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ABC. JUEVES 9 DE JUNIO DE 1983. PAG. 4 ESCENAS POLÍTICAS La convivencia Madrid. (De nuestra Redacción. En lo titeante a la convivencia, o sea, respective, nuil que bien, vamos tirando. Hay que reconocer que los españoles estamos aprendiendo a convivir, que ha sido desde siempre una de nuestras asignaturas pendientes. Y eso que a veces nos lo ponen más difícil todavía, y que nos meten dosis de caballo. Tanto llevamos aprendido en esa materia, que aquí convivimos con los animales políticos, parapolíticos, impolíticos y apolíticos de totlas las especies. No es que tengamos el arca de Noé como una balsa de aceite, pero tampoco llega la sangre al río. Hay que hacer la excepción de los tarras. Esos no conviven, y ni siquiera conmueren, lisos matan Por lo demás, todos convivimos, lis admirable y casi increíble. Pero la verdad es que convivimos con don Justo Fernández, el que quiere traer el caos. Con don Fernando Abril, o sea, el caótico, que ya lo trajo. Con don Pablo Castellano, que un día le va a sacar un ojo a esa matrona llamada Justicia. Con Las Vulpes- con las del aborto, con las feministas de fervor uterino, con los que se llevan e! kamasutra al colegio de párvulos, con las entretenidas de los famosos, con los concejales del CDS y con los cobradores a domicilio del impuesto revolucionario. Convivimos con los españoles de Victoria Preg con los ocupantes de fincas, con las despepitadas en celo y con los ministros al balcón. Convivimos con los funcionarios en vinagreta, con el autodidacta, con los marxistas a la violeta, con los futurólogos. con los travestidos de vario pelaje, con Fernando Moran, ¡mande! y con los concejales autonómicos. Vamos, convivimos incluso con José María Calviño. No se puede pedir más a un pueblo que trae desde lejos la costumbre de llegar a las manos por un quítame allá esas pajas. Y todo esto a pesar de que, a veces, los sociaUstas asoman la oreja de los ancestros y no parece sino que se empeñan en que no vivamos bien y que convivamos peor. Me manda Ricardo de la Cierva su nuevo libro Historia del socialismo en España y apenas comenzar a leerlo encuentro una perla del bienio socialista de don Miguel de Unamuno. Soy socialista convencido, pero, amigo, los que figuran como tales son intratables: fanáticos necios de Marx, ignorantes, ordenancistas, intolerables, llenos de prejuicios de origen burgués, ciegos a las virtudes y servicios de la clase media, desconocedores del proceso evolutivo En sus años de clandestinidad y purgación, algo habrán mejorado, digo yo, pero algo también les quedará de eso que vio don Miguel de Unamuno. Lo que les queda es lo que hace difícil la convivencia. Pero aquí estamos, conviviendo a trancas y barrancas, mas conviviendo al cabo. Vicente Aleixandre y Javier Solana se dan un abrazo en la convivencia gramatical. Don Enrique Tierno y doña Flor Mukudy se enlazan en la convivencia bailable. Don Manuel Fraga y don Gregorio Peces- Barba comen juntos en da convivencia parlamentaria. Don Nicolás Redondo y don Marcelino Camacho juegan enfrente en la convivencia sindical. Don Rod o l f o Martín- Villa y don Elias Querejeta charlan en la convivencia televisiva. Don Pedro y don Antonio Garrigues se excluyen cortésmente en la convivencia liberal. Y así sucesivamente. Y no hablemos de las convivencias económicas, o de las convivencias sentimentales. Hablar de eso se- Difícil pero posible Hay que hacer la excepción de los etarras. Esos no conviven, y ni siquiera mueren. Esos matan. Por lo demás, todos convivimos. Es admirable y casi increíble. Pero ia verdad es que convivimos con don Justo Fernández, el que quiere traer el caos. Con un día le va a sacar un ojo a esa matrona llamada Justicia. (F o t o s Archivo A B C don Fernando Abril, o sea, el caótico, que ya lo trajo. Con don Pablo Castellano, que ría el cuento de nunca acabar. La política, dicen, hace extraños compañeros de cama, pero la economía y el amor sorprenden siempre con impensables compañías, ligues peligrosos y contrastes electivos. Total, que vamos conviviendo en unos y en otros prados o lechos, más o menos amenos y deleitosos. Mi admirado José López Rubio, al entrar en la Academia con pie derecho, nos ha recordado, entre otras cosas regocijantes, una frase del enorme, en todos los sentidos, Edgard Neville: Convivir es el arte de vivir con la gente con la que no se puede vivir En eso estamos. Vamos a seguir conviviendo. Pero a sabiendas. -Jaime CAMPMANY. APUNTES Crítica situación exterior Madrid. (De nuestra Redacción. La cosa no c; lá para bromas. La posición