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EDITADO PRENSA SOCIEDAD D POR ANONTMA R l D ESPAÑOLA, FUNDADO ABC EN 1905 POR DON TORCUATO batalla para no dejarse arrancar el cetro del movimiento por lossindicalistascatalanes, propugnadores de nuevas tácticas y actitudes defendidas con ardor e inteligencia en el C o n g r e s o de Sevilla (1882) Llegóel primerapogeodel regionalismo, y tampoco faltaron los fecundos contactos entre uno y otro pueblo. Cambó visitó Sevilla en olor de los sectores intelectuales más imaginativos y avanzados. Y en la II República la modernización del Estado fue acometida al unísono por catalanes y andaluces. En la guerra civil, mientras braceros y jornaleros andaluces constituían la vanguardia del anarquismo del Principado, según describiera Orwell en el pasaje más dardeante de su hermoso libro, Córdoba, Sevilla y Cádiz se llenaban de burgueses del Ensanche. Y durante los treinta o cuarenta años posteriores lo único que en ocasiones llegó a ser indeficiente en la vida andaluza fue la marcha todos los atardeceres de trenes que transportaban a la floreciente Cataluña las energías y las penas de gentes que esperaban forjar en Cornelia o en Tarrasa nuevas Montillas o Grazalemas. Su capacidad creadora y su entusiasmo lograron en ocasiones tal milagro. Hábitos culinarios, diversiones y festejos de su lugar de origen tomaron carta de naturaleza en barriadas barcelonesas y en pueblos y pequeñas ciudades del Principado. Ello no fue nunca en detrimento de su integración en la nueva sociedad a que arribaban. Ninguna oportunidad de las escasas abierta ante ellos quedó desaprovechada, e hijos y nietos constituyeron ya parte de les altres catalanes Para unos y otros el Principado fue el símbolo de la realización y hasta de la plenitud. En una página del bello y estremecedor reportaje L o s campos de Níjar unos c a m p e s i n o s almerienses compendian en la vida libre y abundosa de Cataluña los mejores anhelos de una existencia consumida en la injusticia y la miseria. M u c h a s veces fue Cataluña REDACCIÓN, ADMINIS- TRACIÓN Y TALLERES: CARDENAL ILUNDAIN, 9 S E V I L L A DE TENA LUCA A B C es independiente en su linea de pensamiento, y no acepta necesariamente eomo suyas las ideas vertidas en los artículos firmados L primer encuentro entre catalanes y andaluces no correspondió a la naturaleza dialogante y clara idiosincrasia pacifista que habría de marcar, c o m o seña de identidad de su pueblo, a los nacidos en la que en el comienzo del siglo XI se denominaba M a r c a catalana Una de las realidades más preciaras y uno de los símbolos más queridos de los hombres del Sur, la Corte de los califas occidentales, fue destruida al filo, en buena parte, de la espada catalana. L a rabiosa crueldad de los paganos permaneció durante muchos años sobre las provincias cristianas y destruyeron infinitas fortalezas, hasta que Dios dio la victoria a los cristianos por manos de entrambos condes, Ramón y su hermano Ermengol, que, llevados de la asistencia divina, y luchando con sus fuerzas, c o m baten, llegan audazmente hasta Córdoba y se lanzan a una batalla ante la c i u dad... Pero aquello fue un episodio aislado e insignificante en las relaciones de ambas comunidades. No por casualidad fue el siglo ilustrado, el XVIII, la época en que los contactos de estas d o s partes esenciales de la patria ibérica conocieran la mayor intensidad de toda la etapa Medieval y Moderna. En la carrera de Indias, acometida ya con brío y pujanza envidiables por los hombres del Principado, los puertos meridionales ocuparon un lugar esencia de su estrategia y despliegue. No sólo fueron el litoral, la marina malagueña, la bahía gaditana o los arenales onubenses- La Higuerita -los focos de esta presencia, extendida igualmente hacia el interior, como lo atestiguan las Nuevas Poblaciones y las explotaciones agrícolas e industriales establecidas en la campiña cordobesa por el primer duque de Fernán Núñez. Después