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Don Diego de Guzmán y Benavides 13. cardenal y 4. patriarca 9 9 Toledano, nacido en Ocaña, en la estirpe de los Guzmanes, formado c o m o buen eclesiástico de entonces en la Universidad de Salamanca. Comenzó siendo c a nónigo de Toledo y sucesivamente capellán de las Descalzas Reales, en Madrid; limosnero mayor de Felipe III, comisario general de la Santa Cruzada, patriarca de las Indias y del C o n sejo de Estado de Su Majestad. Siempre cerca del Rey, gozando de su privanza, acompañaba a las princesas cuando iban a los desposorios, o recibía a las infantas que para idénticos fines venían a España. A l haber a c o m pañado al Rey a Sevilla, a Felipe IV, en un viaje de más de un año, permaneció en Sevilla por el mes de marzo de 1624, y agradóle mucho la ciudad. C u a n d o ésta quedó sede vacante, el Rey lo propuso para el Arzobispado. Llegaron las bulas de Roma en 1625, y tomó posesión por procurador, que lo fue el arcediano De Castro, canónigo de Córdoba. A fines del 26 hace su entrada en Sevilla. Quizás la única actividad que se le recon o z c a a este prelado áulico de breve pontificado en Sevilla es la promoción del culto a San Fernando, y esto por iniciativa del Rey, que se lo encargó encarecidamente cuando se despidió de S. M. en la Corte para venir al gobierno de su diócesis. Fruto de este interés es un documento memorial que preparó Juan de Pineda, de la Compañía de Jesús, sobre las heroicas virtudes del Rey San Fernando, impreso en Sevilla por Matías Clavijo en En tiempos del arzobispo Diego de Guzmán y Benavides adquiere gran realce la figura del Santo Rey Femando, y se iniciaron los trabajos para su canonización. 1627, dedicado al arzobispo. En este tiempo se activó mucho todo lo concerniente a la causa del Santo, reconociéndose su cuerpo por testigos competentes y autorizados y mandando de todo las oportunas diligencias a Roma en prosecución de la c a u sa. P o c o después el arzobispo emprendió otro largo viaje del que no iba a volver. S e marchó acompañando a la infanta Doña María, que iba a desposarse c o n el Rey de Hungría, aquel D. Fernando que después llegaría a ser emperador, y cuando entró con la Reina en Liorna le (legaron festivas nuevas de que el Papa Urbano VIII le había hecho cardenal a instancias del Rey. R e c i bió la birreta en la misma galera de la Reina, con sus consiguientes salvas y regocijos. P o c o iban a durar, ya que, prosiguiendo el viaje, al llegar a la M a r c a de A n c o n a muere de unas fiebres extrañas que le siegan la vida en cinco días. Depositado en él convento de los P P C a p u c h i nos, fue más tarde llevado a enterrar a Avila. Había muerto a los 65 años, el 21 de enero de 1631. Esta es ia breve vida de Urbano VIII. Grabado de Bro- otro breve arzobispo de Sevilla. giotto (1628) (COIlirudfa CONSILÍI Retrato de D. Diego de Guzmán. (Galería de arzobispos. Palacio Arzobispal. ABC 26 octubre 1983 107
 // Cambio Nodo4-Sevilla