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ABC. DOMINGO 9 DE J U N I O DE 1974. EDICIÓN DE ANDALUCÍA. PAGINA 64. SEMANA- CULTURAL DEL FLAMENCO GRAN ÉXITO DEL SEGÚN GRANDES DEL CANT 1 RAMA EL BAILE EL MARTES, NOCHE DE LAS Alcanzado el cénit del sugestivo ciclo flamenco, que el Ayuntamiento ha patrocinado para hacer realidad el viejo deseo de los aficionados que anhelaban la incorporación de la ciudad- -cuna del cante- -al movimiento fiamencológico de este tiempo, de la I Semana Cultural sólo resta ya el epílogo felicísimo de la noche dedicada a las cantaoras. Habrá que repetir que la mostra flamenca de Sevilla ha venido a demostrar que podían abandonarse los caminos trillados para hacer algo con sello propio. Era realmente lo más difícil de lograr. Porque el de Sevilla no podía ser un festival más, según el corte o la hechura al uso, enriquecido acaso por una mayor profusión de nombres en los carteles. Inolvidable, por la altura artística, fue la noche dedicada a la guitarra. Excepcional puede considerarse la riqueza de voces y estilos que coincidieron, en abierta competencia, en la jornada del viernes con nombres como Camarón de la Isla, Diego Clavel, Panséquito, etc. que vienen escalando pujantemente las primeras posiciones. Anoche, como hemos expuesto al principio, el ciclo alcanzaba sus más altas cotas de brillantes cuando el cartel, encabezado por Fosforito, se hizo eco diverso, rasgo profundo, compás certero y flamenco, en todos los que compitieron con la joven sapiencia del inaestro de Puente Genil. Se acerca el epílogo. El martes vendrán las cantaoras al nuevo parque sevillano. Jerez, Utrera y los Puertos. Nunca fue posible reunir en un cartel a La Paquera, Fernanda y Bernarda, La Perla, María Vargas y La Sayago. Y junto a ellas, la más importante revelación del baile flamenco en estos últimos años: Manuela Carrasco. Un cartel de auténtica gala, apropiado para el remate lucidísimo de la I Semana Cultural del Flamenco, que, con tanto acierto, ha puesto en pie el Departamento de Cultura de iiiestro municipio. meneos. Es extraordinario ver con q u é majestad evoluciona, on q u é dulzura taconea lo preciso, cómo, maneja las manos... He dicho cientos de veces que es un fenómeno, el n ú m e r o uno, y sólo me queda repetirlo. No encuentro m á s palabras elogiosas para ella. Rafael, en principio, no iba a bailar, ya que su pierna a ú n no e s t á totalmente curada, pero cuando E l Moro y Manolo Domínguez empezaron a cantar y tocar por bulerías, algo se le rebeló dentro y no pudo remediarlo. Se arrancó con cuidado, se animó con los jaleos de Matilde y bailó como pocas veces lo he visto. Un auténtico derroche de arte, de sabiduría y de galanura. M a t M e le acosnpañ- j en la salida, y ambos recibieran la o v a c i ó n m á s cerrada de la noche. E n resumen, una noche inolvidable, en la que todos los artistas cantaron y bailaron extraordinariamente. E r a de esperar, es cierto, pert sobrepasó todas las previsiores. Noches como la de ayer son las que dan forma a esta Semana Cultura! que ciertamente está poniendo muy caro el arte flamenco y despejando dudas de quiénes son y quiénes no son. -Juan LUÍS MANFREDL J o s é Metiese, Fosforito, El Lebrijano, Naranjito de Triana y Terremoto, vistos por Vicente Flores. Si el viernes por la noche hubo en el Parque de los Príncipes un auténtico recital de buen cante, que yo calificaba de difícil de encontrarle parangón no s é q u é decir de lo de anoche. Bien es verdad que se trataba de un cartel integrado nada menos que por Calixto Sánchez, Naranjito de Triana, Terremoto, Lebrijano, Menese, Fosforito y Matilde Coral y Rafael el Negro, es decir por nombres que son garantía de calidad y de arte y que difícilmente defraudan. Así fue, naturalmente. El público, que llenaba casi totalmente el amplísimo recinto, pasó una noche realmente agradable, porque hubo calidad a raudales y sobre todo variedad de voces, estilos y