internacional de la economía española es más bien débil, a pesar de los esfuerzos oficiales por mejorar nuestra imagen exterior. Hasta ahora, no se han producido signos de mejora ni en la balanza de pagos, ni en el comercio exterior, ni, por supuesto, en la situación de la peseta, cuya depreciación frente al dólar es imparable. Los íltimos datos oficiales respecto a las principales magnitudes exteriores son preocupantes. La Banca, las empresas y el propio Gobierno tienen los ojos puestos en la evolución de estas cifras y, por el momento, no pueden más que fruncir el ceño. El dólar, por encima de las ciento cuarenta pei- tas- -y subiendo- la balanza de pagos, con un déficit corriente de mil ochocientos millones de dólares en el primer trimestre- -trescientos más que en 1982- las reservas e riores de oro y divisas, por debajo de los diez mil millones de dólares- -cota nunca perdida desde 19 8- las exportaciones, sin crecer como debieran... En definitiva, el panorama no e. muy halagüeño. 1 Y no se trata solamente de que las estadísticas sean negativas. Hay algo que preocupa toda más. Hasta ahora, el superminlstro Boyer gozabí de un cierto grado de credibilidad e círculos empresariales y financieros, a pesar de los envites puestos sobre la mesa. Pero ahora esa imagen de hombre preparado y riguroso ha sufrido un duro percance. La razón es muy sencilla. El pasado mes de febrero, el ministro de Economía y Hacienda, al exponer en el Parlamento durante ciento F teléfono de la Esperanza ÍÍ e s c u c h a tus problemas 25 09 50. 1 veinte minutos la política económica del Gobierno, hacía un especial hincapié sobre las previsiones de mejora del sector exterior español; especialmente la balanza comercial y la situación de la peseta. E l Gobierno basaba parte de su programa en una mejora que no se ha producido y que difícilmente se producirá a corto plazo. Este error de previsión, que ya ha sufrido dos revisiones en sólo cinco meses, no ha pasado inadvertido en los círculos económicos y financieros, que, como los elefantes, tienen muy buena memoria. Por qué no se han cumplido las previsiones? Hay quien dice que los resultados de la política norteamericana han sido extraños, influyendo sobre todos los países occidentales. Hay otros que opinan, sin embargo, que las previsiones del Gobierno estaban mal hechas; eran demasiado optimistas. Sea como fuere, los expertos públicos y privados trabajan ya en la elaboración de nuevas previsiones mucho más realistas, que podrían variar la política económica oficial. Se ha llegado a hablar incluso de una segunda devaluación de la peseta. Esta posibilidad, todavía lejana, ha llevado a que se produzcan unos primeros movimientos especulativos de compra de dólares similares a los del pasado otoño, que están pesando sobre nuestra divisa. Las razones que esgrimen los más pesimistas se basan en tres hechos: la incapacidad de la economía española para ajustarse a la nueva situación económica internacional- -éste es un mal de no pocos países de Europa- el escaso control sobre el diferencial inflacionario de España frente a los países de la OCDE, y el desequilibrio de la balanza de pagos. Estos tres elementos unidos hacen que la demanda de pesetas brille por su ausencia, mientras que las compras de dólares siguen en aumento, a pesar de la creciente intervención del Banco de España. En definitiva, la peseta sigue cayendo. El futuro es, sin embargo, equívoco. Por un lado, la fortaleza del dólar no se pone en El ídolo caído Hasta ahora, el superministro Boyer gozaba de un cierto grado de credibilidad en círculos empresariales y financieros, a pesar de los envites puestos sobre la mesa. Pero ahora esa imagen de hombre preparado y riguroso ha sufrido un duro percance. (Dibujo de Calderón. tela de juicio y los intentos franceses de plantear una política europea común de defensa de las divisas comunitarias no parece factible- -alemanes, británicos y holandeses ya han dado su negativa- Por otro, hay un cierto brillo de esperanza a corto plazo, ya que los próximos meses son tradicionalmente buenos para la entrada de divisas en España- -turismo y endeudamiento exterior- y eso mejorará la situación exterior de la peseta. La balanza puede inclinarse hacia uno u otro lado a corto plazo. Pero a largo plazo, no se puede estar pendiente de este tipo de elementos estacionales. Si queremos una peseta fuerte, hay que reducir drásticamente la inflación y conseguir un rápido reajuste exte. rior Ce nuestra economía. En los tiempos qué corren, no se pueden esperar milagros. -Javier AYUSO.
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