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L 7 de diciembre de 1753 fueron aprobadas las primeras reglas de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, fundada por un grupo de castellanos nuevos en el convento del Espíritu Santo, de Triana, bajo el pontificado del Papa Benedicto XIV, reinando en España Fernando VI, y siendo cardenal arzobispo de la archidiócesis hispalense Luis Jaime de Borbón, Infante de España. Entre los nombres destacados en la fundación y desarrollo de las primeras actividades de la hermandad figuran Sebastián Miguel de Varas, Jerónimo de Aguilar y Jerónimo del Campo. Una vez legalizadas las reglas primitivas se trató de llevar a efecto la instalación de la hermandad en el convento del Espíritu Santo, pero ante las circunstancias de que la Hermandad de las Tres Caídas pensaba volver a él, donde antes había estado establecida, los Gitanos se establecieron entonces en el convento de religiosos Agustinos Descalzos del Pópulo, de donde se trasladó a la parroquia de San Esteban. Posteriormente pasó a San Nicolás y, finalmente, en 8 de noviembre de 1880, a la parroquia de San Román. La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud, sobre su antigua canastilla. En el año 1936 fue quemado el templo de San Román, quedándose la Hermandad de los Gitanos sin enseres ni imágenes titulares. Provisionalmente se estableció en la iglesia filial de Santa Catalina, hasta que el día 1 de enero de 1949, una vez reconstruida San Román, y con las nuevas imágenes titulares, regresó a dicha parroquia. Fue el escultor Fernández Andes quien llevó a cabo las nuevas figuras de Nuestro Padre Jesús de la Salud y de la Virgen de las Angustias. La imagen del Señor, copia de la primitiva, fue donada a la hermandad por la esposa del letrado sevillano Juan Peinado, y la Virgen la regaló el propio imaginero. En marzo de 1955, una vez terminadas las obras de la actual capilla, es bendecida ésta por el sacerdote Fray Juan de Árdales, capuchino, que llevó la dirección artística de la obra, siendo el retablo del artista ayamontino José Vázquez, así como de la escultura de San Juan Evangelista, y la pintura, del artista extremeño Eduardo Acosta, de la Academia de Santa Isabel de Hungría. En las últimas épocas hay que destacar como hermanos mayores a Nicolás Moreno Serrano, Paco Antúnez, Pepe Gitanillo, Manuel Moreno y Antonio Moreno Bermúdez. Hay que resaltar la labor de Manuel Moreno (1959- 1977) ya que durante esta época imprimió un nuevo estilo y una gran renovación espiritual, efectuándose numerosas reformas que enriquecieron a la hermandad. También sobresale la labor realizada por su sucesor, Antonio Moreno Bermúdez, pues durante su- presidencia se fortalecieron los lazos de unión con las hermandades de la madrugada, se acentuó la vida religiosa y se adquirió la casa social que hoy posee la hermandad. Actualmente es hermano mayor José Manzano Camacho, y aunque apenas lleva un año en su cargo, está vinculado a la hermandad desde su nacimiento, siendo hijo de un inolvidable cofrade, José Manzano Pérez, que durante muchos años perteneció a la junta de gobierno, ostentando, entre otros cargos, el de promotor sacramental. Muchos hermanos destacados ha tenido esta hermandad, y de ellos ha de hacerse mención a José Vega Niño, Pepe Bocio, José Cira, Manuel Camacho Vargas, Diego Vargas, Francisco Vega Moreno, Guillermo Cántalapiedra García, José María de la Concha Meneses, José María Loreto Lázaro, José Manzano Pérez, Francisco Vera Alvarez, José Lérida y Vargas, Juan Miguel Ortega Ezpeleta, Luis Fernández Girón, Juan Antúnez Espada, Antonio Domínguez González y otros muchos cofrades. Entre los sacerdotes vinculados a esta hermandad ha de mencionarse a Ramón Ferreira Beltrá, quien durante dieciocho años fue su director espiritual; Crescencio Moreno Moreno, párroco de San Román hasta 1974; Federico Gutiérrez Moreno, claretiano, y José María Ballesteros Bornes, actual párroco y director espiritual. También esta hermandad cuenta con dos pregoneros en sus filas: Domingo Manfredi Cano y Alfredo Flores Pérez. De artistas y cantaores la lista sería interminable, pero de entre ellos podría destacarse a La imagen de la Virgen de las Angustias, en su paso de palio. Manolo Caracol, Antonio y Manolo Mairena, Beni de Cádiz, Chiquetete, Juanito Villar, Turronero, El Pali, Fernanda y Bernarda de Utrera, Manolo Domínguez, Carmen Amaya, La Chunga, Manuela Vargas, y el inolvidable Pepe Valencia, que durante muchos años no faltó en la calle Cuna, en las mañanas del Viernes Santo. ¿Quién no recuerda Angustias, eres del cíelo la esencia, me llamo Pepe Valencia, te canto en la calle Cuna, descalzo y en penitencia Con respecto a los artesanos, son muchos los que algo han dejado en la Hermandad de los Gitanos: Manuel Seco, Villarreal, Armenta, Román Seco, Antonio Martín Fernández, Luis Sánchez Jiménez, Manuel Calvo, Carrasquilla y Esperanza Elena Caro, entre otros. Como costaleros, Rafael Jiménez Vega Rafa y Pedro Martín Guerra El Balilla como más destacados en la historia; y como floristas, Pedro Roldan Bello, Ramito y Luis López Barreto. Tampoco podían faltar en los Gitanos hermanos sencillos, como José Rodríguez Iglesias El Veneno Manuel Lérida Carcía y Manolito Bermúdez, ya fallecidos, y actualmente Juan Vega Niño, José Expósito Heredia y Francisco Vargas Vargas. Como benefactores de la cofradía hay que hacer mención a la duquesa de Alba, camarera de la Virgen; los hermanos Vera Jiménez, la señora viuda de Labrador, y el inolvidable Manuel Carrera Anglada, recientemente fallecido, que donó la actual canastilla para la imagen del Señor de la Salud. Por último, no podemos dejar de citar a Juan de Dios Ruiz Zambruno, incansable investigador de la historia de la cofradía, en la que lleva trabajando ya algunos años con un tesón digno de admiración. ABC 19 marzo 1982
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