cantes. Fue exactamente lo contrario de los festivales de siempre, con su s o l e á y su seguiriya y su sota, caballo y rey. Se n o t ó y el público lo agradeció con, auténtico entusiasmo. Por lo que se refiere a la organización, buena como en días anteriores, quiero recoger que el propio Antonio Mairena- -exigente porque puede- -ha hecho llegar a los organizadores su felicitación. Y hablemos ya del cante. Abrió fuego Terremoto de Jerez, auténtico f e n ó m e n o del cante gitano, cuya sola presencia arrancó grandes aplausos. Hace tiempo que no lo escuchaba y me ha alegrado ver que ha superado el duro bache de su grave enfermedad y que sigue teniendo un eco extraordinario, un perfecto dominio del c o m p á s y m u c h í s i m a fuerza. Destacó especialmente por siguiriyas y por b ú l e l a s que bailó, entre las ovaciones de los espectadores. José Menese, cantaor profundo, magnífico conocedor, de estilos y poseedor de una voz privilegiada, era esperado con ansiedad. Ha llegado a Sevilla la noticia- -tan grata para todos los buenos aficionados- -de que va ser el primer flamenco que cante en el Olimpia de París y, naturalmente, existía expectación por ver c ó m o anda E r a una especie de examen, por decirlo de alguna manera. S a c ó sobresaliente, para seguir con el símil estudiantil, especialmente cuando cantó el garrotín, un estilo duro y difícil que realmente interpretó con auténtico magisterio. No en vano es uno de los cantaores m á s importantes del momento. El Lebrijano volvió a demostrar que tiene algo que entusiasma a los aficionados. No s é si será la alegría de su cante, si será su fuerza o su personalísimo estilo, pero el caso es que en cuanto sale al escenario arrebata a los oyentes. Anoche volvió a producirse el f e n ó m e n o Cantó por soleá y por bulerías de forma antológica, con garra, con arte y con ímpetu. Y con sello muy suyo. Naranjito de Triana salió a cantar en olor de multitud. Esta es su tierra y el Parque de los Príncipes, al fin y al cabo, está en su barrio. Para un cantaor salir a s í es, por un lado, una ventaja, pero por otro supone el grave hárjdicap de no poder equivocarse ni siquiera un poco. Los m á s fervorosos defensores son también los críticos m á s exigentes. Naranjito- -cantaor ya en plena madurez artística- -conoce profundamente el cante, tiene un eco y una voz que gustan y sabe en todo momento lo que el público desea. E n otras palabras, que cantó bien, ajustado y seguro, y que ofreció lo que se esperaba de él. Triunfó y fue profeta en su tierra. Calixto- -que llegó tarde y no pudo actuar en la primera parte- -no defraudó. Es un cantaor joven, prácticamente en el comienzo de su vida artística, y su inclusión en el programa significaba para él una gran responsabilidad. Baste con decir que estuvo a la altura de sus compañeros. Fosforito merece punto y aparte, porque no en vano es el joven pontífice del cante. E s realmente extraordinario su dominio, no ya de los cantes, sino de la forma de hacerlos y de presentárselos a los que escuchan. Hay cantaores de pellizco, de zarpazo en el ánimo, y los hay (p o q u í s i m o s) como él, que saben calar hondo en la sensibilidad del público con cualquier cosa que hagan, tai es la manera en que lo hacen. Son los privilegiados y Fosforito es uno de ellos, quizás el primero. Matilde Coral y Rafael el Negro hace tiempo que no bailaban en Sevilla. Ella ha estado varios meses en el extranjero y él- -que la acompañaba en su gira- -ha estado sin bailar durfcsste bastante tiempo, a consecuencia de una l e s i ó n de menisco, que llegó incluso a hacer temer su retirada definitiva. E r a lógica, pues, la expectación que despertó el anuncio de su inclusión en este programa. Matilde, con una preciosa bata blanca, de cola larga (la m á s difícil de manejar) bailó en la primera parte por alegrías como ella sola sabe hacerlo: magistralmente, pa rabiar como dicen los fia-
 // Cambio Nodo4-Sevilla