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ABC. JUEVES 19 DE ABRIL DE 1984. PAG. 38 DEBATES DE A B C Daniel Pineda: La saeta es un grito grave que describe el sentir religioso y dramático del pueblo andaluz Viene de la primera columna de la página anterior Antoñita Moreno: Canto la saeta y la estoy rezando, no me siento cantante, sino en la expresión de una oración Viene de la segunda columna la página anterior Q de Antonio Limón: La esencia de la saeta reside en la posibilidad de que la escuchen juntas muchas personas Viene de la tercera columna la página anterior de zos y encantos de su poesía y de su mú- sonido de una saeta; la saeta es parte el de contar las sensaciones personales e del pueblo sevillano, andaluz, y este pueíntimas de forma más o menos poética. sica; como bien dijo el genial Antonio blo no ve la Semana Santa sin la saeta En esto mi experiencia resulta de escaso Machado es: ¡Cantar del pueblo andaluz, que todas las primaveras anda pi- ligada a ella, ni una saeta sin imagen. interés. No he nacido en este ambiente, Es un sentimiento muy nuestro porque sino que de niño, mis fiestas estuvieron diendo escaleras para subir a la cruz lo llevamos dentro y lo expresamos canrepletas de fandanguillos, del olor a la La vía pública es el gran escenario de tando. juncia fresca o de melodías procesionala saeta y el público, conmovido, que la les de gaita y tambor. Sin embargo, he escucha, es el propio espectador que, al He oído cantar la saeta fuera de Andade confesar que algunas músicas populafinal, se asocia con elocuentes manifestalucía por valencianos o catalanes que son res son de las pocas cosas que llegan a ciones a los sentimientos y al arte del profesionales del flamenco; al cantar y emocionarme a estas alturas. No sé exaccantaor. Y, como oración espontánea, saconocer el flamenco saben cantar saetas, tamente por qué y me da miedo ponerme le la saeta del corazón humano... El cuapero indudablemente les falta algo, ese dro y la ocasión en que la saeta rasga el pellizco que le da el cantaó andaluz. a pensarlo, no sea que me desaparezcan suénelo de la noche tiene algo de misteLa saeta tiene su propio clima y es el de también estas escasas emociones. La saeta está entre ellas, pero no voy a poner rioso y ultraterreno. Diríase que la mulaquí, el del sur. en peligro esta especie de catharsis del titud que oye l a saeta se arroba y, en un Yo hacía muchos años que no venía ahogo en la garganta y los ojos nublados éxtasis de sentimiento y piedad, se eleva a la Semana Santa de Sevilla, y he visto por cumplir con los lectores de este pede la tierra para llegar a las regiones ceuna evolución lenta en la saeta. No se riódico. lestiales... La escenografía no puede ser promociona. Indudablemente hay buemás sorprendente: Es la noche sublime Los fenómenos colectivos han sido el del Parasceve. E l alto cielo se embriaga de nos cantaores pero se debería de cantar más, sobre todo la gente joven. Los mayor desafío de la antropología social, perfumes y azahares, de rosas, de lirios y de ahora son los saeteros de siempre, hasta el punto que de la demostración de de claveles. E l pueblo está en la calle su existencia depende su propia existenlos jóvenes están muy alejados de la con la emoción de la divina solemnidad, cia como materia científica. La saeta es saeta. esperando ansioso el discurrir de la couno de esos fenómenos colectivos de pufradía que trae en sus barrocos pasos las Me gusta cantarles a todas las cofrareza rarísima. La clave reside en observar magníficas esculturas que representan a días, quizá le tenga más devoción a una que ninguna de las personas de la multiCristo y a su Madre. La cofradía se aceren particular, pero cuando tengo una tud que se reúne cuando se canta una saeca, ya llegan los nazarenos- penitentes que, Virgen por delante me da igual cómo se ta, incluido el que la canta, haría o sentien doble fila, pasan como una visión fanllame o a qué hermandad pertenezca. ría lo mismo si asistieran de uno en uno. tasmal, llevando enhiestos los cirios, suPero cantaré con más ilusión que nunca Imaginen por un momento a una persona yas lívidas luces hacen aún más imprea la Esperanza de Triana cuando esté cantando de madrugada desde un balcón sionante el desfile. Los pasos con las sasaliendo y a la Virgen de los Dolores de ante un paso con su candelería encendida, gradas imágenes, avanzan por la estremi pueblo, de Puebla del Río. la percusión suena por no se sabe qué cha calle entre una nube de incienso. ToArrancar a cantar una saeta en un