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ABC. MIÉRCOLES 19 DE OCTUBRE DE 1983. PAG. 41 DEBATES D E A B C Antonio Martín Navarro es doctor ingeniero industrial y catedrático de Construcciones Industriales de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales. Manuel Trillo de Leyva es doctor arquitecto y profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Ricardo Grande Covián es decano del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Andalucía. Pocos temas, como éste habrán consumido más horas de conversación y debate en el ámbito universitario. La realidad es que sigue abierto el dilema entre Universidades tradicionales y politécnicas, aunque en verdad se trata de apellidos diferentes para una misma institución que busca el camino para la máxima eficacia en la docencia y la investigación. Los argumentos de los partidarios de una u otra opción son de igual solidez y claridad. Las espadas quedan, pues, en alto. Una Universidad politécnica para Andalucía Para Antonio Martín Navarro, la primera cuestión que es preciso discernir, es la elección entre dos tipos de Universidades, una que podríamos definir como Unitaria, en la que se tratan todas las áreas del saber humano, y otra en la que se opta por desglosar la propia Universidad en dos, en una de las cuales se recogen las Humanidades y Ciencias Puras, coincidiendo así con la Universidad Tradicional, y otra en la que se engloban las Ciencias Aplicadas y Tecnológicas, que son las Universidades Técnicas o Politécnicas, de existencia más reciente. Es de resaltar que en los países desarrollados la segunda de las alternativas es la cfue actualmente predomina, y asimismo, en nuestro país, las Universidades más potentes como Madrid y Barcelona han adoptado ya desde hace tiempo está segunda opción, por lo que la creación de una Universidad Politécnica en Andalucía va en la línea que actualmente marca el progreso Si nos referimos a la situación actual de las Universidades en Andalucía, se observa una gran heterogeneidad en su composición interna, y ello afecta en forma muy acusada a los centros de enseñanza técnica, ya que éstos se encuentran repartidos irregularmente entre las distintas Universidades, produciéndose una atomización, que trae consigo una clara inferioridad en la defensa de los intereses de los centros, ya que están en situación de minoría dentro de las Universidades actualmente existentes, situación ésta tanto más lamentable por cuanto si estos centros técnicos se agruparan dentro de una sola Universidad Politécnica, ésta tendría una dimensión comparable en todos los aspectos a las actualmente existentes. En este estado de cosas se producen dos hechos de especial gravedad. El primero es la práctica imposibilidad de coordinación, tanto de la docencia como la investigación, entre los centros de enseñanzas técnicas, ya que é s t o s institucionalmente dependen de Universidades diferentes. El segundo es que, debido a esta heterogeneidad, el problema de asignación de recursos dentro de cada Universidad es ciertamente difícil y espinoso, ya que deben repartirse éstos entre centros tan diversos como la Facultad de Derecho y la Escuela Su Pasa a la primera columna de la página siguiente Manuel Trillo de Leyva afirma que hemos asistido en el último cuarto de siglo a tal proliferación de nuevas Universidades, carentes de toda previsión y faltas de la mas mínima dotación, que hablar de otra Universidad más da que pensar. Para las escuelas técnicas, Universidad politécnica o Universidad literaria fue una elección a hacer no hace muchos años, cuando parecía que en ello se jugaban su existencia futura. Hoy día son sólo apellidos diferentes, sin contenido diferencial. En las politécnicas se agruparon los centros que llevan el apelativo de técnicos, pero las diferencias entre unos y otros, entre una escuela de Arquitectura y otra de ingenieros agrónomos no son menores que las que existen entre Facultades tradicionales Muchas veces las afinidades y diferencias entre centros son solamente reflejo de las diferencias entre las correspondientes profesiones: hace unos años, hoy cada vez menos, los profesionales de carreras técnicas eran poco numerosos y agrupados en colegios profesionales fuertes, mientras que los licenciados de Facultades eran muy numerosos y débilmente asociados. Al mismo tiempo, las carreras técnicas tienen un marcado carácter profesional, mientras que las Facultades dan una formación básica aplicable a diferentes quehaceres Para las escuelas técnicas integradas en Universidades literarias existen situaciones injustas a las que se debe poner pronto remedio. Al ser centros más jóvenes en general que las Facultades, suelen contar con menores medios para desarrollar su labor, cuestión ésta que raramente se reconoce de un modo que sólo logra aumentar las diferencias En la Universidad tradicional suele primar la investigación pura. En las escuelas técnicas tiene mayor peso la investigación aplicada y, en el caso de Arquitectura, la investigación artística. Mientras esta realidad no se contemple, primará la inversión en instrumental científico, pero no se desarrollará la investigación que necesitamos. La pertenencia a una Universidad politécnica no parece que sea solución a este problema Otra de las grandes dificultades que encuentra la docencia en las escuelas, en Pasa a la segunda columna de la página siguiente La historia, como señala Cervantes, es testigo del pasado, ejemplo y aviso del presente y advertencia del porvenir afirma Ricardo Grande Covián. Por ello, y al tratar de enjuiciar la conveniencia de creación de una Universidad Politécnica de Andalucía, consideramos debemos e l iniciar estas líneas analizando el pasado y presente, ya que dicho análisis podrá mostrarnos caminos para el futuro. Creadas las denominadas Escuelas Especiales en la segunda mitad del pasado siglo, todas ellas con características similares, seguiré en mi análisis el desarrollo de la rama agrícola, por ser para mí la más conocida y considerar extrapolables las conclusiones a que se llegue. La Escuela Central de Agricultura íue creada por la Reina Isabel II y ubicada en la finca real de La Flamenca situada en la vega de Aranjuez. E l hecho tuvo lugar en 1855 y el funcionamiento se reguló por decreto de 9 de septiembre de 1857. En la misma se impartían las enseñanzas de grado medio y superior, esto es, de peritos agrícolas e ingenieros agrónomos. En 1869, por falta de capacidad de la instalación de La Flamenca y tal vez por los problemas de desplazamiento, la escuela se traslada a Madrid a la finca La Florida cedida por Su Majestad. Finca que comprendía la totalidad de los terrenos que luego habían de formar V a Ciudad Universitaria. La perspectiva de desarrollo nacional hizo que en 20 de julio de 1957 se aprobase la ley de Reordenación de las Escuelas Técnicas. Por dicha ley, y con independencia de la subordinación total al Ministerio de Educación, se daba a los estudios un carácter universitario, se designaban Escuelas Técnicas Superiores y dejaban de tener el carácter de centros de formación de funcionarios, creando los ingenieros superiores, que, si bien podían optar al ingreso en el Estado mediante oposición, su fundamental destino era el de la profesión libre. En dicha disposición se planteaba ya la descentralización, con posibilidad de creación de escuelas periféricas. Como indicador del impulso producido por esta ley señalaremos que de una cifra media aproximada de treinta graduados Q Pasa a la tercera columna de la página siguiente
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