Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LAS GRANDES COMPAÑÍAS SUFREN GRAVES PERDIDAS de los films destinados a las salas cinematográficas. Uno de los últimos rumores en el ambiente fue que los estudios de la Paramount estaban en venta. La causa sería que hay más de cien millones de dólares metidos en cuatro o cinco películas que aún no fueron terminadas y que no sé pueden lanzar al mercado. L a compañía desmintió, corrigiendo la cifra de esas inversiones y colocándola en setenta y cinco millones. La Metro- Goldwyn- Mayer ha tenido pérdidas considerables. L a nueva administración ha señalado que ascienden a cuarenta y cinco ¡millones. Esta cantidad se fue de la caja fuerte no sólo en films no rentables, sino también en discos y planes para veinte nuevas producciones, entre las cuales se halla Dilo con música de Julie Andrews. La Twentieth Century Fox se anotó muy orgullosamente en su historial haber realizado la película más cara desde Cleopatra, Doctor Dolittle pero ese esfuerzo financiero no ha tenido el éxito que esperaban. Otro contraste grave fue el accidente naval durante una filmación, que ha tenido eco en el Congreso al ordenarse una investigación sobre la participación del personal militar y de los barcos en el rodaje de películas de guerra. Tampoco han sido muy optimistas los resultados económicos de la Universal, y la última memoria anual da cuenta de que los ingresos por los largometrajes no llenaron las expectativas Por el contrario, una firma productora con buena gerencia, aunque carezca de estudios, puede, y en realidad hace, buenos negocios, además de ofrecer a su público producciones de calidad. E l último ejemplo de ello es Avco Embassy, que ha dado dos películas de impacto en l a crítica y el público: El graduado y El león en invierno Como este caso hay muchos otros que no escaparán a la atención de los grandes estudios. Hollywodd tiene que sacudir sus viejos hábitos. Katherine Hepburn, en El león en invierno HOLLYWOOD, VICTIMA DE SUS PROPIOS MITOS compañías cinematográficas han LASperdido el control propios actores, Y ai de su producto. no desarrollan a sus n a sus directores, ni a sus escritores. E n vez de utilizar empacadores están a merced de ellos. Estas reveladoras declaraciones pertenecen a Louis Polk Jr. que a comienzos de este año se hizo cargo de la presidencia de la MGM. Un periodista de Nueva York escribió: El mundo está hoy cambiando muy rápidamente y Hollywood, el gran proveedor de mitos, está cayendo, víctima de algunos de sus propios mitos. No cabe duda alguna que la industria cinematográfica que se entiende bajo, el nombre genérico de Hollywood y que tiene una tradición en este campo de la actividad está enfrentada a un momento difícil, porque se dan cuenta que no están ofreciendo a l público, del que depende, lo suficiente en relación con sus aspiraciones. Saben que le están defraudando y que es indispensable corregir esa situación para no arriesgar el futuro. No es fácil cambian el ritmo, mucho más cuando parecía sonar muy bien y dar óptimos resultados. Pero la producción de los independientes, especialmente fuera de los Estados Unidos, ha revelado muchas cosas nuevas a los estudios. Saben hoy que hacen dinero- -punto primordial del empeño- -mediante los subproductos; especialmente aquel que se dirige hacia la televisión, pero que no han logrado elevar la calidad de su producto principal, con lo cual han perdido tiempo y terreno. En Estados Unidos, actualmente se con sidera que la audiencia del cine pertenece en su inmensa mayoría a la edad comprendida entre los quince y los veinticinco años. Los de treinta años prefieren la televisión y los más viejos han desertado del cine, por la lectura u otras diversiones Puede decirse, por pasiva, que el cine les abandonó, porque lo que ellos buscaban ya no lo encontraban más en la gran pantalla. Sin embargo, hay que considerar que las grandes películas, aquellas que realmente tienen un valor, atraen automáticamente a ese público que anteriormente concurría a la sala oscura al menos dos veces por semana y que ahora lo hace una vez cada dos meses. Si la mayoría del público está situado en el nivel cronológico al que se ha aludido anteriormente, los productores de s Hollywood no siempre le ofrecen aquello que coincide con sus preferencias. Puede decirse que, en general, desconocen a su audiencia, lo cual no ocurre con los productores independientes. Lar. circuinstancias diferentes en que trabajan los estudios y estos sus oponentes pueden medirse más apropiadamente si consideramos el problema de la censura. Violencia y sexo son dos temas que inquietan al norteamericano medio y han puesto en movimiento a l mecanismo gubernativo. La Policía, en una y otra parte del territorio de la Unión, clausura cines, detiene a los que proyectan determinados films, sé apodera de las copias, actúa drásticamente, porque así lo ha venido exigiendo la opinión pública hasta que encontró eco en el Congreso, donde el representante Eastore sé convirtió en el líder de ese movimiento represivo. Los independientes poco arriesgan s i incurren en un exceso, pero los grandes estudios tienen que andar con cuidado, pues sus producciones representan costes millonarios. De ahí que la censura propia, la de la H, G. FLANNAGAN empresa, suele constreñir sus limitacio (Coprensa) nes y superar a la que podría aplicar el Gobierno con el resultado de unos productos desabridos, pero presentados a todo despliegue y a un coste elevadísimo. Las elevadas inversiones que se reprocha a Hollywood son consecuencia más de la costumbre que de la necesidad. Alguna vez se ha escrito que los grandes estudios parece que se impresionan a sí mismos con los precias que pagan Y es así que se encuentran ante todos los nuevos problemas, que sus directivos dicen no representan una verdadera amenaza, pero que cualquiera que esté enterado de lo que pasa en el interior de esos vastos y complicados mecanismos sabe que hay un problema de fondo que requiere soluciones que no son económicas exclusivamente, sino que tienen que hacer con ún cambio general en la política de producción. Los cuatro principales estudios han tomado caminos diferentes para llegar a la meta, según declaran sus presidentes y gerentes, dando muestras de optimismo. Pero un análisis más hondo de lo que sucede en ellos revela que aún persisten los métodos tradicionales, el amor a los altos costes, la falta de renovación en las construcciones y los equipos técnicos y John O. Pastore, campeón en el Congreso el hecho, que ya no constituye una novenorteamericano de la censura cinemadad, de que las ganancias no provienen tográfica
 // Cambio Nodo4-Sevilla