fueron las Cortes de Cádiz, donde los diputados catalanes comprendieron todo el valor y significado de aquella ciudad cosmopolita, como ima gen de que con su armonización del progreso con la tradición debía proyectarse sobre los españoles de futuro e imantar sus afanes... Y tras ellos volvieron a venir los hombres de negocios, que si en casos como los de Gaspar de Remisa no resultaron muy beneficiosos para Andalucía, en otros, a la manera del ejemplo dado por Narciso Bonaplata, se convirtieron en faros de actividad y dinamismo para una estructura productiva siempre algo aletargada y, a veces, bastante estancada. Y allá por las alturas de la Gloriosa y la I República el modelo federalista de convivencia hispana, aclimatado y defendido por los hombres del Ampurdán y del C a m p o de Tarragona enfebrecieron de ilusiones y utopías algunas de las mentes sureñas más altruistas. Cuando el fruto tardío de tal ensueño llegó a cuajar- -Constitución de Antequera (1883) el anarquismo andaluz libraba su última ABC 15 octubre 1983 E ANDALUCÍA Y CATALUÑA madrastra para los inmigrantes andaluces, pero no por ello éstos regatearon afán de trabajo, incondicionalidad anímica y corporal para el mejor servicio y sueños de diálogo entre dos comunidades muy diferentes en historia y actitudes. Eran estas manifestaciones espontáneas e ingenuas, nacidas lejos de la dependencia vasallática o la sumisión servil. Fuera de Cataluña y en posiciones de absoluta igualdad, eran muchos los andaluces que preconizaban también una cruzada de comprensión y solidaridad. Y así, mientras que Lorca entendía a maravilla la plenitud cultural en la Cataluña novecentista, otro granadino- -A n t o nio Gallego Burin- -velaba porque las conquistas y logros políticos y culturales del Principado no se velasen al pasar la frontera del Ebro. A l g o más adelante, en una labor encomiástica por realizarse en tiempos en que lo catalán tendía a ser proscrito o ¡ncomprendido, un ensayista ilustre, Melchor Fernández Almagro, se veía acompañado por un historiador egregio. Desde su sevillanismo más irreductible, Jesús Pabón acertó a penetrar con lucidez hasta ahora insuperable en los motivos del éxito primero y del fracaso después de la gran aventura de la burguesía catalana de construir, según el diseño camboniano, una España en la que la periferia fuere un importante y decisivo sumando Y fue también un andaluz universal, José María Pemán, el que. en horas de oscurantismo y cerrilidad, predicó el respeto y la estima hacia una lengua en la que se encuentran algunas de las cumbres de la literatura occidental. LOS GALLOS Los Morancos de Triana C A R M E N ALBENIZ (Premio Nal. de baile) Vuelve el humor de ME ME (Premio Nal. de baile) Todas las primeras figuras del flamenco Pza. de Santa Cruz, 11. Tel. 216981. MANOLO LIMÓN Claro está que la historia de las relaciones entre ambos pueblos admite otra lectura más hiriente y negra. Seria la de la historia escrita por explotadores y explotados; la de B a n c o s y empresas tentaculares, que reemplazan tantas veces a libros y poemas; la de capitalismo y desarrollo, en fin, con su cortejo de tristezas y quebrantos. Pero en ella no quiere entrar el articulista, porque si la solidaridad es un deber a nivel de pueblos y regiones, también es indudable que a nadie puede exigirsele la renuncia de lo que ha conseguido con el trabajo y el esfuerzo; y, sobre todo, y muy principalmente, porque si el pasado se anduvo con penas y dolores, el futuro tendría que recorrerse en confianza y entendimiento. Antes de reescribir en concordia la Historia Universal como recomiendan los organismos internacionales dedicados al fomento de la paz, debemos comenzar a hacerlo desescombrando el camino que c o n d u z c a a la comprensión entre los pueblos hispanos de todas las sorpresas y recelos sembrados desde tiempo muy atrás por la ignorancia y la cerrazón. J o s é M. CUENCA TORIBIO
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