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EDITADO PRENSA SOCIEDAD M D POR ANÓNIMA R I D ESPAÑOLA, FUNDADO A. B C EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA tlculan el juego democrático sobre el clásico turno pacifico de dos partidos alternantes en el Poder. En nuestro tiempo, los ejemplos de ios Estados Unidos, el Reino Unido y la República Federal Alemana son argumentos bastante consistentes a favor del blpartidlsmo. Añadamos de seguido que el blpartidlsmo favorece el papel de la oposición, singularizándola en un partido con capacidad de alternativa de poder, y no olvidemos que no hay democracia sin oposición verdadera. SI nuestros argumentos sobre el blpartidlsmo fuesen objetados como de difícil asimilación por nuestro metabolismo político podríamos sugerir un test al que estamos particularmente habituados en nuestro país: El que distingue entre la España real y las Españas Imaginadas: ¿Qué refleja con más fidelidad el Estado de la actual sociedad española, un pluripartldismo que nos autorizaría a hablar de múltiples Españas, o un blpartidlsmo como el que han consagrado las urnas del 15 de junio? Yo no abrigo dudas al respecto. La distribución de fuerzas políticas que tendremos en ambas Cámaras acusan una perceptible correlación con el espectro sociológico de nuestra sociedad, e Incluso con Jo que hemos tenido siempre como constantes históricas de nuestro país. Sin reparar demasiado en Ja semántica al uso podemos hablar de un Centro Democrático de composición e inspiración conservadora, homologable con el conservadurismo tory británico, que hace años ha dejado de ser un partido de clase, y podemos hablar de un Partido Socialista Obrero Español Igualmente homologable con varios partidos socialistas europeos, o incluso soclaldemócratas. El U. C, D. es hoy un rassemblement de una extensa clase media y profesional, acrecentada por el desarrollo económico y las oportunldades educacionales, y el P. S. O. E. continúa siendo el partido favorito de la clase obrera española, que al Igual que sus parientes europeas está saliendo del proletariado y de las tentaciones revolucionarias, partiendo de la Jucha de clases. REDACCIÓN, ADMINIS- TRACIÓN Y TALLERES: CARDENAL ILUNDAIN, 9 S E V I L L A DE TENA C REO que todos los españoles hemos de felicitarnos por el alumbramiento de una democracia que nos ha llegado sin drama y sin fraude. Es evidente que este éxito lo ha sido de nuestro pueblo, tantas veces desdeñado por la clase política; un pueblo que aspira a no singularizarse en una Ilustre área geográfica, Ja Europa occidental, donde tras tantas guerras y revoluciones parece haberse Instalado perdurablemente un sistema político Inventado por los griegos contemporáneos de Pericias, y reciclado en el siglo XVIII por una admirable generación de filósofos y humanistas Ingleses y franceses. Existían o se temían con cierta lógica histórica diversos obstáculos que podrían estorbar e Incluso abortar el proceso de democratización. Contábamos entre ellos el exceso de partidos políticos, cuyo número sobre el papel (más de 400) llegó a ser alarmante. Por un momento pareció que los españoles no habíamos aprendido nada y que generábamos espontáneamente todos nuestros vicios nacionales. Aquí mismo escribimos que si el general De Gaulle se preguntaba un día con perplejidad cómo se podía gobernar a un país, Francia, que fabricaba más de 300 variedades de queso, cómo podríamos gobernarnos nosotros con más de 300 partidos políticos en la arena electoral. BIPARHDISMO Ese peligro de patológica proliferación de partidos ha sido afortunadamente conjurado. Pese a nuestras presuntas Inclinaciones hacia la fragmentación y el y pese al sistema proporcional adoptado para si Congreso de diputados, de las juntas electorales han emergido sólo dos grandes fuerzas políticas, U. C. D y P. S. O. E. cuyas Ideologías y líderes tienen una fisonomía distinta y reconocible. Es más: Tanto el ámbito del U. C. D. como el del Partido Socialista Obrero Español son amplíables a la derecha como a la izquierda de