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A B C. SÁBADO 19 DE NOVIEMBRE DE 1977- PAG. 2 AEDITOR: BC PRENSA ESPAÑOLA, S. A. SERRANO. 61 MADRID A B C DE SEVILLA Director: NICOLÁS JESÚS SALAS REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: CARDENAL ILUNDAIN, 9 (13) TELEFONO 616200 T E L E X rnim. 72300. APARTADO 49 Suscripción y anuncios: VELAZQUEZ, 12 (1) Teléfono 223524 SEVILLA E N ESTE NUMERO: POLÍTICA Nacional: Las centrales sindicales, consternadas por el cara a cara de Camacho y Redondo en TV. Andaluza: E l próximo consejo de la DCA será en Sevilla (6- 9) ORDEN PUBLICO Amnistiados los tres procesados por los sucesos de Montejurra (10) ESPAÑA EN EL MUNDO, Continúa la gira de Carrillo y González por Estados Unidos (11) INTERNACIONAL Italia y Francia exigen la revisión de la política agrícola mediterránea. Wiily Brandt, reelecto presidente de la Socialdemocracia (12) LABORALES Finalizó la huelga de la Ciudad Sanitaria de Sevilla (13- 14) ECONÓMICAS Bolsas y comentarios (15- 16i AGRARIAS Vacuno de carne: Presente y futuro. Declaraciones de José L. García Hernández (17- 18) ANDALUCÍA Huelva: E l Sanatorio Antituberculoso Alfonso Vega, sin agua caliente ni calefacción (20) CIUDAD E l acceso ferroviario a la estación de Sania Justa estará terminado próximamente; E l lunes, posibie huelga de maestros. La fuerza púI blica impidió la concentración de j vecinos ante el Ayuntamiento (2129) DEPORTES Juanito, en condiciones dé jugar. E l secretario del Colegio Andaluz de Arbitros, ocho meses suspendido. Sevilla cumplió con todos los requisitos (39- 42) OTRAS SECCIONES Medicina (26) Entrevista (29) Religión (30) Musicales (30) Consumidores (31) Puerto (31) La semana meteorológica (32) A B C de las letras (33- 35) Sociedad (36) Sucesos (27 y 37) Estrenos de cine (43) Cartelera de espectáculos (44- 45) Anuncios generales y por palabras, cupón pro ciegos, teléfonos de urgencia, horarios de misas y cultos de otras confesiones no católicas, farmacias de guardia y programa de televisión (46- 54) ULTIMA HORA (55- 56) Firmado el pacto de la Moncloa, creyó la opinión pública, y quizás lo creyese también el Gobierno, que remitiría la fiebre huelguista. Había motivos razonables para esperarlo, considerando la directa vinculación existente- -y no por más negada, menos cierta- -entre muy cualificados partidos firmantes y muy significadas e influyentes centrales sindicales. No se desarrollan las cosas de acuerdo con esta normal suposición. Las huelgas continúan, incluso con síntomas de marea creciente. Y cada día que pasa, parece más evidente que ciertos grupos p centrales sindicales anteponen, con asombrosa eficacia coactiva, sus intereses particulares, de rector, de profesión, al interés, prevalente sin duda alguna, de la recuperación económica del país y del asentamiento estable de la democracia. Nadie, ninguno de los grupos o comités que se lanzan a la huelga, ninguno de quienes se suman voluntariamente a ella, puede ignorar ya sobre qué espaldas recae el coste de su actitud. L a repercusión económica negativa e irrecuperable de las huelgas no se detiene en la herida que causan a la contabilidad empresarial- -en muchos casos, además, contabilidad pública- sino que siempre ataca el patrimonio común, la economía nacional. Cada huelga nos empobrece a todos, sin excepción de sus protagonistas. Cada huelga disminuye al país. Y ante la pertinancia huelguista, lúe- ALMACÉN TEJIDOS SAN CARLOS MANTAS COLCHAS TOALLAS MANTELERÍAS CORTINAS SABANAS, ETC. I Arguijo núm. 3 (calle ¡unto ai Teatro Alvarez Quintero) go de meditar sobre el enorme coste social, comunitario, de las huelgas, comienza la opinión pública a- preguntarse quién paga a los huelguistas; no con referencia simple a cómo recuperan los jornales no trabajados, que de sobra se sabe incluidos en la materia económica debatida, sino con interrogación que apunta directamente a las minorías, casi siempre muy reducidas, de. los que alzan la bandera de. la huelga y se cuidan. con infatigable esfuerzo, de movilizar a los lernas y de acallar cualquier disensión. ¿Quién paga, pues, a los promotores y animadores de las huelgas? ¿Quién subvenciona la continua lanzada al costado de la economía nacional? No asumimos posición condenatoria de la huelga, en cuanto ésta es lícito recurso sindical o laboral. Pero siempre matizamos nuestra afirmación con la referencia obligada, lógica, a una definición legal de la huelga, d e s ú s requisitos, de sus modalidades admitidas v de sus manifestaciones o orácticas vedadas, por inadmisibles. Tornamos hov a reiterar la urgente conveniencia de una legislación- -aunoue deba ser provisional- -de huelgas. Resulta asombroso aue en tan graves circunstancias económicas, en tan difíciles momentos políticos, los conflictos laborales más graves carezcan de norma, de disciplina; de clara permisibilidad y no menos clara punición. En condiciones tales, ¿estamos verdaderamente construyendo con método? con seguridad una democracia, o la democracia que construimos será el resultado, a fin de cuentas, de una combinación de azares? ¿Qué virtud tendrán los acuerdos políti eos, las votaciones parlamentarias, las elecciones generales, si quedan pendientes de lo que decidan en talleres y fábricas hacer con la economía los huelguistas? Es dura y lamentable conclusión- -que nada nos complace escribir- pero no es falsa si en la calle se destroza el patrimonio nacional, pueden llegar a encontrarse sin materia d aplicarían las le. yes que persiguen hacer de España una democracia.
 // Cambio Nodo4-Sevilla