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4 por José María Vázquez Soto (15 Don Diego de Anaya y Maldonado Nació en S a l a m a n c a el año 1367, en el seno de una familia de hidalgos nobles. Desde su infancia mostró grandes disposiciones para el estudio. Pronto llegaráaserel primeralumno de la vieja Universidad y una de las más preclaras mentes que pasaron por sus aulas. D. Diego, que amaba mucho su tierra natal, fundará en ella con el tiempo el insigne colegio de San Bartolomé. Por su gran preparación académica, el rey J u a n I le nombró p r e c e p t o r d e s u s hijos. P r o n to llegará a ser obispo de Tuy. más tarde de Orense y, al final de esta primera etapa de su vida, prelado de Salamanca. En 1415, cuando es obispo de C u e n c a y presidente del C o n sejo Real, concurre c o m o embajador al C o n c i l i o de Constanza, y después fue promovido al arzobispado de Sevilla. N o residirá mucho tiempo en su. nueva sede. Enfrascado de continuo en la Corte en negocios temporales, el ano 1420 fue con el conde de Benavente de embajador a Francia, y a partir de entonces el favorito D. Alvaro de Luna se le declara enemigo irreconciliable, por creerle del bando del antipapa Benedicto XII. R o m a suspendió la concesión del arzobispado a D. Diego y le abrió un proceso que no finalizó hasta el pontificado de Martino V. Al final fue declarado inocente y absuelto de la acusación que se le imputaba. En 1424 el arzobispo Anaya reside en Sevilla, y al poco tiempo un litigio por preeminencias y jurisdicciones lo enfrentó con el cabildo catedral. El asunto llegó al rey y al Papa, iniciándose otro proceso por el que R o m a vuelve a suspender al arzobispo. D. Diego se retiró al monasterio de San Bartolomé de Lupiana, de la Orden jerónima. para preparar su defensa, y entretanto un preclaro fraile Jerónimo, hijo de Sevilla, condiscípulo de Martino V y residente en Roma, fue enviado a Sevilla c o m o administrador del arzobispado. Al morir el Papa Martino V, el favorito D. Alvaro de Luna maquinó todo lo que pudo con objeto de declarar sede vacante la silla de Sevilla, para mejor introducir en la misma a un paniaguado suyo, Don J u a n de Cerezuela. M u c h o pudo la privanza de D. Alvaro, y el 16 de septiembre de 1433, año tercero del pontificado de Eugenio IV, la iglesia de San Isidoro era sede vacante. De D Diego de Anaya, el ejemplarestudiante de Salamanca, se perdieron las noticias por el momento, pero tras el fallecimiento de su sucesor, que fue D. J u a n de Cerezuela, con no pocas dificultades, se restituyó a Sevilla, donde vivió hasta 1437. Gravemente enfermo, buscó el retiro en la Cantillana arzobispal, donde le llegó la muerte. Trasladado a Sevilla para las honras fúnebres, y tras un breve depósito, fue llevado a Salamanca, donde fue enterrado en la capilla que él fundó y dotó en el claustro de la catedral. El arzobispo A n a y a apenas vivió Don Diego de Anaya, arzobispo áulico que se granjeó la enemistad del legendario Don Alvaro de Luna. (Galería de arzobispos. días tranquilos en su pontificado; tuvo demasiado talento y no pocos enemigos, que le pusieron a prueba sometiéndole a un sinfíndeamarguras. En el tiempo que residió en Sevilla procuró hacer el bien al estilo de los nobles: fue generoso c o n los conventos pobres y c o n los mendigos. (Continuará.
 // Cambio Nodo4-Sevilla