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La añoranza del trianero de nuestros días, que llama la atención del peregrino en Triana, se le ha contagiado también a éste, como vemos, y le ha hecho saltar atrás en la historia cuando estaba intentando pintar el significado del Altozano, Ahora bien; esta morriña o evocación no es de nuestros días. Nace con la misma decadencia de Triana. Hace tiempo que el trianero habla con cierta tristeza de un barrio ido. Rafael Laffón, que de niño fue a vivir a la orilla derecha de la ciudad, recuerda en las deliciosas y antológicas páginas de Sevilla del buen recuerdo la capilla de los Marineros, la Casa de las Columnas, la iglesia de Santa Ana, el Castillo de la Inquisición, el Muelle de las Muelas, el Puerto Camaroneros y aquellas dos locomotoras llamadas Sevilla y Triana -sin música de Albéniz- -que se perdían en la otra orilla por un túnel misterioso... El visitante no puede evocar cómo lo ha hecho el poeta, pero ha sentido como él y como los vecinos de hace ya años y de ahora la mernoranza de algo que fue y ya no es; ha experimentado agudas punzadas contemplando la desmoronada arquitectura, que antaño tuvo grandeza. Hoy el caserío antiguo es pobre, y sólo sobresale los cuerpos de Santa Ana y San Jacinto. La humildad del mismo, que se restaña o renueva, luce con cierta nitidez aún en la calle Pureza y calle Betis, que tiene enfrente la riqueza de las Delicias, San Telmo, Torre del Oro, Giralda, plaza de toros... La sencillez de la casa trianera se expresa también en sus habitantes actuales, aunque en siglos pasados vivieran en la collación notables familias que Matute menciona: los Casaus, los Tellos, los Orias, los Santillanes... Ahora no habrá más de un par de apellidos notables; el resto es un sector medio infeiior y un sector bajo superior. Tan sólo por contar una anécdota citaremos el apellido Mensaque. En 1912, el Ayuntamiento de Sevilla acordó llamar a la calle de San Jacinto calle de Manuel Carriedo. E l señor Carriedo, domiciliado en dicha calle, era concejal distinguido por su gestión. Pero los demás industriales y vecinos de la calle- -entre ellos siete con el apellido Mensaque- -elevaron un escrito en que alegaban que lo ordenado iba contra lo dispuesto por la ley (bautizar calles con nombres de personas vivas) se les originaba gastos al variar los títulos de la propiedad, se les obligaba a modificar sus impresos de facturas y circulares y, sobre todo, le hacían gratuitamente la propaganda a Carriedo. que era otro industrial de la misma vía. E l lector curioso puede consultar en la Guía Telefónica de Sevilla y Provincia actual la voz Manuel Carriedo y sabrá algo de lo que sucedió al final en esta lucha que no sabemos si era la de un clan familiar y comerciante contra otro del gremio y rival o enemigo político. Volviendo a las figuras notables que se han vinculado al barrio, nos hubiera gustado poder decir que Rodrigo de Triana y Bartolomé de las Casas, como supone Matute, eran del barrio, pero nó hay pruebas documentales. Rodrigo de Triana pudiera ser vecino, pero su nombre fue el de Juan Rodríguez Bermenjo y debió nacer en el pueblo de Molinos; en cuanto a Las Casas, Giménez Fernández opina que nació en San Lorenzo. sin tener nada que ver con los Casaus trianeros. r i v J i a; -veta CONTINUARA La sencillez de la casa trianera se expresa también en sus habitantes actuales. (Fotos Serrano.
 // Cambio Nodo4-Sevilla