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por José María Vázquez Soto Don Pedro Gómez de Albornoz El primer cardenal Conquense de nacimiento y sobrino del poderoso cardenal Gil de Albornoz, abre la serie de los cardenales de Sevilla. Hombre estudioso, se formó en la Universidad de Bolonia, donde se graduó en Derecho. Ya doctor, desempeñó la cátedra de Decretales, hasta que Urbano V lo hace obispo de Lisboa y más tarde arzobispo de Sevilla, por donde no aparece en más de dos años. Las guerras internas de Castilla están en su más enconada virulencia, Sevilla es el centro de este encono y de las luchas entre D. Pedro y Enrique de Trastamara, a cuyo bando es afecto D. Pedro Gómez de Albornoz. Esta circunstancia, el papado de Aviñón y las influencias del gran cardenal dilatan la toma de posesión de D. Pedro, que hasta el 23 de marzo de 1369, muerto ya el rey D. Pedro, no llegó a efectuarla. Cierto que pesó en esta dilación el odio de D. Pedro de Albornoz. Sobrino del poderoso cardenal de su nombre, pacificador de contiendas y generoso en sus dotaciones para con la Catedral de Sevilla. En tiempos de D. Pedro de Albornoz sucedió la muerte de Pedro I a manos de Enrique de Trastamara. Hecho que cambiaría el curso de la historia de España. D. Pedro a la familia de los Albornoz, pero de todo lo compensó después el rey D. Enrique, que le favoreció con cuantiosas mercedes. El año 1371 Gregorio XI le concede la púrpura cardenalicia y poco después permanece junto al Papa, renunciando a la sede de Sevilla. El año 1371 aparece como arzobispo de Sevilla su sobrino D. Fernando 1 1 Al varez de Albor 1 noz, que muere hacia el año 1380. Vuelve de nuevo el cardenal D. Pedro Gómez de Albornoz a Sevilla y se hace cargo de la diócesis. Vuelve a pacificar las grandes enemistades que existen entre la nobleza y que destrozan el reinado de Andalucía, por no decir media España. Es un hombre hábil y conciliador, de buenos sentimientos, y se dedicó también a socorrer las grandes necesidades que en Sevilla ha sembrado la última epidemia. Hizo grandes dotaciones a la Iglesia de Sevilla, tanto en maravedises como en efectos personales: ornamentos, libros valiosos, joyas y piedras preciosas, entre ellas un hermoso Lignum Crucis que lleva al pie las armas del cardenal. Por último, hacia el año 1389, sintiéndose cansado y muy enfermo, se retiró al palacio de los arzobispos en Umbrete, donde a 1. -de julio de 1390, a los sesenta y ocho años de edad, le llegó la muerte. Su cuerpo difunto fue traído a Sevilla y se le sepultó en la Catedral, junto al sepulcro de D. Remondo. (Continuará) S DE L A INIESTA PATRONA DE S E V I L L A En tiempos del arzobispo Albornoz, el año 1380, el caballero catalán Per de Tous trajo la Virgen de la Hiniesta a Sevilla. ABC 17 septiembre 1983 En este palacio de los arzobispos, de Umbrete, y presentando entonces otra cara, murió D. Pedro Gómez de Albornoz. 19
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