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debió de dar a Parrita el soplo fie mi presencia y allá que se fue el bueno de Agustín a brindarme un toro. Mira, cuando yo vi que cogía montera, muleta y estoque y que, con paso firme, enfilaba mi localidad, le dije a Manolo: ¡A por mí viene! ¡Yo me voy! Y si no es porque me sujeta el hermano de Juan, te aseguro que desaparezco de la pl 3 aa. Ni que decir tiene que una carcajada sonora borra de mi semblante el ceño adusto de mi severa amonestación a Eduardo. -Te digo de verdad- -concluye- que la úlcera de estómago, el miedo, el temor a los brindis y el hecho de que mis hijos ya saben ver y decirme lo que han visto en la plaza, me han decidido a cortarme la coleta definitivamente. Desde hace ya bastantes años, Eduardo Miura no asíste... a la corrida de Miura. ¿A que no saben ustedes a qué hora terminó la sobremesa de nuestra comida? ¡A las seis de la tarde! Hablamos mucho los tres. Pero Eduardo- -seamos sinceros- -fue el que habló más. E l confiesa que le entusiasma charlar por los codos... sin que le corten ni le pregunten, Por eso- -aclara con humor- -soy feliz estando solo en el cortijo y habiéndoles allí... a los perros. ¡Como ellos no pueden cortarme ni contestarme... Claro que como yo soy perro viejo pude cortar a Miura, de vez en cuando, y contestar a sus preguntas, y preguntarle yo... algunas cosas. La última, casi al tiempo de separarnos. ¿Qué es, para tí, ser ganadero? -Estoy seguro de que cualquier criador de reses bravas al que le preguntaras lo mismo te contestaría: Para mí ser ganadero lo es todo Y estoy seguro también de que su contestación sería sincera. Pero es que en esa respuesta, dada por mí- -y que me perdonen mis compañeros de profesión la aparente petulancia- -hay un mayor contenido de autenticidad. Piensa que yo no tuve buena salud de jovencillo. Esto contribuyó mucho a que me mantuviese muy metido en la familia. Después, no estudié ninguna carrera profesional que me habría obligado a levantar el vuelo hacia mi punto de destino y a separarme de mi casa. Luego. Sa ganadería pasó a mis manos y en mis manos está desde el año 41; pero bajo el constante asesoramiento de mi padre y de mi tío Pepe... mientras ellos tuvieron vida. Más adelante, la boda, los hijos... ¡y todos juntos! Tan juntos, tan hechos un bloque sin grietas que pronunciar el apellido Miura era tanto como nombrar Catalán famoso toro de Miura, ijue proporcionó a Ricardo Bombita su extraordinario éxito en Madrid. a tres generaciones, fundidas en una so! a generación. Y viviendo para la ganadería. Eduardo, con emoción bien perceptible, sigue hablándome. -Toda mi vida, hasta hace unos años, ha sido para mí star Junto a mi padre y mi tío Pepe. ¿A cuál de los dos quise más? Con cuál de ellos me entendía mejor? Y aprendiendo sus enseñanzas. Y en el campo, siempre en el campo. Y entre los toros, siempre entre los toros. ¡Entre nuestros toros! Ahora, ya sin mi tío y sin mi padre, soy yó el que enseño a mis hijos stas cosas de la ganadería. Y mis hijos y yo seguimos en Zahariche continuamos en Zahariche la tradición de mi casa. ¿Me comprendes? Sí, Luis; ser ganadero lo es todo para mí! -Al separarme de tan buenos amigos, me queda el regusto de la sustanciosa y larga conversación. Pero, á la vez, me asalta un temor súbito. Recuerdo que, en el restaurante, Eduardo sólo pidió una tortilla francesa de un huevo y una bolita de helado. Y pienso yo: ¿Habrá sido tan parco en el comer por cauáa de la úlcera? ¿O será que la entrevista conmigo le ha producido un miedo semejante al de ver lidiar la corrida de Miura en la Feria de Abril? L. B. Zahariche el cortijo de Miura. Plaza de tienta.
 // Cambio Nodo4-Sevilla