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por José María Vázquez Soto 50 Don Fray Pedro de Riario Tercer cardenal y segundo patriarca Había muertoel arzobispo Fonseca c u a n d o e l C a b i l d o sevillano se reunió para proponer arzobispo. Cayó la elección sobre D. Fadrique de Guzmán, de la familia ele los Medina Sidonia, por entonces obispo de M o n d o ñedo y antiguo deán de Sevilla, pero el rey Enrique rechazó la propuesta por consejo de los príncipes Fernando e Isabel, que quieren presentar al cardenal D. Pedro González de M e n d o z a Fue entonces el Pontífice Sixto IV quien se opuso, ya que tenía preparado para el Arzobispado de Sevilla a su sobrino el cardenal D. Pedro Riario, nacido en Savona, G e n o v a a quien en poco tiempo, por el mucho cariño que le profesaba, había abrumado de oficios y dignidades. Riario actuaba c o n gran habilidad en la curia romana. En 1471 le concedió su tío la púrpura, luegofue, sucesivamente, patriarca de Constantinopla. Venecia, arzobispo de Ñapóles, embajad o r e n Italia y en 1473 era electo para el Arzobispado de Sevilla. El nombramiento iba contra todo uso en las costumbres de la Iglesia española, más aún siendo un extranjero el aspirante a la sede Sixto IV fue una figura muy representativa del nepotismo de su tiempo, como lo demuestra los favores y riqueza con que abrumó a su sobrino el joven cardenal Riario, hijo de su hermana Bianca delta Rovere. A Riario, que fue al mismo tiempo Arzobispo de Florencia, patriarca de Constantinopla y prelado de muchos obispados y abadías, cuando fue elevado al arzobispado de Sevilla se le calculaba una fortuna de 60.000 florines de oro, y no llegó a pisar la sede hispalense. sevillana, por lo que la ciudad y el C a b i l d o opusieron resistencia al nombramiento del Papa, s o s teniendo la elección que había hecho del Guzmán, obispo de Mondoñedo. En vano se esforzó el Papa en enviar bulas a Sevilla y a un legado con la pretensión de que Riario era el legítimo arzobispo. La negativa del rey y de los capitulares persistió hasta que la muerte falló el caso. El 3 de enero de 1474 moría en Roma el cardenal Riario, a los veintiocho años de edad, y se le dio sepultura en la basílica de los Apóstoles, de los frailes franciscanos conventuales, a los que había pertenecido el cardenal difunto. M u c h o sintió la muerte de su amado sobrino el Papa Sixto IV, que le dedicó un hermoso epitafio lamentando su muerte en tan florida edad, c u a n d o tanto prometía. A los treinta días de la muerte del joven cardenal- arzobispo de Sevilla, que nunca llegó a pisar tierra andaluza, fue el Papa al sepulcro llevando trescientos pobres enlutados para que orasen por su caro sobrino. fe 5 Pedro de Riario fue un cardenal italiano impuesto por su tío el Papa Sixto IV. ABC 4 octubre 1983 Retrato de Sixto IV, atribuido a Ticiano (Galería Uffici de Florencia) (Continuará) 31
 // Cambio Nodo4-Sevilla