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por José María Vázquez Soto Fray Domingo Pimentel Décimo cardenal. (16) Hijo de los C o n d e s de Benavente, había nacido el año 1580. Realizado sus estudios eclesiást i c o s c o n lucido aprovechamiento, su piedad lo llevó a profesar en la Orden de Santo Domingo. Alcanzo a ser prior varias veces y provicial de Castilla. Pronunció una hermosa oración fúnebre en las exequias del rey Felipe III. y al poco tiempo su hijo y sucesor Felipe IV lo propuso para el Obispado de Osma, del que tomó posesión el 30 de marzo de 1631. Mucho se alegró D. Domingo de regir la iglesia de Osma, por los recuerdos que le trae de su santo padre y mucho le llegarán a querer, sobre todo los pobres, a losquecontinuamente acudió su caridad. Tan sólo dos años y meses estará en Osma, porque ya lo han propuesto para la Iglesia de Málaga, de la que no tomó posesión, porque vuelven a proponerlo para la de Córdoba. De ésta se posesionó desde Madrid por medio de representante, que lo fue el c a nónigo de Burgos D. Francisco Espinosa y Alarcón, que sera vicario durante sus ausencias. Poco iba a disfrutar de su diócesis fray Domingo Pimentel, ya que el Rey lo desea en Roma de plenipotenciario. Alláseencuentra en 1634, tratando un enojoso asunto sobre pensiones y beneficios en la Dataría de la corte romana, y desde allí escribirá a su Cabildo. C o n c l u i d a su gestión, que fue brillante en la exposición pero no eficaz en los resultados, salió de Roma el 30 de abril de 1637 y se reintegró a la iglesiadeCórdoba, recibiendo después nombramiento para el arzobispado de Valencia en 1648. Revocado este nombramiento al año siguiente, fue sustituido por el de Sevilla, del que tomó posesión el 26 de octubre en el mismo año, el de la gran mortandad que hizo terribles estragos en Sevilla y en sus arrabales más pobres. Desde Córdoba, donde se encuentra todavía el electo arzobispo, no cesó de mandar auxilios cuantiosos para mitigar la tragedia que sufren sus diocesanos. El 19 de febrero de 1650 hizo su entrada, siendo recibido jubilosamente. A los dos años tendrá que ver y vi vi r otras jornadas tristes, producidas por una pertinaz carestía de víveres, que desata Retrato de Felipe IV con el enano Soplillo las pasiones y el hambre del pueblo. Estalló la sedición y hasta el mismo prelado corrió varias veces peligro, incluso socorriendo a los desgraciados sevillanos que arrasaban todo a su paso en demanda de alimentos. En estas tristes circunstancias llegó la noticia a Sevilla de su elevación al cardenalato, gracia que le concede Inocencio X para premiar sus méritos. Fue a Roma a recibir el birrete, a c o n tecimiento que tuvo lugar el 29 de mayo. ¡Poco tiempo sería cardenal el arzobispo Pimentel, porque el 2 de diciembre del mismo año, a los 73, moría lleno de cansancio y de buenas obras. Detalle de la Legó todos sus bienes a los Mezquita de pobres, y dejó testado que trajeCórdoba, muy sen su cuerpo a enterrar a Sevivinculada a la lla. Esta voluntad no llegó a historia del cumplirse. Sus restos descansan arzobispo en Santa María de la Minerva, en Pimentel. Roma, en un magnifico sepulcro de mármol toscano. C u a n d o hace años yo visitaba esta hermosa iglesia romana, recordando a Pimentel, le pedí perdón en nombre de los capitulares de Sevilla que no cumplieron su voluntad. (Con: nuará) ABC 29 octubre 1983 83
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