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C I N E FRANCÉS D E 1969: QUINCE AUTORE QUINCE T Í T U L O S amanecer, al costado del Triunfo, aparecen sobre el horizonte lívido las botas y los cascos de las tropas alemanas de ocupación, es Jean Pierre Melville- -el incomparable técnico francés que debutara con El silencio del mar y realizara el año pasado El samourai quien ha rodado irreprochablemente esta secuencia de desfile militar, empleando para ello doscientos bailarines de los teatros líricos nacionales de Francia. Es El ejército de las sombras el que proyecta desde las pantallas una impecable luz; es la minuciosidad exacta y casi escrupulosa, tan exacta y al mismo tiempo tan irreconocible para caminar durante dos horas y cuarenta y cinco minutos de pelíciüa sobre el mapa de recuerdos de la Resistencia. Desnuda, verdadera, dura y despojada de brillante exaltación y exaltante, en cambio, en la heroica opacidad de documento y obra de arte reunidos, este Ejército de las sombras narra la vida de la noche durante los tres años en que la muerte era el regalo de cada día. Paul Meurisse, Lino Ventura, Simone Signoret constituyen esa armada alineada por la sobriedad de Jean Pierre Melville. Sus pasos de silencio sobre las pantallas muestran que existen en Francia directores solitarios y admirables. El puede abrir muy bien el arco de los quince nombres aquí elegidos para pasar un CUANDO del Arco revista a la cinematografía francesa de 1969. Las revoluciones de 1968 que se revelarían en los estados generales del cinema en la parálisis que sufriera entonces el festival de Cannes y en las jornadas efervescentes de Suresnes, donde se intentarían suprimir los tradicionales sistemas de producción para sustituirlos por soluciones nuevas, chocaría poco tiempo después con las resistencias de ese mismo 1968, resistencias de gustos e inclinaciones de los espectadores; resistencias de grupos que reflejaban los sentimientos y las reacciones de una sociedad fatigada o recelosa de innovaciones experimentales, cansada del fuego de aventura o inquietud que había encendido casi un mes entero a París, desde los bulevares a las conciencias. E l fin de 1968 aporta, entre los diez betsellers cinematográficos de Francia, en lo que a comercialidad se refiere, cuatro únicas obras que se aproximan a la calidad; el público ama el conformismo el mismo año en que Francia presenta su llama más disconforme; el público ama adormecerse en la tensa vigilancia de las películas de suspense y relajarse en el vaivén de las pasiones de siete comedias. El nuevo cine que pudo extraerse de las sacudidas o de las Ínter LOS DÍAS SIGUIENTES A LA REVOLUCIÓN Y A LA RESISTENCIA Por José Julio PERLADO ñas íeflexiones no recibía el aplauso dr- 1 público. 1969 nacía bajo la apariencia del amor al mero entretenimiento, a la diversión y a la facilidad. Después del Cluzot de La prisionera de Chabrol en Les Biches de Truffaut en Baisers volés pero también de nombres provenientes de las letras, de la pintura o de la crítica, como Romain Gary, Lapoujad o Michel Cournot, 1969 nos trie ti en los meses siguientes a las revoluciones y a las resistencias, diversas y desiguales realizaciones: de ellas, escogemos aquí quince nombres, ocho de ellos consagrados o reconocidos- -Eríc Rohmer, Louis Malle, André Cayatte, Robert Bres son, Jean Pierre Melville, Francois Truffaut, Francois Reichenbach, Claude Cha brol- -y siete que, de un modo u otro, son observados por la critica y el público en sus afortunadas o infortunadas aportaciones al cinema. Tales son: Costa- Gravas, autor de Z Margue- HUe Duras, con De truire, dít- elle Pierre Grimblat, con Slogan Gerard Pires, con E- rotísimo Gilbert Prouteau, con Dios ha escogido París Marcel Bozzuffi, autor de El ameri cano y Eduardo Molinaro non Hibernatus Dos hombres contra corriente, dos ciudades como protagonistas desnudas, una inmensa e irreconocible- Calcuta otra. E R I C R O H M E R Y LOUIS ¡VI Al- LE
 // Cambio Nodo4-Sevilla