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U n a nueva obra de L u i s a Roldan: de E l Ecce Homo de l a catedral de Cádiz UN f rescoen la memoriadetodosnosotroseldescubrimientodeldocumento autógrafo de Juan de Mesa en el Cristo de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan, hallado por el catedrático de Restauración Francisco Arquillo, vuelve a repetirse un hecho similar: el pasado día 27 de noviembre el escultor José Miguel Sánchez Peña dio a conocer en el curso de una conferencia pronunciada en la catedral de Cádiz el proceso de restauración de la escultura del Ecce Homo, conservada desde el siglo pasado en dicho edificio. La restauración de esta obra, realizada de manera desinteresada porel joven escultor gaditano, antiguo alumno de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, se encuadra dentro del proceso que desde hace algún tiempo se ha puesto en marcha para recuperar el nutrido conjunto de obras de arte que guarda este histórico y desdichado edificio, calificado por Bonet como la más interesante de las catedrales barrocas españolas. Los costos de estas obras van siendo cubiertos gracias a las aportaciones del Cabildo y al inestimable esfuerzo humano y económico del grupo de Amigos de la C a tedral de Cádiz, que hace unos días abrió un plazo para la suscripción de socios fundadores antes de formalizarse como asociación legalmente constituida. La escultura ha sido sometida a una prudente y científica limpieza de las capas de barniz oxidado, negro de humo y cera que se habían ido acumulando a lo largo de los años sobre la epidermis de la figura. Han sido reintegrados asimismo pequeños detalles desprendidos y algunos definitivamente perdidos, como trozos de la corona, del cordón, dedos de pies y manos, y fragmentos de la clámide, a la que le han sido consolidadas ciertas partes de la cenefa de estuco añadida en el siglo XVIII. El interesante estudio de esta pieza- -de próxima publicación en el Boletín del Museo de Bellas Artes de Cádiz- -realizado porel restaurador, y el afortunado hallazgo en su interior de un documento autógrafo en el que Luisa Roldan, ayudada por su ABC las artes A pregnados de un fuerte academicismo de raíz murillesca, muy congruente con su etapa sevillana, pero contrastada de modo evidente con el carácter más expresivo de su obra escultórica cuando aborda temas pasionarios. A ciertosartistas plásticos ocurre lo que a determinados actores, que, revelándose especialmente dotados para encarnar un tipo de personajes, ven simplificada drásticamente su imagen artística quedando encasillados de modo a veces irreversible en el arquetipo que les dio la fama. Esto en cierta medida le ocurre a La Roldana. A partir de la restauración de esta escultura, no habrá otro remedio que volver a revisar ciertas ideas clichés que, pese al esfuerzo de algunos historiadores, se le siguen aplicando a la célebre escultora repetidamente citada como paradigma de una estética de lo amable, lo gracioso y lo delicado; en suma, como profetisa del rococó dieciochesco, olvidando en ocasiones el rasgo que la diferencia precisamente de ese movimiento europeo que, alcanzando las más altas cotas de perfección en el campo de la orquestación decorativa, se caracterizó por una joie de vivre incompatible con ese sentido patético de la existencia que la espiritualidad española no llegó a perder n unca y cuya expresión plástica puede verse encarna en esta obra de juventud de La Roldana de modopeculiarmente hispánico. Esta obra a partir de ahora encabeza el catálogo de Luisa Roldan por su fecha (29 de junio de 1684) y la confirma como la gran artista que compitió, destacándose en esa temprana fecha, con escultores nacionales y extranjeros ante los que revela una fuerza interpretativa de incontestable genialidad y profundo sentido religioso y estético. Se trata, sin duda, de una gran obra realizada por una gran escultora. En suma, una trascendental aportación a la historia del arte andaluz hecha desde el campo de la restauración que tanto futuro tiene como fuente de datos para el conocimiento positivo de nuestra producción artística. Alfonso PLEGUEZUELO HERNÁNDEZ marido, el también escultor LuisAntoniode los Arcos, se declara autora de la obra autotitulándose insigne escultora incorporan al conocimiento de esta artista unos datos preciosos que serán, sin duda, el punto dé partida de nuevas atribuciones y de estudios de la obra de este personaje, de quien- -a la vista está- -quedan aún cosas por decir. En el reverso del documento se conservan unos interesantes esbozos a lápiz sombreado de detalles anatómicos im- Publicaciones de arte y Murillo, son estudiados a este respecto por Aurora León, en un interesante trabajo. Los fondos de arquitectura barroca sevillana es el tomo 37 de la benemérita y perseverante colección Arte Hispalense, que edita la Diputación Provincial con un criterio selectivo muyelogiableyuna muy digna presentación tipográfica. El aporte de esta serie a la divulgación de nuestro arte partiendo de las últimas investigaciones sigue. siendo su característica más notable. FERRAND A B C 79 L a arquitectura en los cuadros sevillanos EL profundo conocimiento que tienen los pintores sevillanos a partir del Manierismo de la arquitectura según los tratados más relevantes, y de la ciencia, todavía tan en boga, de la perspectiva, dan testimonio determinados cuadros importantes de nuestro Barroco. La disposición netamente escenográfica, tan del gusto de la D i. r w r i i i i i i U 05 FONDOS DE ARQUITECTURA EN LA PINTURA BARROCA SEVILLANA Aurora León época y tan propicia en cuadros de determinado género, especialmente religiosos, ofrece una posibilidad de lucimiento a los artistas al mismo tiempo que contribuye a señalar sus características diferenciales. Desde Pacheco a Valdés Leal, pasando por Juan de las Roelas, Herrera el Viejo, Velázquez en su etapa sevillana, Zurbarán VIERNES 14- 12- 84
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