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Don García de Loaisa Noveno cardenal En la artesana Talavera de la Reina nació Loaisa. S u s padres descendían de Jufre de Loaisa, uno de los conquistadores de SPviMa Fue en su juventud un Clemente VII nombró arzobispo de Sevilla a Loaisa quince años después del Saqueo de Roma, cuando ya estaba firmada la paz con el emperador Carlos V. (Retrato del Pontífice por Sebastián Piombo. Museo Nacional. Ñapóles. muchacho inquieto, que sembraba travesuras por donde iba pasando. Enviado porsus padres a Salamanca ingresó en el c o n vento de San Esteban, donde c o n o c i d a su fama, fue admitido masque nada porsus apellidos y linaje. P o c o tiempo iba a viviren este cenobio. Un día le sorprendió el maestro de novicios cuando escribía en la pared una original pintada que decía: Fray García de Loaisa, prior tres veces, provincial, confesordel E m perador, obispo, cardenal, arzo b i s p o y S u m o Pon... El maestro de novicios lo reprendió duramente y lo trató de fatuo. Terminaría por salir del convento, que abandonó no sin lágrimas en los ojos. Se creía incomprendido. Ignoraba que en tos conventos se prohibe soñar. Más tarde fue recibido en Peñafiel, en otro convento de la misma orden, por estas tres razones: Su promesa de enmendarse, lo ilustre de sus apellidos y porque escaseaban los novicios. Se obró desde entonces un cambio profundo en su vida. Se descubrió que era un muchacho estudioso, de gran ingenio, dotado para ia predicación y la enseñanza. S u vida pos- D. ECARSIVS I O A Y OIV! S 4 O A T. ó D. García de Loaisa, de la Orden de Santo Domingo, y arzobispo de Sevilla. (Galería de retratos. Palacio Arzobispal. terior lo atestiguará. Fue profesor de Teología y Filosofía en Avila, Valladolid y otros muchos conventos. Llegó a ser prior, provincial de Castilla, definidor y general de su orden. C o m e n zaba a cumplirse la profética pintada origen de sus disgustos. Carlos V lo nombró su confesor y consejero y lo hizo muy bien en tancomprometidooficio. En 1525 el emperador lo presentó para el O b i s p a d o de O s m a y en 1530 Clemente VII lo nombró obispo de Sigüenza y cardenal. N o creyó el emperador que su antiguo confesor era justamente recompensado, y el año 1539 lo elevó al A r z o b i s p a d o de Sevilla y a la presidencia del Consejo de Indias, haciéndolo también comisario general de la Santa C r u zada. Pese a las dignidades y preeminencias que acumuló a lo largo de su vida, continuaba siendo un sencillo fraile dominico. Afable, humilde y bondadoso, jamás la más leve sombra de vanidad oscurecerá su vida. Fue amigo de todo el mundo, no permitió que las disenciones rmpieran la amistad entre sacerdotes, regulares o seculares. C o m o hombre de Castilla, su natural seco le hacia parecer de carácter severo, pero cuando llegaba al trato se descubría en toda la humilde sencillez de un hombre de Dios. Gobernó la archidiócesis durante siete años en residencia continua, atendiendo c o n celo a sus tareas pastorales. U n Jueves Santo de 1546 le sorprendió la muerte en Madrid cuando contaba sesenta y ocho años. Fue enterrado en el c o n vento de S a n Ginés, en su tierra natal, y que él había fundado. (Continuará) Oel tiempo de fray García es el famoso monumento, construido en 1545, desaparecido ya en las visiones cofradieras del Jueves Santo. ABC 14 octubre 1983 83
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