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Don Fernando Gutiérrez Tello Hijo de Gutiérrez Tello, almirante mayor de Castilla, tuvo un tío arzobispo, varios hermanos eclesiásticos que ocuparon importantes cargos en el Cabildo y dos hermanas, doña Juana y doña Mayor, religiosas en un monasterio de raigambre en la tradición sevillana: Santa Clara. En 1292, Fernando es un clérigo de espíritu marcial que a c o m paña al rey S a n c h o a uno de los sitios de Algeciras. El 12 de abril de 1304 ya es arzobispo. Por consejo del rey pone fin a un litigio existente desde tiempos de D. R e m o n d o entre la Ciudad y el Cabildo eclesiástico sobre materia de jurisdicción y diezmos. Mucho le ayudó en la mediación un buen caballero, Alonso Pérez de Guzmán. L o s costes del pleito fueron excesivos para la Iglesia, y la Ciudad tuvo que ayudarle a pagarlos c o n 1.500 florines oro. En 1307, el rey, desde Burgos, dio al arzobispo cartas de franqueza para repoblar C a n t i llana, que era de la dignidad. C o n motivo de varias epidemias había sido abandonado el pueblo por sus vecinos y el prelado ofreció beneficios y ventajas a cuantos retornasen a sus casas En el año 1308, en las Cortes de Valladolid, se entrevistó el arzobispo c o n los procuradores de Andalucía, para que confirmaran los fueros y franquicias concedidos por San Fernando a los vecinos de los barrios de Francos y de la calle de la Mar. Este mismo año procesó a los caballeros templarios, confiscándoles los bienes, por presumirlos culpables en ciertos hechos que posteriormente la historia juzgará c o n criterios encontrados. En este asunto intervino la Santa Sede, y el Papa Clemente V designó a varios obispos españoles como informadores del caso, al igual que había hecho en varios países donde existia la Orden del Temple. A partir de entonces murió el Temple c o n todo su misterio y orla romántica. Llegado el año 1309 el rey reunió un Ejército en Sevilla para atacar a Algeciras. Allá se fue nuestro arzobispo c o n los c a b a lleros Pérez de Guzmán y Núñez de Lara y sitiaron Gibraltar. C u a n d o el rey vuelve a Sevilla recompensó a la C i u d a d c o n la donación de todas las alcaldías que antes pertenecían a la C o r o na, y al arzobispo lo confirmó en susantiguos privilegios. Durante algún tiempo anduvo D. Fernando acompañando al rey, lo mismo cuando hacía cortes o marchaba a la frontera de Jaén que cuando iba a Granada a ver a su rey tributario. Inesperadamente muere el rey a los treinta días de haber sido emplazado por los hermanos Carvajales, muertos en Martos sin que tuvieran defensa posible, igual que había hecho el arzobispo cuando confiscó los bienes de los templarios. A la muerte del rey, el arzobispo regresó a Sevilla y al p o c o tiempo emprendió viaje a Palencia. Las Cortes nombraron regente a la reina Doña María de Molina, durante la minoría de D. Fernando Gutiérrez Tello, arzobispo que peleó por Algeciras, repoblador de Cantillana y de largo abolengo eclesiástico. (Galería de retratos. Palacio Arzobispal. Alfonso XI y a partir de entonces se prolongan las estancias del arzobispo en su diócesis. O c u p a su tiempo en ordenar unos estatutos de residencia de los beneficiados y por primera vez se encuentra que en tales ordenaciones se hace distinción clara entre curas párrocos y beneficiados. Fue muy liberal s o c o rriendo a los conventos pobres y fundó el hospital del Pilar, al que dio constituciones. En decir del analista Zúñiga, sabia manejar la espada tan bien como el báculo pastoral Tras una agitada vida entre la Corte y el arzobispado que supo atender, pese a sus diversas actividades, murió el 23 de abril de 1323, a los setenta y cuatro años de edad. Eligió para su sepultura la capilla de San Bernardo. (Continuará) Estatua orante de Guzmán el Bueno, existente en el monasterio de San Isidoro del Campo. ABC 13 septiembre 1983 El monasterio de Santa Clara estuvo muy protegido por el arzobispo Tello, vinculado por tradición a su familia. 31
 // Cambio Nodo4-Sevilla