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JOAQUÍN H A Z A Ñ A S Y LA R Ú A HISTORIA DE SEVILLA CURSO BREVE EN DIEZ LECCIONES casarse, lo que le hizo perder Santiago de la Espada, San todamente la gente de la mar, la estimación de los castella- Benito de Calatrava, la me- que pobló un barrio de Senos, y donde fue harto des- moria del barrio de San Juan villa que de ellos tomó nomgraciada; la reina D. Violan- de Acre y el nombre de Al- bre. te, esposa de Alfonso X; los cántara en una calle. Heredaron casas en Sevilla hermanos de éste, unos de Los Prelados que habían y posesiones en las cercanías, TÍ? o r doble vinculo, como D. Fadri- concurrido a la conquista redoscientos caballeros, con los que, D. Enrique, D. Felipe, Una vez conquistada la du- D. Sancho y D. Manuel, o só- cibieron heredades que, por que. se quiso asegurar la por e g l a general tomaron los dad comenzó San Fernando blación, los prebendados de la distribución de casas y tie- lo consagulneos, como D. Fer- nombres de sus diócesis, ra- la Iglesia y los artesanos que D. Luis; rras, que continuó y üevó a nando yFernando, el hermano zón por la que la bajada al en Sevilla se establecieron. de San infante D. término su hijo el rey sabio, Alfonso de Molina, cuyo nom- Guadiamar desde Macar Al corain, finca que se dio al Reservó Alfonso X para si siendo de lamentar que no tengamos el documento ofi- bre quedó hasta tiempo muy Obispo palentino, lleva aun el algunos lugares, unos como cial o un fiel trasunto suyo si es que alguna vez existió, o, de no haber existido, el registro o Índice que de las mercedes que se iban haciendo hubo necesariamente de nevarse. Aun careciendo de todo ello, las listas que con este nombre insertó Espinosa de los Monteros en su Histérv toria, las de que se valió el analista Ortiz de Zúfiiga y los varios manuscritos me con este nombre se. conservan, son de capital importancia, temando mucho indicios de ser trasuntos de la verdad, pues son muchos los hallazgos de documentos de titulaciones de fincas que han ve- mf 0 i f -mu, nido a confirmarlos. Los privilegios nos han conservado los nombres de los que tuvieron a su cargo el reparto de la tierra, y a cuyo frente estuvo D. Remondo, Obispo de Segovia y luego primer Arzobispo- efectivo de Sevilla, ya que un hijo de San Fernando soto lo fue titular. Don Remondo fue grande amigo y companero del santo rey y conservó intima amis, 1 tad con Alfonso X; él fue el ÍTIJ N ii m i i organizador de la Iglesia de w i- -Sevilla. Repartimiento de Sevilla. Heredamiento que Alfonso X otorgó a don Rodrigo González Girón. E e l reparto se incluyó a cuantos habían tomado parte (Copia del siglo XVIII. en la reconquista de la ciurédente en un trozo de la nombre de cuestas de Palen- cillero o cilla, lugar en que dad, a los nuevos pobladores muralla del Alcázar viejo, lla- cía. Varias órdenes religiosas, se recogían las rentas, sobre que a ella acudieron y a va- mada el adarve del Infantede hombres y mujeres, reci- todo en especie, otros para rios santuarios castellanos y de Molina, y en una barrer bieron extensos solares en almacenes, que hoy llamaríaleoneses, tales como muchos de la antigua Botica de las que se levantaron los anti- mos parques militares, lugamonasterios toledanos, San Aguas, llamada hoy calle de guos monasterios de Sevilla, res en que se guardaban y reIsidoro de León, Santa María Guarnan el Bueno; y D. Rodri- como San Francisco, San Pa- paraban los pertrechos de de Rocamador y el Hospital go Alonso, hermano no legí- blo y San Benito, Santa Ma- guerra. SI resto del territorio de Roncesvalles. timo del santo rey. También ría de las Dueñas y Otros. lo dio a Sevilla, la ciudad por La familia real recibid mufueron favorecidos D. Alonso T a m b i é n recibieron su él tan amada, de la que en chos edificios y grandes ex- de Aragón, hermano de D. p o r f c i ó n Tos caballeros sus libros históricos se hace tensiones de tierras, viñas y Violante, y D. Pedro de Por- extranjeros que, a seme- tan cumplido elogio. Los prihuertas, y si la memoria de tugal. janza de cruzados, h a b í a n vilegios concedidos a Sevilla algunos se ha perdido se deLas órdenes militares de asistido al asedio, como el son el mejor testimonio de be a circunstancias muy com- Santiago, Calatrava y Alcán- Conde de Urgell, Mlcer liber- se amor. plejas. Este familia real la tara, netamente castellanas, to y Micer Enrique, sobrinos (Continuará) componían la reina D. Juana y las extranjeras, pero natu- del Pontífice Inocencio IV, y de Pontiheu, llamada general- ralizadas aquí, de San Juan otros, asi como los r i c o s mente por nuestros cronistas de Jerusalem y del Temple, hombres castellanos, leonede Pontls, segunda esposa de alcanzaron todas grandes po- ses y de otras reglones, y los Fernando III, que viuda de sesiones, lugares poblados y monteros, ballesteros y deeste monarca se ausentó pron- casas en Sevill donde aún más gente de las huestes del to a Francia, donde volvió e restan como recuerdo de ellas rey y del príncipe, muy sena- Oí- ¿u 1 iimi