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ESPECTÁCULOS Critica de teatro ¡Sálvese quien pueda! Titulo: ¡Sálvese quien puede! Género- Comedia cómica. Autor: Ray Cooney. Adaptación española: Juan José Arteche. Intérpretes: Pedro Osinaga, Fernando Guillen, Marta Puig, Enrique Cerro, Alfonso Goda, Mabel Ordóñez, Raquel Duque y Peoe Ruiz. Decorado: Alejandro Andrés. Diseño de luces: Ramón Loredo. Dirección: Juanjo Menéndez. Presentación en Sevilla: Teatro Alvarez Quintero, 18- 4- 85. Pedro Osinaga, el actor que logró mantener la obra Sé infiel y no mires con quién durante más de diez años en cartel, pulverizando varios récords españoles e internacionales, ha vuelto a probar fortuna con otra pieza del mismo autor, la que se le ha dado en su versión española un titulo tan propio de un corto cómico mudo de Mac Sennett. Y en verdad que ha vuelto a probar fortuna, que no fracaso, porque todo el equipo involucrado en el empeño ha sabido pulsar la tecla idónea para que el éxito aflore de manera inevitable. De esa concurrencia de elementos propiciatoria de la sucesión ininterrumpida de risas que atacan a los espectadores durante las dos horas de representación, habría que destacar en primer lugar a la comedia. Tras un arranque original, ingenioso y que obliga al espectador a usar de su imaginación, la obra se estructura a base de un complicadísimo puzzle de equívocos, materialmente yuxtapuestos uno tras otro, sin respiro que haga decrecer la atención ni un solo instante. Casi no hay diálogos, en ningún momento fluye la conversación, no se fuerzan chistes ni se recurre a fáciles juegos de palabras; todo es precipitada acción; todo, una sucesión súbita de situaciones. Ello ha sido posible, no a la pluma- -poraue no hav asomo de literatura- sino al inequívoco olfato teatral de Ray C o o n e y un auténtico theatreman británico, cuyo polifacetismo e s c é n i c o vs desde estar casado con una actriz hasta escribir este sofisticadísimo tipo de vodeviles, pasando por casi todas l a s actividades intermedias del teatro. Como autor, que es la faceta que ahora nos ocupa, lo conocimos en España, al firmar con John Chapman Move over, Mrs. Markham que en la adaptación española fue la citada Sé infiel y no mires con auién Corría el año 72. Al siguiente volvía a estrenar en España Ray Cooney, esta vez firmando junto al norteamericano Gene Stone- -personalidad de mayores ambiciones, DUSS fue nada menos que el introductor del teatro de Bertolt Brecht en Estados Unidos- -la pieza titulada Quédate a desayunar También es suyo otro éxito en España: El visón volador Ray Cooney es actor y, como tal, cada frase que escribe la mide como si él mismo hubiera de interpretarla. Y cada situación. Y cada milímetro de escena y cada segundo de tiempo. Así sus obras poseen un engranaje perfecto. Por la misma razón son muy generosas para sus intérpretes, pues cada personaje tiene al menos una escena o situación de pleno lucimiento. En Sálvese quien pueda ha pretendido acumular situaciones, una encima de otra, como un enorme merengue, para derrumbarlo al final con un desenlace legítimo, s a b i o c o n g r u ente y satisfactorio, aunque no del todo original. Tan complicado texto ha si- Mabel Ordóñez, Pedro Osinaga, Fernando Guillen y Marta Puig, vistos por Vicente Flores. do enriquecido con la labor del director, Juanjo Menéndez. Es dificilísimo dirigir este tipo de piezas de enredo, porque el cúmulo de situaciones encaja de tal manera una en otra que no puede el director permitirse el lujo de alterar ni una frase ni la posición de un personaje en escena. No hay teatro más cerrado que éste. Sin embargo. Juanjo ha dictado sabias normas a los actores, logrando efectos visuales que acrecientan la fuerza de numerosas situaciones. Y en tercer lugar- -que no último, porque la relación no responde a jerarquía- -son los intérpretes quienes han coadyuvado al éxito. Y quienes más lo han hecho. Porque Marta Puig ratifica sus cualidades, que ya mostró la última vez que vino a Sevilla con Amparo Rivelles en El caso de la mujer ases! nadita porque Pepe Ruiz se nos muestra en una nueva faceta, muy distinta a la que le conocíamos en diversos papeles andaluces, entre ellos el que hizo de Coba fina en televisión. También Enrique Cerro y Alfonso Goda confirman que la veteranfa es un grado y que no hay personaje que se resista a su capacidad de recursos, durante muchos años demostrada en los más diversos géneros. Aunque el tono cómico quienes lo mantienen a revienta calderas son Fernando Guillen y Pedro Osinaga, tanto monta monta tanto, con alardes de precisión actoral en cada instante. Al primero hacía ocho años que no le veíamos por aquí- -a raíz de estrenar Equus aunque le hemos visto en cine y televisión. Osinaga, en cambio, ha venido una y otra vez con su récord y en la pequeña pantalla le hemos visto frecuentemente en la serle de zarzuela y últimamente en la opereta Cinco minutos nada menos Vienen estas citas para demostrar que Osinaga no es sólo el actor de Sé infiel... sino que su riqueza expresiva la ha demostrado en otros géneros. Ambos se granjearon la simpatía del público, que no cesó de reír y al final obligó con sus calurosas ovaciones a levantar una y otra vez- ¿cuántas? -el telón en premio a las dos horas de diversión y evasión que ellos y todo el equipo les había deparado. MARTÍNEZ VELA SCO Presentación del Circo Ruso en la Feria La calle del Infierno ha iniciado su cascada de decibelios, su carrusel luminoso y sus clamores, pregonando las vísperas feriales. La trepidante música circense fue la pregonera, el clarinazo anunciador de la llegada, anticipada de la Feria. La presentación del Circo Ruso convocó en Los Remedios a damas y caballeros, niños y militares sin graduación, que el circo es el espectáculo de todos los públicos por antonomasia. Para niños y mayores Ángel Cristo, encerrado en una jaula entre tigres y leones, fue el protagonista que desplegó un año más la bandera de la emoción en la pista. En próxima edición ofreceremos comentario crítico del espectéculo. MIÉRCOLES 24- 4- 85 A B C 67-
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