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por José María Vázquez Soto Don Juan de Cerezuela y Urazandi Hermano uterino del condestable D. Alvaro de Luna, tras haber sido obispo de O s m a durante siete años, llega a ser arzobispo de Sevilla en unas circunstancias anómalas, sin que nada se pueda probar ni en favor ni en contra de su provisión, toda vez que ésta fue sancionada por Roma, pese haber sido iniciada tal provisión políticamente y a espalda del C a b i l d o sevillano. Por documentos del archivo catedral consta que en el año 1433 vino a residir a la ciudad. El bachiller Fernán Gómez de C i u dad Real, en su obra Centón Epistolario escribiendo al conde de Niebla, dice de este prelado un año más tarde: D o n Juan de Cerezuela, allende de ser arzobispo de Sevilla, era hermano del condestable, e a fe buen hombre e Perlado calificación que a parte de señalar una elección fundada en JS nepotismo no deja de ser encomiosa en términos generales. A pesar de esta calificación faltan hechos que la avalen. S u pontificado fue breve y apenas se puede destacar en su tiempo hecho de relieve. Después de su estancia en Sevilla, y en noviembre de 1435, f u e d e s i g nado arzobispo de Toledo, vacante por la muerte de D. Juan Martínez de Contreras, y en Toledo se quedó hasta el día de su muerte, que ocurrió el 3 de febrero de 1442, aunque falleció en Talavera. Fue el primer arzobispo que pasó desde Sevilla a Toledo y no viceversa, dice Zúñiga, ascenso posible sólo en el estado moderno, pero no en los primeros siglos, cuando Sevilla tenía la primacía El analista se empeña en magnificar los méritos escasos de este arzobispo, aun reconociendo todo el apoyo que recibió del condestable, lo que nos parece exagerado, ya que a duras penas se podrá escribir de Cere- lo i4 V 3 i. JSMU 4 El analista Zúñiga, en sus reseñas de los arzobispos hispalenses, a veces fue inexacto y poco parco en elogios para los que procedían de la nobleza, que no son pocos. zuela una docena de renglones con algo positivo. La carencia de documentación y la brevedad de su pontificado en Sevilla lo confirman. Dos siglos después, algunos analistas de catálogos de arzobispos dicen de este D. Juan de Cerezuela que se le conocía con el alias de E l Paniaguado por haberlo sido del legendario D. Alvaro de Luna. (Continuará) D. Juan de Cerezuela, paniaguado de D. Alvaro de Luna, a quien el Centón Epistolario califica de buen hombre e Perlado. ABC 24 septiembre 7983 O. Alvaro de Luna. Detalle del retablo de la capilla del condestable. (Toledo. 19
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