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EDITADO PRENSA SOCIEDAD M D POR ESPAÑOLA, ANÓNIMA R I D FUNDADO ABC EN 1905 POR REDACCIÓN, ADMINIS- TRACIÓN Y T A L L E R E S C A R D E N A L ILUNDAIN, 9 SE DE TENA V I L L A DON TORCUATO LUCA NA nación es una patria, es decir, una comunidad en la que nos encontramos continuadores de las empresas de las generaciones anteriores. Somos hijos y continuadores de núes. os padres, de nuestros maestros, de los más antiguos en la profesión, de los que hicieron y perfeccionaron nuestra lengua, de los héroes que engrandecieron nuestros límites geográficos, de toda una legión innumerable de hombres y mujeres y de sus obras duraderas. Una nación no es, ni puede ser, un navio a la deriva, llevado sólo por el capricho de los vientos o de las corrientes marinas. No hay viento favorable para el que no sabe adonde va, como ya dijo Platón hace siglos. Hemos de saber con claridad cuáles son las metas hacia las cuates, en ese horizonte dramático del año 2000, queremos llevar a nuestra patria. Barco cierto y metas claras. La primera, por supuesto, es la de la unidad. Unidad no es un concepto simple, ni unívoco, como algunos creen; no es la misma la unidad de una compañía de zapadores o de una compañía de teatro; ni tampoco la de una pequeña parroquia gallega o la de una inmensa nación como China. La unidad ha de estar siempre en reconstrucción, en busca de una unión más perfecta; ha de rehacerse lo mismo en los momentos de triunfo o en los de fracaso, de alegría o de tristeza. Pero sin la idea de una superior unidad, continuidad y solidaridad de España no vamos a ninguna parte. La segunda meta ha de ser de clarificación. Los españoles tenemos que aclararnos de una vez unos con otros. Tenemos que superar de una vez los complejos de inferioridad y de superioridad; la esquizofrenia de sentimos a la vez muy grandes y muy bajos, muy Quijotes y muy Sanchos. Somos una nación de tamaño medio, con recursos escasos; tenemos que acostumbrarnos a vivir dentro de nuestras posibilidades; tenemos que superar la desconfianza excesiva de unos con otros, y la tendencia excesiva a la envidia y al cabreo nacional. Muchos de estos temas rebasan, por supuesto, la política propiamente dicha; pero también la afectan. En ningún país de Europa es tan peligroso jugar con los enfrentamientos de clase, de región o de estamento como entre nosotros; a nuestra Historia contemporánea me remito. Tercera meta: hay que romper el aislamiento exterior. España es uno de los países más aislados de Europa; todo intento de justificar ese aislamiento, y no digamos de aumentarlo, es peligroso. No hay ABC 7 octubre 1983 u A B C es independiente en so línea de pensamiento, y no acepta necesariamente como suyas las ideas vertidas en los artículos firmados LAS METAS DE ESPAÑA tiendo por abrirlo hacerte más accesible a todos, a todos los niveles. Entiendo por simplificarlo que los cauces del mismo sean nada malo en que un general español sirva más sencillos: una ley electoral que todos en una unidad mayor bajo un general alepuedan entender, consultas más sistematimán; así ocurría frecuentemente en los zadas (todas juntas, cada cuatro años) un siglos XVI y XVII, y otras veces era al consistema de partidos a la vez sólido, respontrario. No comprenderte es pura demagosable y comprensible. Y abaratar, por sugia. puesto, unido a todo lo dicho, quiero decir Cuarta meta: España ha de ser un país lo obvio: menos carteles, menos dinero y más seguro. Hay demasiados terroristas, más televisión para todos. demasiados robos de pisos, demasiadas Meta octava: poner todos más énfasis en letras impagadas, excesivos accidentes de los deberes que en los derechos, y menos carretera, inadmisible número de accidentes de trabajo, y así sucesivamente. Sin se- en lo que queremos obtener del procomún guridad básica no puede haber estabilidad y más en lo que estamos dispuesto a aportarlos. No puede funcionar una fiesta en la mental ni social. Meta número cinco: hay que completar la que cada uno lleve una botella y pretenda racionalización técnica, administrativa y beber dos. Hemos vivido una subasta de promesas: al conjunto del electorado, a económica del país. Hay ya bastantes orcada grupo de intereses; y es obvio que denadores funcionando en España, pero su seguir ofreciendo menos trabajo y más beadquisición y su empleo no están ordenaneficios sociales no es posible, como ya se dos, y así sucesivamente. Desde la ordenaestá viendo. El timo de la estampita debeción rural a la. urbanística; desde la de cultivos a las importaciones; desde la de ría acabar de una vez. Novena meta: una sociedad con numeropuestos de trabajo en las distintas Administraciones públicas hasta la recaudación de sas instituciones independientes. Ni el Gobierno, ni los partidos, deben controlar a la impuestos; vivimos en medio de la improvisación y la falta de racionalidad. Hay que vez los colegios, los sindicatos, los canales de televisión, etcétera. Su existencia, como superar los intereses corporativos y muchos prejuicios para definir unas metas instituciones libres e independientes, es la concretas al respecto: es la hora de las Co- condición misma de la existencia de una democracia verdadera. misiones Reales y de los Libros Blancos Décima meta: si sólo pensamos en el Meta número seis: hay que aclarar, escuerpo mortal y la sociedad no abre espapecialmente, el mapa del Estado español. cio al espíritu, está condenada a la medioLa Administración Central; diecisiete autonomías (diferentes entre sí) cincuenta cridad y a la putrefacción. Sin altos niveles de moralidad no hay convivencia en paz y Diputaciones (mal coordinadas con las anen justicia. teriores) más de ocho mil Municipios; un Todo lo dicho supone un respeto básico número extraordinario de organismos espeal ser social, al que todos pertenecemos; ciales y empresas públicas; es un bosque pero no actitudes de intransigencia o intolefrondoso que necesita urgentemente agrirancia. La moderación es el reconocimiento mensores, pistas forestales y cortafuegos. de nuestras propias imperfecciones. Pero Fracasado el equivocado intento de la sin unos altos niveles de exigencia, la soLOAPA hay que ir urgentemente a unos ciedad decae y se corrompe. pactos institucionales que pongan orden en Por todas estas ideas pienso que deben todo ello, o si no llegaremos al caos admiluchar quienes se sienten, ante todo, resnistrativo y a la crisis política. ponsables de una tradición; conservadores Séptima meta: hay que abrir, simplificar y de una gran Historia; liberales, defensores abaratar el proceso político en España. En- del Estado de Derecho; cristianos, con una vocación de compromiso temporal desde el humanismo cristiano. Y pienso que es hora de avivar el seso, A LOS COLABORADORES y despertar: del pasotismo del espíritu ESPONTÁNEOS de cálculo y maniobra excesivos; de la paA B C recuerda a los colaborasividad ante los graves ataques a un modelo de sociedad y a una concepción del dores espontáneos que, sintiéndolo mundo. mucho, le es materialmente impoComienza un nuevo curso, de la vida sosible devolver los originales literacial de España, en medio de serias crisis y rios o gráficos no solicitados y problemas. Arriba los corazones. No podemantener correspondencia o comos asistir impasibles a tantas cosas que municación sobre ellos, excepción sangran la vieja piel de toro de nuestra Patria. hecha de los trabajos publicados. Manuel FRAGA IRIBARNE 3
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