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Los espectros que aparecen por Triana ASI sigilosamente, con la ya clásica mesura y propiedad con que la Sociedad de Amigos del Teatro, de Sevilla, viene actuando desde su fundación, ha puesto en escena, en su trianero local de bolsillo, Espectros No hay errata alguna de imprenta ni alucinación de escritor en lo que el lector acaba de conocer. Como si se tratara de algo cotidiano, lo mejor del gran Ibsen se representa a diario en Triana. Y estoy seguro que poquísimos sevillanos conocen esta obra capital del teatro finisecular. Lo inconcebible ha pasado a la categoría, no sólo de concebible, sino de comprobable Ibsen, que influyó en casi todos los dramaturgos posteriores y fue el maestro de Benavente, nuestro Nobel, no estaría completo si no hubiera escrito Gengagere (Espectros) un drama familiar en tres actos que, curiosamente, fue publicado antes de su es treno, pues vio la luz libresca en 1831. el mismo año en que fue escrito, pero no se estrenó oficialmente hasta 1884. Entre una fecha y otra, el más ruidoso escándalo acompañó a Espectros El libro levantó tal polémica que fue traducido en seguida a casi todos los idiomas y llegó a ser representado en 1883 en un pueblo sueco llamado Helsingborg, pero de forma velada, a título de ensayo privado, pues todos los demás empresarios de teatros, tanto noruegos como daneses y suecos, se negaban a poner en escena tan conflictivo drama familiar. El Teatro Real de Estocolmo fue el que, al fin, en 1884, se atrevió a darle el espaldarazo de aceptación, estrenándolo públicamente, tras de lo cual hubo varias compañías que se apresuraron a beneficiarse del clima de polémica crítica y escándalo público que había producido el libro- -las compañías de Lindberg y Olaus Olsen- -que ia montaron, difundiéndola y obteniendo ruidoso éxito de público, debido no sólo a la dureza del tema, sino al excepcional relieve del papel del protagonista, que es lo que los grandes actores ESPECTÁCULOS y Una escena del célebre drama de losen Espectros que la Sociedad de Amigos del Teatro pone en escena en el Teatro Clásico con el rigor y la propiedad que el género y el autor merecen. califican como un bombón porque superadas con oficio y experiencia de tablas sus dificultades, es de extraordinario lucimiento personal, sobre todo en la época de los grandes divos, como era la de entresiglos. Por su temática fue prohibida en varios países como Alemania e Inglaterra. En el primero de ellos se dieron algunas representaciones, con asistencia del propio Ibsen, pero a puerta cerrada y clandestinamente. También en sesiones privadas fue dada a conocer a la élite intelectual británica. Y aunque parezca mentira, en la hipócrita y pudorosa España de principios de siglo estuvo autorizada y fue muy representada por el primer actor Tallaví, de cuyo papel hacia una gran creación, con derroche de énfasis, tanto declamatorio como gestual, con lo que complacía en extremo al público popular de su tiempo, acostumbrado a crudos dramas y folletinescos melodramas Precisamente por estas características que lo sitúan al borde del dramón. si los actores no afinaran mesura y equilibrio, es por lo qufe Espectros ha sido durante el siglo de su existencia objeto de algunas parodias jocosas, que más que de la obra en sí lo eran del estilo postrromántico, al igual que se hicieron en nuestro país felices parodias del teatro de Echegaray, curiosamente también Nobel. En un ambiente mucho menos puritano que el de la fecha de su triunfo, la obra puede parecer ahora menos cruda en la crítica de las instituciones y en la denuncia de las costumbres, asi como puede parecer su línea argumental recargada de peripecias. No en balde ha pasado más de un siglo desde que fue escrita; pero no cabe duda de que está magistralmente construida y es, no sólo una de las mejores de Ibsen, sino del teatro universal. Pues como si fuera ia cosa más natural del mundo, esos dramáticos espectros generacionales que aterran a una familia noruega aparecen todas las noches por el Teatro Clásico, casi sigilosamente. Julio MARTÍNEZ VELASCO Entremeses quinterianos en una nueva sala En la sala que el colectivo Zeka inauguró el pasado día 22 con un recital de Alameda, se presentó ayer la compañía sevillana Tharsis, de profesionales del teatro con un espectáculo titulado El abanico en el que se agrupan diversos entremeses de Serafín y Joaquín Alvarez Quintero. En próxima edición ofreceremos nuestro comentario crítico. MARTES 26- 3- 85 A B C 105
 // Cambio Nodo4-Sevilla