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A Ba MARTES 21 D E M A R Z O DE 1972. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAGINA 45, más señores no paren de pedir, rasonar, clamar y gritar, si fuese preciso- -esas viviendas rápidamente. Para que no tengamos otro Polígono de San Julián, que, si no fuese por el recuerdo de los refugios, movería a risas y a tal. E l suelo donde están las casitas bajas, así como éstas, son propiedad del Ministerio de la Vivienda. Sigamos con la historia de las casitas. No hace mucho, ochocientas una familias que en ellas habitaban- pasaron a ocupar hogares definitivos, modernos y alegres, en el Polígono Sur. Bueno, todas esas familias no fueron allí. L a capacidad económica no se lo permito. ¿Entonces? -Entonces trasladamos a familias pudientes de la- barriada de la Paz al Polígono Sur. Y las casas que éstas dejaron fueron ocupadas por quienes procert. m de las casitas, abonando solamente. 200 pesetas mensuales. -Esta permuta, ¿se hizo a l a buena de Dios? -Nada de eso. Se estudió con rigor. Y no olvidemos que esas familias asentadas ahora en la barriada de la Paz jamás habrían podido abandonar las casitas bajas, debido a sus escasos ingresos econó- NTES DE FINALES TAR DEMOLIDAS NOVECIEP CASITA! 0 5? En los terrenos resultantes p o d r á entonces, iniciarse la c o n s t r u c c i ó n de 1.562 viviendas LA DESOCUPACIÓN DE AQUELLOS ALOJAMIENTOS. SN EMBARGO, I VIENE ENCONTRANDO OBSTÁCULOS Declaraciones de don Gregorio Cabeza, secretario de Viviendas Y Refugios La cosa se dijo con una claridad meridiana: -Las casitas bajas o alojamientos provisionales del Polígono de San Pablo dur a r á n dieciocho meses. Y uno, que ya por aquel entonces empezaba a dudar de muchas cosas, preguntó: ¿Dieciocho meses justos? -Dieciocho meses. Esto ocurría en febrero de 1962, cuando el Ministerio de la Vivienda, vista la insistencia de un hombre. al que casi todos han olvidado ya, decidió alzar las dos m i l casitas bajas. E n cuarenta días, los alojamientos quedaron a disposición de sus moradores. Fue un esfuerzo. Dos mil familias, afectadas por las inundaciones del Tamarguiilo de finales de diciembre de 1961 y principios de enero de 1962, se recogieron allí. Pasaron los dieciocho meses. Han pasado, en verdad, ciento veintitrés meses. Las casitas- -mil cien casitas ahora- -siguen en pie, cuando lo normal, lo natural, hubiese sido que al adjudicar, en 1965, los hogares del Polígono de San Pablo, hubiesen sido derribadas para que en su solar se hubiera cumplido el proyecto de construcción de nuevas casas. Pero no. Nada de eso. ¿Qué pasó? Aquí es donde uno tiene sus dudas. ¿Se debía derribar los alojamientos provisionales, cuando en l a vía pública se encontraban centenares de familias deshaueíadas por estar las fincas que habitaban en estado, de ruina? Por otro lado, existiendo las casitas bajas se podía ir a la desocupación total de refugio de los Ciegos, de tan penoso recuerdo. Y a la vez, se llegaría al desalojo de las Escuelas del Magisterio, donde cuatrocientas familias moraban, y este centro pasaría a desempeñar su misión especifica, cosa que antes no cumplía y no era, precisamente, por l a huelga de sus alumnos, como af parecer ocurre hoy. E l 1 de marzo del pasado año, un 9 viento huracanado dejó sin techumbre cincuenta y dos casitas bajas. Vino la demolición total consiguiente. E a había llaga- do la hora ds i r dejando libre aquel suelo para poner en práctica el proyecto de consfcruociáB de 16 viviendas del 3 5 M i n i s t e r i o proyecto que data del año 1970. -No, no es que uno se acuerde ahora del Polígono de San Julián. Lo que. pasa es que uno viene diciendo- -porque lo está viendo- -que el momento es felisi que 3 a unión de la Alcaldía- Secretaria de Refugios- Delegación del Ministerio de la Vivienda está dando sus frutos y que la desaparición de los refugios puede ya ser un hecho. ¿Por qué no se realizó antes todo esto? ¡Vaya usted a saber! Aunque deberíamos saberlo. -Porque se trata de miles y miles de familias que han pasado lo suyo. No, no ha sido una broma. Concretando: que el Ministerio puede alzar- -siempre que el alcalde y de- á