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-rpor José María Vázquez Soto 2) Don Gaspar de Zúñiga y Avellaneda 10. cardenal s Hijode los c o n d e s d e Miranda, estudió en la Facultad de Salamanca, superando cum laude las disciplinas eclesiásticas. Pronto fue maestro en la cátedra de Teología de esta Universidad. Rápidamente regentaría otros cargos: abad de Castro, en Burgos, y de la colegial de San Isi- su puerta con motivo de una terrible carestía que asoló a la ciudad. En 1559 accedió a la silla de Santiago de Compostela y diez años después a la de Sevilla. Creado cardenal por San Pío V, en 1570 marchó c o n el duque Béjar para recibir en Santander a la reina Doña Ana, que ¡ba hacia Segovia para contraer matrimonio con Felipe II. Por fin decidió incorporarse definitivamente a su Arzobispado, y estando de camino en Jaén, donde devota- D. Gaspar de Zúñiga, arzobispo cortesano y por brevísimo tiempo prelado de Sevilla. Catedral de Jaén, ciudad de donde los capitulares sevillanos sólo pudieron traerse a su arzobispo muerto. darnos enterramiento junto a la postrera grada de la puerta, por do habíamos de entrar en aquella iglesia, et de allí nos ponga una losa rasa, sin que pueda ocupar nada, y diga: Aquí yace el arzobispo de Sevilla, Don Gaspar de Zúñiga, que murió antes que entrase en esta iglesia y se mandó enterrar en ella de limosna Murió como presentía, en Jaén el 2 de enero de 1571, a los sesenta años y, conforme a su testamento, fue trasladado a Sevilla, donde no puso un pie por propia voluntad, ya que lo llevaron muerto. Había tomado posesión el año 1569 por medio de procurador, que fueel arcediano de Santiago de Compostela Don Alonso de Ravenga Los canónigos de Sevilla fueron generosos al concederle sepultura de limosna y lo enterraron en la capilla de Nuestra Señora de la Antigua, pero colocaron un epitafio no tan breve c o m o deseaba el finado, sino mucho más extenso, en el que, conforme a la literatura epitafiaI, resumían su vida, linaje y carrera eclesiástica. Fue otro prelado que vino a morir a Sevilla, aunque ni a eso pudo llegar a tiempo. (Continuará) doro, en León. En 1550 fue preconizado obispo de Segovia y desde allí partió para acompañar a la infanta doña Maríaa Genova, cuando ésta iba para casarse con Maximiliano de Austria. En el C o n c i l i o de Trento tomó parte activa en diversos trabajos y asistió en sus últimos momentos a l a reina Doña Juana, muerta en Tordesilla y que pertenecía a su Obispado. En el Obispado de Segovia socorrió c o n generosidad a cuantos pobres llamaban a ABC 18 octubre 1983 mente visito varias veces la iglesia del Santo Rostro, le acometió una grave enfermedad de la que no saldría. Presintiendo su próximo fin, dictó un curioso testamento, en el q ue d ice: Es mi voluntad que si muero en Jaén me lleven sin pompa alguna, con sólo dos hachas, et los criados míos que quisieren ir con mi cuerpo, e me lleven a enterrar a Sevilla, a aquella santa iglesia et pedimos a los señores Deán y Cabildo, nos fagan merced et limosna de Doña Juana la Loca, reina de tristes destinos, fue auxiliada en sus últimos momentos por el arzobispo D. Gaspar de Zúñiga. 119
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