ambos, creando asi una zona franca para operaciones de aritmética parlamentarla, indispensable para gobernar. Vengo a decir con todo esto que la, en cierto modo, inesperada cristalización del sufragio en dos grandes fuerzas políticas ha europeizado literalmente la democracia que salió de las urnas del 15 de junio. Así lo dejo escrito, porque la democracia europea más próxima a nuestra área y- ¿por qué no anotarlo? -a nuestra experiencia democrática, corta y turbulenta en el pasado, pero de Indudable factura europea, es predominantemente bipartidista. No he comprendido a quien días pasados escribía sobre los temores que le inspiraba una blpolarldad en la distribución de agrupaciones políticas, correlativa a una partición del país por gala en dos. Pienso, por el contrario, que Jo verdaderamente temible era el pluripartldlsmo. A cuenta de él han naufragado bastantes democracias, haciéndolas ingobernables desde el Parlamento. En cambio la Historia nos enseña que las democracias más estables (en especial, las anglosajonas) son aquellas que ar- Todo esto, repito, es homologable con Europa, y hasta me atrevería a declt, con los más atractivos modelos europeos, pues por fortuna y si las tendencias presentes se confirman en el futuro parece que podemos alejarnos de los modelos mediterráneos, Italiano y francés, con graves lastres, ambos, Inestabílizadores, y con el eurocomunismo llamando a las puertas de la ciudad. Para completar el modelo Norte en el que la fortuna nos ha colocado, en nuestro Parlamento habrá ciertas opciones, minoritarias, ue van de A. P. a Partido Socialista Popular que, llegado el caso, podrían desempeñar el papel de los liberales en el Reino Unido y en la República Federal Alemana, si bien es bastante razonable esperar que a la vista de las tendencias del sufragio las dos grandes fuerzas triunfantes Imanten y atraigan a partidos minoritarios según sus afinidades electivas Ideológicas. El resultado final dependerá de la forma en que evolucione y se configure el U. C. D. como partido político o como federación de partidos políticos. La ¡dea de que una federación de partidos es más frágil que un partido convencional se la ha sacado alguien de una manga. La verdad es que muchos de los grandes partidos históricos que hay en los países democráticos nacieron y se desarrollaron como federaciones e Incluso como conglomerados Inarticulados, y con mínimas apoyaturas sociológicas o de cualquier otro tipo. Es Inevitable que uno se pregunte, a veces, qué es lo que pone en un mismo partido, el demócrata norteamericano, en este ejemplo, a los negros que trabajan en las plantaciones de algodón, al sur de los magnolios, y a los obreros industriales automotivos de Detroit, pasando por los profesores de Universidad. Como es natural, eso no es todo. El modelo europeo de nuestra ¡oven democ cla casi nos ha llegado como la primavera, sido. ta necesariamente como suyas ra hay que sin saber cómo ha rodaduraAholas darle una buena e Invertir en ella, a fondo perdido, tiempo ideas que nuestros colaboradores, y confianza obstinada. El tiempo se gana con la paciencia y la confianza con la vierten en sus ar ulos, publicados buena voluntad. No se trata de virtudes heroicas ni sublimes. Podemos permitíren nuestras páginas literarias. noslas. La líneat de pensamiento de Blpartidlsmo significa, por último, equilibrio. Equilibrar a múltiples, diversas e Incluso contradictorias fuerzas políticas parlamentarlas puede ser un ejercicio tan extenuante como el que tiene que hacer la democracia en Italia para mantener la cabeza fuera del agua, o como tuvieron que hacer en Francia la III y la IV Repúblicas para finalmente sucumbir, o en España durante el período de descomposición de los partidos monárquicos. Este equilibrio es especialmente deseable a la hora de elaborar una Constitución, pues simplifica y clarífica el proceso constituyente, como asimismo hace más accesible el compromiso, que es el padre de la viabliidad democrática. ABC es i,i men pendiente y no acep- M B L A N C O TOBIO
 // Cambio Nodo4-Sevilla