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TREINTA Y CUATRO AÑOS ENCERRADO EN UN DESVÁN Durante este tiempo jamas pude ponerse en pie, por falta de espacio. El ex alcaide de Mudrián (Segovta) se ocultó para salvar la vida. Sólo conocían su paradero sus padres (ya fallecidos) y sus hermanos Ni siquiera sus cuñadas sabían que vivió, y menos en el pueblo. Por un pequeño ventanuco recibía la comida y tenia contacto con I exterior. Prácticamente estaba emparedado vivo, porque para salir tuvo que tirar un tabique. Durante su encierro estudió libros de Derecho y terminó un curso de radio- televisión. DESDE SU ENCIERRO DIRIGÍA UN NEGOCIO COMERCIAL A NOMBRE DE SU HERMANO Saturnino de Lucas Gilsanz CUANDOpara salvar elenpellejo estaban decidió encerrarse el desván de su casa que nunca tuvo intención de abandonar su retiro, y que allí se encontraba la mar de bien. -Si alguna vez pensaba en abandonar el lugar me acordaba que tenía varias cosas pendientes de hacer y que si salía de allí no las terminaría jamás. Estas cosas pendientes nadie sabe exactamente qué son, ni él tampoco lo ha querido aclarar. E l hombre quiere escribir ahora sus memorias de confinado voluntario y desea dejar estos detalles para ese momento. Se limita a decir que durante tanto tiempo libre ha inventado algunas cosas y ha estudiado profundamente la resistencia del cuerpo humano en sus condiciones. -Exactamente, ¿en qué ha empleado tanto tiempo en un lugar tan pequeño y aislado? -En trabajar, en estudiar y en leer. También arreglaba los zapatos de mis sobrinos, sin que nadie lo supiera, salvo mis hermanos, y hacía cestillos y elementos de paja. E n su biblioteca figuran unos cien libros de todo tipo. Hay varios de Derechoj especialidad que siempre atrajo Saturnino, y muchos de literatura. L o verdaderamente insólito es que desde su encierro este hombre ha trabajado como agente comercial y ha formado a un hermano, Eulogio, para que figurase de cara al exterior. Todo el papeleo, la documentación, la correspondencia, etc. la llevaba Saturnino desde su desván, y luego Eulogio la firmaba y l a ponía en contacto con el exterior. Precisamente por esto, una de las primeras gestiones que va a iniciar Saturnino ahora es convertirse en agente comercial, es decir, en regularizar oficialmente el trabajo que ha hecho durante muchos años. SUS CUÑADAS N O L O SABÍAN Increíble es también que durante estos casi treinta y cuatro años transcurridos desde que se encerró nadie m á s que sus siete hermanos, dos mujeres y c i n c o hombres, y sus padres, sabían que exis tía. Todos los demás familiares lo creían desaparecido o muerto. Incluso se da la circunstancia de que las esposas de los cinco hermanos c a s a d o s desconocían completamente su existencia. -Algunas noches- -nos dice su hermano Eugenio- -la mujer me preguntaba de dónde venia, y yo le tenía que decir que de dar una vuelta. E l l a no se lo creía, porque algunas noches no estaban para dar vueltas, y el bar ya se encontraba cerrado, y entonces yo no discutía y me de moda en España dos canciones: las mocitas casaderas entonaban el María de la O o Trinidad, ¡ay! m i Trinidad Pero de esto hace treinta y cuatro años. Los mismos que Saturnino ha permanecido oculto para todos, menos para sus hermanos, por miedo a represalias al principio y por encontrarse a gusto en su encierro después. La historia empieza un 14 de julio de 1386, el mismo día que el cura del pueblo segoviano de Mudrián cruzó veloz la plaza de la iglesia para comunicar a Saturnino que venían a por él, que querían fusilarle. E l cura fue el primero que le dio la idea de esconderse para huir de una muerte segura, y Saturnino no encontró de momento otro lugar m á s a propósito que un reducido desván de la casa de sus padres, donde ha permanecido treinta y cuatro años sin poder ponerse de pie, debido, a los escasos sesenta y cinco centímetros de altura de que consta el alojamiento. TRABAJO. ESTUDIO Y LECTORA Saturnino está ahora rodeado de sus familiares y parece tranquilo. Asegura,
 // Cambio Nodo4-Sevilla