934; El rey de los Campos Elíseos y El moderno Barba Azul (1946) gran éxito. Casi todas las sesiones tuvieron que ser repetidas. Asistió Keaton invitado por Henri Langlois y presentado por Abel Gance en un homenaje público, donde recibió con lágrimas en los ojos la ovación más prolongada y entusiasta que recuerdan las p a r e d e s de la Cinemateca. Esta retrospectiva- -escribió la críticano sólo ha permitido descubrir o redescubrir varias obras maestras, sino que restituye a Buster Keaton a su verdadero lugar, junto a los más grandes maestros del cine. No tuvo mucha suerte Keaton. Durante algún tiempo fue tratado por los historiadores del cine con ligereza; su trayectoria profesional sufrió eclipses y luego un declive p e n o s o En su vida particular, ei hombre que nunca rió tuvo también bastantes sombras; durante cierto tiempo estuvo recluido en una clínica aquejado de una entermedad mental. Últimamente era un fantasma de sí mismo. En Sevilla lo hemos visto en algunas de Después, el declive. Keaton trabaja essus últimas actuaciones en Golíus de Roporádicamente y en papeles secundarios: ma de Lester, y sobre todo en Guerra a El crepúsculo de los dioses (1950) Canla italiana donde hacía el papel de un dilejas (1950) La vuelta al m u n d o en general alemán. Había reflejos del Pamochenta días (1950) Un declive que se plinas de sus mejores años, como en la acentúa. Keaton, que no había tenido el secuencia de la toilette pero era ya sólo sentido práctico de otros grandes, como Lo que si no hay duda es de que Buster una sombra y t o d a su actuación estaba Charlot, por ejemplo, se entrega a la be- Keaton es uno de los creadores esenciales bida, hace giras por los circos, trabaja en e irreemplazables del cine cómico. Así lo impregnada de la tritseza de lo que acala TV. En 1963 aparece en El mundo esta reconoció en 1957 Hollywood, cuando le ba. Cuando se alejaba derrotado, como un loco, loco, loco en el papel de un gara- rindió homenaje, aunque tardío, con un muñeco desarticulado, con su andar vacigista, en el que no mereció ni siquiera un film sobre su vida: E hombre que jamás lante y su aire desaliñado, teníamos la pe 1 primer p l a n o Prácticamente deshecho, rió realizado bajo su supervisión. En la nosajmpresión de que no desaparecía sómurió en Hollywood el primero de febre- primavera de 1962, la Cinemateca de París lo del campo de las cámaras, sino también, definitivamente, de la vida. ro de 1966. organizó una retrospectiva K e a t o n con A. C. ¿C ó m o era la comicidad de Pampii- una treintena de films, que tuvieron un ñas La clave de todo su éxito estuvo en la impasibilidad, en esa máscara inmutable con que cubrió todos sus papeles y que escondía en realidad una sensibilidad extraordinaria, expresada corí una discreción y un pudor admirables, una gran calidad humana. Esta impasibilidad- -nos dice María Luz Morales en su estudio sobre el cine cómico- -es una de las características de su personalidad inconfundible, sin duda la más acusada, la que más eficazmente subraya los efectos cómicos de sus personajes, hasta el punto de afirmarse que en los sucesivos contratos firmados por Buster Keaton con las casas productoras de sus films figuraba una cláusula por la que el actor se comprometía a no reír ni a sonreír ni ante las cámaras ni en sociedad Verdad o simple rumor, la afirmación demuestra hasta qué punto se consideró su seriedad eficaz para quebrantar la de los demás. Aparte su seriedad, Buster Keaton aportó a la pantalla cómica una inteligencia clara, una fantasía singularmente fértil, un agudo sentido del tempo visual. La mejor manera de suscitar la risa- -son sus propias palabras- -es crear un momento angustioso y aliviar después la tensión solucionando la situación cómicamente.
 // Cambio Nodo4-Sevilla