mo- extraño milagro. No hay nadie. Un solo das las miradas se clavan en ellas con el mento determinado es algo único que no espectador escucha silencioso en la caansia de la fe, de la admiración y de la se puede explicar, sientes una emoción y lle. Nada de ese raro fenómeno de emoangustia. Hay un silencio sepulcral. Los un sentimiento puede ha- ción colectiva se produciría ni aunque recorazones laten con violencia. De pronto, cerlo lo expresa único, y quien saeta. Grapitiéramos la operación con cada uno de cantando una un hombre se acerca a la imagen deí los miles de virtuales espectadores. cias a Dios yo puedo hacerlo. Cristo de Pasión y, dando salida a sus Bien pensada la cosa, no es tan simple Considero una valentía, y le doy musentimientos, entona la saeta: ¡Aquí me cho mérito a la persona que se arranca como parece, los verdaderos fenómenos tienes, Sevilla, arrodillado a tus pies, a cantar una saeta sin saber, y mezcla la sociales son una especie extraña, de sus mirando esta Maravilla, la obra cum tona pero tiene su valor porque ex- tancia más etérea de lo que desearíamos. bre y sencilla de Martínez Montañés! La esencia de la saeta reside, según esto, presa lo que siente, ni más ni menos. no en su forma musical, ni en su interLas saetas recorren toda la gama del Las letras se renuevan todos los años, pretación, ni en su letra, sino en la posisentimiento popular, reflejando todos los soy letrista y me gusta expresar lo que bilidad de que la escuchen, juntas, mulatidos del corazón humano. Tienen la veo, lo que siento en un momento deter- chas personas. ternura de la madre que besa al hijo, la minado. Rafael de León me escribía ledelicadeza del piropo a la mujer amada, Visto desde fuera el fenómeno, aparece tras para que se las cantara a Pasión, coel anhelo de esperanza del que sufre, el fradía de la que era hermano. Este año así: alguien canta con inflexiones lastimoperfume de la oración que se eleva a los también le cantaré una saeta a la Amar- sas ante una maniquí que representa por cielos, la amargura de las lágrimas que gura a su paso por Sor Angela, en una lo general a una persona sufriente, vestiqueman el rostro, los gritos de perdón, letra que me ha escrito Daniel Pineda da ricamente sobre una especie de sunla súplica de la misericordia... todo estuoso escenario ambulante que se desplaNovo, muy bonita. to es la saeta. za, movido a hombros de gente colocada Conocí a la Niña de la Alfalfa cuan- debajo, al compás de música solemne de Es ese quejido hondo y penetrante que, do yo era una niña, y cantaba maravillo- percusión y viento. Detrás aparecen filas al convertirse en oración poemática, funsamente, me dijo en cierta ocasión que interminables de personas vestidas de forde y moldea el corazón sobre el yunque yo sería la única que podría continuar su ma extraña, algunas descalzas o transpordel dolor para, en ritmo angustiado, salestilo; aunque yo tengo un estilo propio tando pesadas cruces. Todo rodeado de tar de la garganta de un hombre que creo que la Niña de la Alfalfa me en- un inmenso gentío que escucha en un sisiente a las enfervorecidas calles sevillaseñó mucho. A veces cantábamos juntas, lencio asombroso al que canta. Perdómv nas. La saeta, en fin, es un grito grave y y la gente se asombraba de ver una niña seme la irreverencia, pero esta desgraciaprofundo, que escapa del alma humana con una mujer ya cuajada cantando Jun- da descripción de la saeta es lo que vecomo ave sorprendida y, entre sentenciotas y al mismo nivel. sa y compasiva, describe y explica todo ría cualquiera que pudiese aislarse de ese el sentir religioso y dramático del pueLa saeta puede innovarse, como es el inmenso gentío cuya participación esenblo andaluz. cantar a dúo un hombre y una mujer, cial consiste, curiosamente, en callarse. siempre y cuando se respete el origen de Magníficos saeteros ha tenido siempre Las emociones corren peligro cuando el la saeta. Andalucía, desde Manuel Torre hasta Anejercicio mental se enfrasca en razonatonio Mairena, pasando por El Niño GloLa saeta es una cosa muy nuestra que mientos. Al fin y al cabo, el científico es ria Manuel Centeno, La Niña de los no se debe perder bajo ningún concep- algo muy parecido a un aguafiestas. MePeines y La Niña de la Alfalfa siendo to, por ello insisto en la necesidad de nos mal que no me toca ningún trabajo digna heredera de ellos, la admirada An- una cátedra de enseñanza, porque hay de campo esta Semana Santa, que de estoñita Moreno tas cosas ya se ocupa Isidoro Moreno jóvenes con verdaderas facultades.